Chomsky en América Latina

Este país se está llenando de miles y millones de votantes

y hay que educarlos para que no se lancen al cuello”.

 N. Chomsky.


 

El pasado 11 de julio de 2017 Noam Chomsky fue invitado a la ciudad de Montevideo (Uruguay) por una fundación, para dictar una conferencia que se denominó “Desafíos para construir democracias solidarias”. Conferencia que, posiblemente, en algunos años será referencia para los investigadores y estudiosos de las ciencias sociales y de los problemas que aquejan a la sociedad actual, pues el profesor Chomsky, de 88 años de edad, es un referente en cuanto a la crítica sobre el sistema neoliberal y la forma de gobierno de los Estados Unidos de América, así como de la necesidad de pensar en hacer que se modifiquen los sistemas político, económico, jurídico y social de esta posmodernidad.

La conferencia estuvo conformada por siete puntos en los cuales desarrollaron diversos temas relacionados con una crítica que corresponde a este orden mundial. Inició con la problemática de la amenaza nuclear que proviene de la contienda entre EU y Corea del Sur –que hoy observamos en los medios de comunicación–, para lo cual hizo memoria de la crisis que se vivió en octubre de 1962 entre EU y la URSS al trasladar e instalar armamento en Cuba, ese país ya desintegrado. Sostuvo que las razones de esa crisis fueron similares a las actuales: la falta de voluntad “yanqui” para disminuir la producción de armamentos. En segundo término, durante la conferencia –en la cual el profesor Chomsky estuvo al lado de José Mujica, expresidente de Uruguay– habló del calentamiento global y subrayó el desinterés que ha observado por parte de EU para involucrarse en ese problema mundial. Sostuvo la importancia de la reunión en Marruecos, el 8 de noviembre de 2016 entre 195 países, para tomar medidas para combatir el problema del calentamiento global, donde se sostuvo que las temperaturas de 2016, según los registros que se tienen en el mundo, son las más elevadas que se han sentido en el planeta Tierra.

En un tercer punto, expuso que la democracia que se vive en EU no es la ideal, pues en las políticas publicas de aquel país los más pobres son ignorados y los que más representación tienen son los extremadamente ricos, por lo que sostuvo que se gobierna por medio de la “plutocracia” –gobierno de los ricos– y que por eso se está sacrificando la democracia para permitir las reformas neoliberales que reducen los derechos sociales. En un cuarto tema relacionado con estos desafíos para construir democracias solidarias, sostuvo que América Latina, con sus políticas progresistas –de izquierda– en países como Bolivia, Ecuador, Uruguay, Argentina, Brasil –desde luego, México está excluido–, permitió que tales países estuvieran más alejados de los intereses de EU, en lo cual sobresale el reconocimiento de los derechos de los pueblos originales y la lamentable corrupción “endémica” que se padece en el mundo y, en particular, en América Latina. En un quinto punto, sostuvo la decadencia como potencia hegemónica de EU, cuyo proceso inició a partir de 1949, con la pérdida de China, que salió del control de EU; asimismo, habló de las décadas de los 60 y 70, y del pánico del país del norte ante la posible pérdida de los países de América Latina, como en el caso con Cuba, que provocó el genocidio en Guatemala para contener ese cambio. Pero que la decadencia se puede presentar con el problema medioambiental.

En un sexto punto –que atañe a México–, sostuvo que los tratados de libre comercio en realidad son acuerdos financieros, y que el TLCAN es lo que tiene amarrado a México, pues impide que tenga la posibilidad de avanzar o desarrollarse, por lo que nuestra economía se ve dominada por los intereses de EU. Finalmente, sostuvo que existe la esperanza de que la ciencia y la tecnología se usen para acabar con tanta desigualdad, lo cual depende de quién y para qué las use; de no utilizarse correctamente, se convertirían en herramientas para la desigualdad en el mundo.

Como se puede observar, esta conferencia fue emblemática por lo que se dijo, pero sobre todo por donde se dictó, en una nación de América Latina que para muchos es la región a la que se apuesta el futuro de la humanidad, algunos piensan que por sus recursos naturales y su devastadora explotación; otros, por la capacidad de su población. Pero para muestra está la población de México, que al menos por resistencia no hay muchos que nos superen en el mundo, basta con observar la historia nacional: 11 gobiernos de Antonio López de Santa Ana, 30 años de Porfiriato y más de 70 años de gobierno priista.