Culpa Anaya a Peña Nieto del alza de la inseguridad en Puebla

Culpa Anaya a Peña Nieto del alza de la inseguridad en Puebla.

En su segunda gira por Puebla como candidato presidencial de la coalición “Al Frente por México”, Ricardo Anaya Cortés dejó de lado las críticas contra Andrés Manuel López Obrador y dirigió sus baterías discursivas en contra del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el gobierno de Enrique Peña Nieto.

En San Martín Texmelucan, una de los municipios más azotados por el crimen organizado, el abanderado panista responsabilizó de los altos índices de inseguridad que padece Puebla a la actual administración federal.

El postulante albiazul tuvo mítines en municipios en los cuales imperan las bandas de huachicoleros como Texmelucan, Tepeca y Atlixco. También estuvo en San Andrés Cholula y la capital estatal.


A Anaya Cortés lo acompañó la postulante a la gubernatura Martha Erika Alonso Hidalgo, los abanderados a ediles en la regiones, además de los candidatos a diputados y legisladores en el Congreso de la Unión.

En su discurso, Anaya indicó que hay un grave problema de inseguridad, derivado de la fallida estrategia que impulsó Peña Nieto desde Palacio Nacional, misma que elevó la violencia en 29 de las 32 entidades federativas

“Además de hacer un cambio profundo a la estrategia (de seguridad nacional) vamos a dar todo el apoyo y respaldo desde el gobierno federal a Puebla para que podamos recuperar la paz y tranquilidad, y el estado siga avanzando en la dirección correcta”, expresó el queretano.

“Cuando yo sea presidente van a ver lo que es tener un presidente comprometido con el estado de Puebla en materia de seguridad”, reiteró.

“Como dinosaurios”

Más tarde, en Tepeaca, acusó a los gobiernos del PRI de estar utilizando el programa Prospera para coaccionar el voto a favor de sus candidatos y señaló a sus prosélitos que no deben temer porque, de llegar a la primera magistratura del país, el programa no solo no será eliminado, sino que se ampliará en recursos y alcances.

El queretano, en contraparte, resaltó que la administración estatal que encabeza José Antonio Gali Fayad les dará apoyo a los damnificados por las recientes granizadas que han azotado esa región poblana.

Anaya Cortés encabezó un acto proselitista ante unos mil simpatizantes cuando el programa que tenían los invitados especiales especificaba que iban a ser al menos 5 mil los asistentes.

En ese municipio que es gobernado por el Revolucionario Institucional, el postulante prácticamente no habló de su principal adversario, Andrés Manuel López Obrador, de la coalición “Juntos Haremos Historia”. En cambio, enfocó sus arengas a criticar la gestión de Enrique Peña Nieto. Sin mencionarlo por su nombre, culpó al priista de ser el responsable de la inseguridad que impera en Puebla y mencionó que teniendo el gobierno federal 40 mil policías a su disposición solo envió a 200 para combatir al crimen organizado, lo cual equivale a que ni siquiera hay un elemento por cada municipio de la entidad.

Más tarde, en la Angelópolis, Anaya Cortés afinó sus datos y señaló que son 250 los policías federales que hay en la entidad.

El postulante conservador incluso se permitió hacer una broma sobre lo que representa el PRI, pues descubrió entre quienes lo escuchaban en Tepeaca a un joven que tenía en el hombro una iguana y exclamo: “¡Ay, pensé que era un dinosaurio como los del partido de enfrente!”, lo cual fue aclamado con risas y aplausos.

¿Y el líder?

A pesar de que su esposa es la candidata a la gubernatura y de que el resto de los abanderados a puestos de elección popular de “Al Frente por Puebla” son todos integrantes de su grupo político, el ex gobernador Rafael Moreno Valle Rosas no apareció en ninguno de los actos de Ricardo Anaya Cortés.

En efecto, no obstante que el ex mandatario es candidato plurinominal al Senado de la República –y por tanto no está impedido de hacer proselitismo– y de que durante su sexenio se jactó de haber hecho transformaciones sin parangón para el estado, Anaya Cortés ni nadie más entre los abanderados morenovallistas lo mencionó en sus discursos, como si no existiera.

De hecho, el abanderado a la titularidad del Poder Ejecutivo federal prefirió elogiar al sucesor de Moreno Valle en Casa Puebla, José Antonio Gali Fayad –quien ni siquiera es militante de Acción Nacional o cualquier otro partido de la coalición, aunque su administración emana de una alianza de institutos políticos disímbolos; así lo hizo, por ejemplo, no solo en Tepeaca sino en Atlixco.

En el atliscense centro de Convenciones El Carmen –donde los organizadores planeaban la asistencia de 5 mil simpatizantes, pero no hubo más de 4 mil–, Anaya dijo que Gali, “un hombre bueno”, apoyará a los damnificados por el sismo del pasado 19 de septiembre, pero de los supuestos logros cacareados por los morenovallistas con una insistencia que parece obsesión, nada expresó.

No obstante, Moreno Valle se hizo presente a las 16:44, cuando el mitin de El Carmen aún no terminaba, el virtual legislador en la Cámara Alta del Congreso de la Unión publicó en twitter una fotografía acompañado del candidato presidencial informando: “Un gusto convivir con @RicardoAnayaC en #Atlixco, tierra de mis antepasados”. El mensaje del microblog fue de inmediato repercutido en portales periodísticos editados en Puebla y la capital del país.

La clientela

El programa de actividades de Ricardo Anaya Cortés para invitados especiales –donde se indicaba hasta qué tipo de ropa había que portar– fue filtrado desde la noche del lunes a varios medios. Por eso se supo la cantidad de asistentes que se planeaba para cada acto y que el cierre estelar ocurriría en el Centro de Espectáculos Acrópolis, donde habría 10 mil personas.

Desde las 17 horas empezó el desfile de camiones y microbuses con legiones de acarreados. Figuraban familias enteras en las que había desde bebés hasta ancianos dotados de banderas con los logos de los partidos integrantes de la coalición. La escena semejaba el preámbulo de cualquier mitin priista de viejo cuño, pero ahora con otros colores y lemas.

A las 20 horas inició el mitin y la arena estaba casi llena. Los más aplaudidos, obviamente después de Anaya, fueron, en este orden: el candidato a la presidencia municipal de Puebla, Eduardo Rivera Pérez, Martha Erika Alonso –quien tuvo recibimientos idénticamente calurosos en todas las plazas–, Mario Riestra Piña, postulante al Senado, y Jorge Aguilar Chedraui, abanderado a una diputación.

De mero cumplimiento fueron las palmas para el resto del elenco de aspirantes a un puesto de elección popular y particularmente escasas las que recibió la ex crítica del morenovallismo Roxana Luna Porquillo.

Riestra Piña brindó un discurso efectivo y rápido, pero cuando su compañera de fórmula Nadia Navarro tomó el micrófono, pronunció una arenga tan larga que la gente comenzó a chiflarle para que culminara. Ella no pareció entender la censura del respetable, pues cándida respondió con una sonrisa que pareció sincera: “¡gracias por silbarme!” (sic).

Pero el desastre ya era una realidad: si desde las 19:30 había gente que se estaba marchando, para la hora en que Ricardo Anaya hizo uso de la palabra –al filo de las 20:10– era evidente que se vaciaba vertiginosamente la parte superior del recinto. El postulante se dio cuenta de que el mitin comenzaba a hacer agua y apresuró su discurso, omitiendo prácticamente la mitad del guion que repitió a la perfección en los mítines anteriores.

Los que se iban no mostraban el semblante ni la actitud de un militante o un simpatizante partidista, sino los de una clientela aburrida y que tenía más interés en abordar el camión que los devolvería a casa que escuchar las palabras de “su próximo presidente” (sic).

En las escaleras, camino a la salida, una mujer de la tercera edad le preguntó a una niña: “¿Miri, qué te pareció la gritadera?”, como la niña no respondió, la anciana se contestó a sí misma en voz alta: “¡Bueno, si quiera ya conocimos el Acrópolis!”.