Viejas Recetas Electorales

Ya botaron a Enrique Ochoa Reza, el multitaxista y liquidado de lujo por la CFE. Hizo, por cierto, lo que le ordenó su patrón, Enrique Peña Nieto: aventar lodo a cada rato y meter en los primeros lugares de las plurinominales a los cuates de Atlacomulco y socios. Pero, ahora se dice, ni él ni Aurelio Nuño impulsaron la campaña de José Antonio Meade sino estuvieron enfocados a defender las fallidas reformas estructurales.

En este último caso, dos elementos sobresalen de lo erróneos que resultaron esos cambios: la gasolina Premium ya está a 20 pesos el litro y el dólar va que vuela para cotizarse en 20 monedas de a peso. Lo que hace que ya nadie crea en las prédicas del señor que aseguraba: “Te lo firmo y te lo cumplo”, quien concluirá su administración con el mayor rechazo de la población del que se tenga memoria.

Pero lejos de ajustarse al papel de presidente de todos los mexicanos, Peña Nieto continúa en campaña contra López Obrador todos los días. Algo que debería reclamarle Meade Kuribreña, ya que entre más habla el copetudo más enerva a la población que ya no quiere saber nada del PRI y del ocupante de Los Pinos.


El lunes 7 de mayo Peña Nieto dijo que era un mito “aspirar a la autosuficiencia alimentaria”. Aplausos de los consorcios que han hecho de la agricultura y sus subsidios un negocio maravilloso; rechazo de la mayoría de campesinos y hombres de la labranza, que son millones todavía porque no les llegan los apoyos de Sagarpa, y ojos de incredulidad en Estados Unidos y Japón, entre otros países, ya que saben que tener cosechas para el consumo de su población es indispensable, estratégico. Pero en México, desgraciadamente, aumenta la importación del grano básico, el maíz de pésima calidad- las tortillas de muchas tiendas comerciales se quiebran a las primeras por ese grano yanqui. Y también compramos otros productos básicos.

Un país como le gusta a Enrique: millones para unos cuantos y miseria para la mayoría.

En el plano electoral- la economía, no se olvide, es política concentrada-, la llegada de René Juárez Cisneros intento mostrar algo evidente: no hay candidato ciudadano, el actual (Meade) es una invención del PRI, algo que le traerá ha dicho personaje más negativos que positivos. Máxime que José Antonio se aventó la puntada de lanzar de su no tan ronco pecho: Yo hice el relevo de Ochoa Reza. Y entonces la gente dice: ¿Por qué se inmiscuye ese cuate en una organización donde no milita?

Representaciones de la política mexicana que pocos se tragan. Pero que son necesarias ya que el voto de Meade no se eleva de 17 por ciento y el del tricolor está cuando más dos puntos arriba del anterior. Ello traerá como resultado que el fracaso será el mayor en la historia del ex partidazo. Lo que hará que no gane ninguna gubernatura (si acaso Yucatán) y su bancada legislativa nacional y en los estados se pueda desplomar al tercer o cuarto lugar. Todo por esos consejeros de lujo que son Videgaray, Nuño y compañía itamita.

El pleito, dicen voces priistas, ahora será no que Meade avance, sino evitar un naufragio mayor. Dentro de poco estaremos en la etapa “sálvese el que pueda”, mientras el capitán Peña continúa de gira aquí o en el extranjero presumiendo lo que nunca logró.

Por el lado de Ricardo Anaya, las cosas tampoco pintan bien. Es cierto que varios multimillonarios lo quieren de carta substituta, pero las fisuras en su equipo son notorias. Una de sus candidatas para lograr votos, Alejandra Barrales, ya fue desplazada del segundo lugar por el inenarrable Mikel Arreola, el cual cada vez se muestra como miembro de la Vela Perpetua, ya que quiere borrar del mapa capitalino cualquier avance en materia social. Poco le falta para coincidir con Jaime Rodríguez, El Bronco, en el moche de manos a los delincuentes y otras ocurrencias fascistas o medievales.

López Obrador, a pesar de sus broncas y rectificaciones, va, según Jorge Buendía (El Universal, 8 de mayo), en 48 por ciento. Y desde hace tiempo ha intentado que sus votantes también lo hagan por sus partidos seguidores, en especial Morena, para que logren una votación mayor a la que actualmente tienen en grupo: 42 por ciento. Ello para obtener una mayoría legislativa. Será una empresa muy difícil, ya que el arrastre de un líder no se da en automático a otros, no obstante que en muchas ocasiones influye.

Que la situación es muy favorable para Morena y Andrés Manuel lo dejó planteado el famoso impulsor de campañas negras, Antonio Solá: Manuelovich tendrá de 45 a 50 por ciento de los sufragios, dijo ante Ciro Gómez Leyva (8 de mayo).

Por cierto, Ricardo Alemán hizo un tuiter sumamente provocador llamando a que los motejados por él como chairos intentarán liquidar a López Obrador. El rechazo a su malandanza fue casi unánime: Margarita Zavala, Francisco Báez y Enrique Krauze, entre decenas. Krauze dijo acerca de las frases de Alemán: son irresponsables, peligrosas, inadmisibles, repudiables. El señor Alemán, a quien despidieron de Televisa, Canal Once y según él renunció a Milenio Diario, en lugar de rectificar arremetió contra todos los que lo criticaron y llamó “matón de la izquierda” a ya saben quién. Por eso a Ricardo se le dijo que hacia un periodismo de sicario. Jenaro Villamil, por cierto, en redes sociales dio a conocer los contratos de Ricardo con varias empresas gubernamentales, lo que desnuda al rabioso opositor de López Obrador como un negociante del periodismo.

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