Son copia al carbón de una flor

Las y los amigos Son más que humo, trago y charla: alzan lo que se me cae, lo limpian y lo ponen en su lugar que es el mío. Y no me regañan aunque reincida. Suaves, van y opinan del camino que desbrozo a golpe de machete, me piden calma como se dice hola, bostezan...

El sobreviviente del sueño

Se mal despierta pálido, con los ojos hasta los pies y un dolor que le engarrota la espalda y le traza una mueca de vergüenza. Ha tenido otro sueño atroz, que le empapa de zozobra: Él se aproxima torpe a llamar en una puerta alta como su afán y toca y toca y martillea, eras...

En nuestro abrazo está el mundo

las eras del mundo y si me dices ven al punto de tu orgasmo acelero y cruzo tu atmósfera y me enciendo el mundo cuenta desde entonces con un trozo ígneo de mí y un cráter tuyo que humea y se derrama ambos singulares y excedidos en el acontecimiento de terminar (casi) juntos.

Nos abrazamos al árbol de Juan Gelman

La poesia es un árbol sin hojas que da sombra, decía Juan Gelman. En su poesía ese árbol dio sombra y alivio al amor herido, al exilio, a la desaparición y muerte de combatientes por la libertad y sombra a los humillados y ofendidos, a los muertos por vivir. Sombra de frescura en el poema...

Los desobedientes

Los desobedientes marchan despacio, decididos, por las calles del mundo. Van al choque contra el hambre del dinero, a trozar las cerraduras, los cristales ensordecedores de las figuras de las voces  y los aromas.   Marchan a la hermosura de las tácticas de pueblos en racimo, se desprenden en comandos maduros, limpios, vestidos de domingo...

Hamaca el amor el viento

Hamaca el amor el viento sopla su llamita azul de yema colorada   pende el placer de un millón de hilos   red que abraza en vaivén los hechizos que asoman vuelven y empujan a otros a sus extremos más redondos   pinta en las pieles los latidos   filtra flores de sangre  luciérnagas  chispazos...

Vaticinio y conseja número 4*

Las despedidas que no vienen de los ojos no terminan, nos dejan asidos a la esperanza de un inacabable rumor de olas que acompaña las noches. Uno recuerda agradecido la última mirada con un temblor que murmura: No queda nada que esperar, lo que ha sido fue, ya no es tu presente, menos traza la...

No he aprendido a callar los deseos

Hablan como extrañas aves de la noche Trinan ocurrentes en el momento más solemne Abren sus alas ante quien les mira con reserva   Impertinentes…   Inoportunos como exabruptos   Son pájaros de la noche perenne   Los deseos me ganan la lengua y más de una reina de corazones los despluma para que cierren...

Nada es casual

No es difícil convertirse en otra persona. Pero sí tener un nombre distinto. (…) Especialmente cuando te escondes de alguien. Haruki Murakami: Kafka en la orilla. Nada es casual, No lo es para los personajes de Homero, ni hoy lo es para los de Murakami (Estoy bajo la sombra aliviando el ardor de diez sueños...