¿Qué son los transgénicos?

Los transgénicos son seres vivos que son modificados artificialmente con técnicas de ingeniería genética. El objetivo es que el ser manipulado cuente con nuevas funciones o características. La alteración es imperceptible al ojo humano porque se realiza en laboratorios que pueden manipular partículas al hacer modificaciones moleculares. La técnica de manipulación genética que ha alcanzado la comercialización consiste en introducir genes de una especie en otra, de ella surge el nombre de transgénicos. Sin embargo, ya existen otras tecnologías que permiten diseñar, re-diseñar, re-editar y sintetizar sistemas biológicos, así como forzar que los genes introducidos se traspasen a toda una población, y hasta fabricar compuestos que nunca se producirían de forma natural.

 


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Transgénicos y la vida en el planeta

La vida en la naturaleza es dinámica, evoluciona, cambia. La intervención del ser humano también influye en estos cambios, hace miles de años se iniciaron los procesos de domesticación de plantas y animales. Este proceso permitió, por ejemplo, pasar de una especie de pasto, a la gran diversidad de maíces que hoy conocemos. Tales cambios provocados por los  humanos no rebasan las barreras naturales, en cambio, los transgénicos sí.

Para proteger la biodiversidad, la humanidad (196 países) ha decidido conservar los entornos o hábitats –incluyendo las condiciones de domesticación-, garantizar que todos podamos acceder a los beneficios de la biodiversidad, y mantener la posibilidad de que las generaciones futuras satisfagan sus necesidades y aspiraciones.

La presencia de transgénicos a gran escala y por generaciones, en variedades nativas y silvestres, acaba con la conservación de los entornos, y por tanto afecta el acceso a los beneficios de la biodiversidad de las generaciones presentes y futuras. Podría decirse que su dispersión masiva podría llegar a alterar la evolución de la vida en el planeta como la conocemos, lo que transformaría las condiciones biológicas que nos ha permitido existir como especie.

 

 

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Transgénicos en la comida

Los transgénicos han invadido a la comida industrializada, los cereales de caja, las frituras, los refrescos, y en general la gran mayoría de los alimentos procesados, con algunas excepciones. También los forrajes para alimentar al ganado en forma masiva han recurrido a los transgénicos.

Es importante aclarar que ningún país del mundo se alimenta con transgénicos de manera directa. Es decir, los alimentos pasan primero por un proceso de industrialización de la comida, o bien por el hígado del ganado. A nivel comercial solo existen cuatro cultivos transgénicos: soya, maíz, algodón y canola. Salvo en México y algunos países centroamericanos, estos cultivos no se consumen de manera directa sino como insumos de los alimentos procesados o como forrajes.

En cambio, en nuestro país el maíz representa cerca del 40% de proteínas, carbohidratos y calorías de la alimentación de las personas. Si en México se permitiera la siembra de maíz transgénico a gran escala podríamos convertirnos en el primer país del mundo que los come de forma directa. El 30% de maíz que se consume actualmente en México es maíz amarillo forrajero y transgénico importado de Estados Unidos, su destino es la industria de alimentos procesados y forraje del ganado; si estos granos transgénicos se siembran como semilla se violaría la autorización de importación y además se cometería un delito federal.

 

 

 

Transgénicos en las medicinas

Los transgénicos se ven de manera distinta si no son para sembrarse masivamente en el campo ni para comerse. Su utilización para medicamentos como en la fabricación de insulina no es mal vista ni por la organización internacional Greenpeace, que se ha destacado por su férrea oposición a los transgénicos.

Por lo general los detractores de esta tecnología no se oponen a ella por un asunto anti ciencia, por el contrario destacados científicos han documentado los riesgos de la tecnología. En los temas donde esta tecnología no pone en riesgo ni el medio ambiente ni la salud los opositores se reducen drásticamente.

 

 

Los transgénicos: insulina
Los transgénicos: insulina

Transgénicos en el medio ambiente

La liberación de transgénicos al ambiente se ha realizado masiva y principalmente en Estados Unidos, Argentina, Brasil y Canadá. Su producción se realiza con métodos de la agricultura extensiva e industrial. Los impactos de los transgénicos al ambiente se conjugan con los que ocasionan las prácticas de la producción agrícola industrial y con otras acciones humanas. Los polinizadores como las abejas, los suelos y el mar son algunos de los principales afectados. Es importante resaltar que ninguno de estos países es centro de origen o domesticación, ni de diversidad, de los cuatro cultivos de transgénicos que siembran, a diferencia de nuestro país.

Recientemente la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas presentó una evaluación y un reporte en donde confirman el declive de insectos polinizadores principalmente en el norte de América y de Europa, así como proponen un mayor monitoreo en el sur de América, además de en África y Asia, debido a la escasa información de estas últimas regiones.

En su reporte la IPBES plantea diez medidas que los gobiernos deben tomar para asegurar que los polinizadores mantengan los servicios ambientales que otorgan a la humanidad, servicio que son vitales para la producción de frutas, vegetales y aceites. Además de varias propuestas que modificarían la forma en que se siembran transgénicos como controlar el uso de pesticidas y apoyar sistemas agrícolas diversificados, los científicos proponen a los gobiernos que las evaluaciones de riesgo que se practican antes de autorizar la siembra de transgénicos, incluyan los todos efectos indirectos o colaterales.

 

Los transgénicos: el glifosato

 

En ese sentido existen los riesgos que provoca el uso masivo de plaguicidas asociados a los cultivos transgénicos. Más del 70% de los transgénicos que se producen en el mundo son alterados para resistir al herbicida glifosato. En marzo de 2015 la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC, por sus siglas en inglés), perteneciente a la Organización Mundial de la Salud, reclasificó al glifosato, pasando de posible a probable cancerígeno.

Transgénicos en la economía

Detractores y promotores de los transgénicos chocan sobre las ganancias económicas que esta tecnología genera, confrontan denuncias sobre el suicidio de miles de campesinos hindúes debido a las deudas que adquieren al sembrarlos, a la apología de la prosperidad de los granjeros.

 

Sin embargo, algunos hechos son reconocidos por ambas partes: los transgénicos que se comercializan no buscan incrementar la productividad y el costo de las semillas es mayor. El debate persiste cuando se discute sobre el objetivo de reducir algunos costos como las labores de labranza.

Al consultarse las estadísticas de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, (FAO por sus siglas en inglés), podemos afirmar que los rendimientos de los cultivos son independientes a la utilización de transgénicos. Es decir, los países que no utilizan la tecnología han incrementado o disminuido su producción, de la misma manera que las naciones que sí recurren a ella.

 

Transgénicos, resistencia mexicana contra su siembra

Desde los años 90 la industria trasnacional ha buscado sembrar maíz transgénico en México que es el país centro de origen y diversidad genética. Los científicos gubernamentales recomendaron seguir el principio precautorio (en caso de duda, protéjase a la naturaleza) y suspender su siembra, lo que dio pasó a la llamada moratoria de facto. El impulso de la industria continuó y lograron que se aprobara una ley sobre transgénicos en 2005, su reglamento en 2007, una reforma al reglamento en 2008, siembras experimentales de maíz transgénico en el norte del país en 2009, siembras en programa piloto en 2011, y un decreto sobre zonas o centros sin transgénicos también para el norte del país, en 2012.

Científicos, campesinos, organizaciones civiles, apicultores, consumidores, artistas, escritores políticos, abogados y muchos grupos más han integrado e impulsado movimientos, manifestaciones, leyes, demandas, pronunciamientos, acuerdos ejidales y muchas acciones más, para oponerse a la siembra de maíz transgénico. Finalmente cuando el gobierno se disponía autorizar permisos de siembra comercial por cerca de 10 millones de hectáreas a finales de 2013, por motivo de una demanda colectiva, los tribunales federales ordenaron suspender los trámites y el otorgamiento de estos permisos.

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La suspensión judicial ha permanecido vigente por más de tres años mientras una batalle judicial se libra ante la justicia federal, por un lado la industria trasnacional y el gobierno federal y por otro 53 personas y 20 organizaciones civiles. El juicio colectivo sigue en trámites, han intervenido 17 tribunales, que han resuelto más de 100 impugnaciones de la parte pro transgénicos y cerca de 40 por la colectividad.

Otros cultivos transgénicos como la soya y el algodón se han permitido en el país. Para el caso de la soya los apicultores de Yucatán, Campeche y Quintana Roo también libran una batalla socio legal. Los dos primeros estados lograron después de tres años de litigio en tribunales federales que la Suprema Corte en 2015 suspendiera la siembra en los municipios involucrados hasta que se lleve a cabo una consulta indígena en términos de los tratados internacionales. Para el caso de Quintana Roo, se ha solicitado que se declare la inconstitucionalidad de la Ley de Bioseguridad que regula a los transgénicos.

Transgénicos, la miel

 

 

@_LizVilchis