El fin del sueño americano

El aún presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, en conferencia de prensa en septiembre 2020| Foto Ap

Mientras la pandemia avanza, muta y es un peligro que ya impuso en muchos países una nueva cuarentena y lo hará en otros, pues hasta marzo sabremos cómo empezar a salir del grave problema que nosotros mismos, por nuestra imprudencia y derroche, aceleramos; en Estados Unidos colapsó el llamado sueño americano.

Varias opiniones estadounidenses así lo muestran.

Para la senadora republicana Susan Collins, el asalto al Capitolio era un acto que, señaló, venía de Irán. Entre muchos policías que custodiaban la sede más importante de la representación nacional; tenían razón los amotinados en reclamar el fraude por eso no sometieron a la turba. Más de 100 historiadores han señalado que es necesaria la destitución de Donald Trump por incitar a la violencia y destrozar las reglas democráticas. En el fastuoso edificio donde se hacían las negociaciones para invadir otros países; en la ciudad de Washington, ya se levantó un muro de dos metros para impedir que el 20 de enero se interrumpa la toma de protesta de Joe Biden, a la que no irá Donald Trump.


Ni en México, cuando la famosa toma de posesión de Felipe Calderón, luego de su impuesto triunfo: “Haiga sido como haiga sido”(sic.); según afirmó el esposo de Margarita Zavala, se llegó a tanto, ya que el acto fue un mero sainete.

Mientras, el golpista Trump continúa adelante en sus ataques a todos. Tanto que fue a la población de Álamo, Texas, para supervisar el muro que dijo erigiría en la frontera con México, para demostrar que está en contra de los extranjeros y Estados Unidos debe aislarse. También declaró a Cuba un estado terrorista.

Que tiene el apoyo de amplias bases del Partido Republicano, lo demuestra que un centenar de congresistas (diputados) y una decena de senadores, entre ellos Ted Cruz y Mo Brooks, quien aseguró: “Es hora de patear culos”, lo siguen incondicionalmente. En esta acción lo apoya su abogado, el conocido Rudolph Giuliani, quien como jefe de policía de Nueva York estaba por castigar a quien rompiera un vidrio y ahora incita a los amotinados.

La agrupación ultraderechista OAnon, cuyo emblema es el hombre con cuernos:  Jacob Anthony Chansley, motejado, Jake Angeli, quien fue de los ocupantes del lugar donde sesionan los legisladores, tenía 70 mil cuentas en Tuiter, las cuales fueron desactivadas. Esto le trajo a la empresa que sus acciones cayeran ampliamente en la Bolsa de Valores, lo que muestra la importancia de los que siguen a Donald.

Aunque anota muy bien Alfredo Jalife (La Jornada, 11 de enero), mientras tuiter maneja 43 mil 100 millones de dólares, Facebook tiene en su bolsa 778mil millones de billetes verdes, por lo que debemos de combatir, lo que afirma en su libro: La invisible cárcel cibernética en la que vivimos

Es cierto que varias empresas neoyorquinas y otras, bancos y hasta golfistas se han deslindado de Trump y han dicho que no financiaran más a políticos, todos (sic incrédulo). Pero como anota muy bien Arturo Sandoval en un artículo (Índice Político y periodistas unidos.com, 12 de enero), Trump ha dejado de ser el gran negocio, algo que es lo fundamental en el todavía imperio mundial.

Nancy Pelosi, la jefa de la mayoría demócrata entre los legisladores, ya inició el proceso de destitución de Trump; pero antes pidió que, en base a la enmienda 25 que plantea lo mismo para mandatarios incapacitados para gobernar, Mike Pence tome esa decisión. Éste ha rechazado la medida.

Se ve muy difícil, ya que Donald tiene un amplio apoyo social (más de 74 millones votaron por el locuaz), por lo que tendrán que buscar a una veintena de republicanos que apoyen esta medida con el fin de que en 2024 no vuelva a participar el millonario, que ha mostrado lo endeble de la democracia yanqui.

Mientras esto ocurre, el FBI y la Guardia Nacional tendrán que vigilar los centros políticos de 50 estados de nuestro vecino norteño para que no existan más actos violentos y estar pendientes de que el 20 de este mes no se cumpla la llamada Marcha del Millón de supuestos patriotas, para evitar la toma de posesión de Biden, ya que DT había dicho que se debe luchar “como en el infierno”.

Un centenar de organizaciones sociales: afroamericanas, latinas y hasta de anglos razonables, piden la expulsión de toda actividad política de Donald Trump, ocho senadores y 139 congresistas republicanos. De ese tamaño es el cáncer existente.

Ya lo decía Mark Twain en 1873, refiriéndose a Estados Unidos:

Por primera vez surgió una clase de capitanes de la industria o barones ladrones, cuya red de conexiones comerciales, sociales y familiares gobernaba un mundo preponderantemente blanco, anglosajón y protestante: el concebido por Donald Trump.

De la invasión a otros países, ahora esa clase financiera quiere someter a su propia nación con el fin de imponer la Doctrina Monroe (1823): “América para los americanos”.

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