Yo mismo /Ven luciérnaga

Yo mismo Yo mismo con su nombre en mis labios Juan Gelman Traes en los labios mi nombre y lo guardas callando. Desde los labios me nombras y si ardo soplas. Mi nombre lo mojan tus labios y, a veces, si sientes que te olvido, con una lágrima lo humedeces. Tengo nombre, de ello estoy...

Contracturas

Los puños en los bolsillos y el capitalismo que no ceja   La voz que rasguñan las púas de la garganta   Un hombro más alto que la testa   El halo de dolor por donde gira la mirada   La laja que bloquea al instante   Sólo la pupila abierta ¿incansable?   Larga caída...

El quinto elemento

(Columpio en un verso a verso rudo o emotivo como un lobo aunque a veces sea una triste balada monocorde colgada de los cuernos de un venado) Poco a poco comprendió qué tan tenue era su red, apoyada en el cielo de un lado y en el otro, en un espejo de agua. Ella creía...

Oda con lámpara, óleo de Christian Krohg

En la larga noche del mundo, la jornada  de oriente no desfallece, aunque parpadea, ilumina cabal para tus ojos los caminos de la seda, las travesías entre tormentas, tus aventuras en Macondo  y la desventurada vida de una monja rebelde que escribe cartas con su sangre.    La noche se acorta, quizá no existe,   la...

Son té de canela azahar y frutas

Son té de canela azahar y frutas rosas en el aire estrellas fugadas de la noche   pájaros a contraviento montañas llovidas y mansas nubes que acechan la aurora pelícanos bajo la tormenta luz que se almacena en una gema: Mujeres increíbles de tan sencillas músicas que vienen y que colman mi grieta de emociones. Sombras golondrinas incendiándome la mente.   Ricardo Landa, 6 de septiembre de...

Memoria a futuro

A Leonardo Sciascia A Federico Campbell 1 En el lecho de la suerte yo declaro en plena conciencia de los placeres: que amado he, esta noche maravillosa; y que, con dudas, me amaron de día las flores, la crítica sagaz, la buena música y mujeres sin culpa. Dicho quede. 2 La probé, me probó. Pienso...

Embriagada la mar

Viejo océano, oh, gran soltero Lautréamont Embriagada la mar va sumando tumbos, golpeándose la frente en los peñascos, hundiendo sus rodillas en el lodo, sin que se disipe su sonrisa oceánica. Va feliz en su vértigo, desabotonándose la blusa canta a gritos su entusiasmo y salpica con su espuma el sueño de las nubes tendidas...

El baile de Eleni

A Grecia, la Eleni de Theo Angelopoulos. El acordeón resopla  Esperándote, esperándote, Con la voz de la tristeza, Como sábanas en el tendedero Danzan las almas de los prófugos; Como las sillas y mesas apiladas En el bar de las almas quebrantadas, Esperándote, esperándote. Bailas con los parroquianos, Uno tras a otro ciñen tu cadera Abrazándote,...

Las muchachas

Cucharas abandonadas En el atardecer de una cama El arco del cielo brilla en sus perfiles Incendio de los pájaros que alcanzó la noche Son las provisiones de un amor Que come a deshoras Que se hunde en el frasco de miel Y mancha manteles alfombras y sábanas Rocío bendito sin desperdicio Esculpen en abrazo...

Raudos y rabiosos

Éramos caballos indómitos, tu pelaje rojo y terso y de un azul amoratado el mío.   Con crines azabaches como los pozos donde van a hundirse los desbocados.   Raudos y rabiosos cabalgábamos los campos poblados de hoteles y el viento del amanecernos mugía sus ansias, escalando nuestro miedo a extraviarnos.   En el desfiladero de las madrugadas quebrábamos los...