La vulnerabilidad y la trata de mujeres

En estos último días hemos leído o visto en diversos medios de comunicación las evidencias que muestran el equipo del noticiero MVS de Carmen Aristegui sobre la red de prostitución que opera Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, (ahora ex) líder del Partido Revolucionario Institucional (PRI) de la capital del país.

Esta noticia ha generado diversas aportaciones por activistas reconocidas como Lydia Cacho y Teresa Ulloa, quienes de manera muy clara y fundamentada han expuesto por qué el caso Cuauhtémoc es de trata de personas.

Sin embargo, llama nuestra atención una entrevista hecha a Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre en el programa “Por la mañana” en el que a lo largo de la entrevista se pregunta reiteradamente a Cuauhtémoc: ¿eres culpable? Lógicamente nadie se declara culpable ante un medio nacional. Pero lo que considero grave son las afirmaciones que se realizan durante la entrevista, la primera de ellas: “el delito de trata de personas debe ser en flagrancia y aquí parece que no lo hay”. El delito de trata de personas es grave y no necesariamente debe existir flagrancia para que se investigue, si no estarían de más las denuncias anónimas o denuncias ciudadanas.


Una segunda afirmación es: “esto no sería trata, esto sería engaño, gente que le dicen que va a trabajar en el PRI del DF y que va a ganar 11 mil pesos mensuales y que a cambio debe aceptar tener relaciones sexuales con usted, si ella está de acuerdo, si esa persona está de acuerdo, pues bueno entonces se queda con el trabajo, yo no veo aquí un asunto de trata”. Se olvida en este tipo de comentarios que el engaño está considerado dentro lo que establece la ley como trata de personas.

Para ser más clara retomo las palabras de Teresa Ulloa en la entrevista que dio al medio digital sinembrago.mx: “Se configura no solamente el delito de trata de mujeres, sino el delito de la ley general que está dividido en distintas partes: la trata con todo el proceso previo: el enganche, reclutamiento, transporte, traslado, alojamiento, etcétera. Luego viene la explotación de la prostitución ajena y todas las formas y modalidades de explotación, la esclavitud sexual y servidumbre. Si hubo enganche o engaño. En este caso, hay reclutamiento, hay engaño y hay abuso de una situación de vulnerabilidad, porque las chavas tienen ciertas características, las víctimas porque son estudiantes, madres solteras, mujeres jóvenes sin oportunidades de trabajo”.

Es grave que el delito de trata de personas se aborde de manera muy laxa en un medio nacional, ya que en el colectivo social se coloca que las mujeres que fueron reclutadas a través de publicidad engañosa, como lo marca la Ley General para Prevenir, Sancionar y Erradicar los Delitos en Materia de Trata de Personas y para la Protección y Asistencia a las Víctimas de estos delitos, en su artículo 3, están allí por una decisión personal, en otras palabras que se ocupan en el lenguaje lamentablemente cotidiano: “están allí porque les gusta el dinero fácil o la vida fácil”; los periodistas no consideran, ya sea por desconocimiento u otras razones, que las víctimas de trata de personas son vulneradas por todo un contexto y estructura social desigual e injusto.

La misma ley, en su artículo 3, fracción XVII, describe que la situación de vulnerabilidad es la condición particular de la víctima derivada de uno o más de las siguientes circunstancias que puedan derivar en que el sujeto pasivo realice la actividad, servicio o labor que se le pida o exija por el sujeto activo del delito: a) Su origen, edad, sexo, condición socioeconómica precaria;  b) nivel educativo, falta de oportunidades, embarazo, violencia o discriminación sufridas previas a la trata y delitos relacionados; (…) h) cualquier otra característica que sea aprovechada por el sujeto activo del delito.

Si bien todas las personas podemos ser vulnerables ante ciertos contextos o situaciones, la vulnerabilidad de las víctimas de trata está sumamente marcada por su sexo, condición económica, las circunstancias cultural o política, la edad, el género, entre otras, que colocan en mayor riesgo o peligro de que sus derechos humanos sean violados.

Sólo esperamos que este caso no quede impune como muchos otros en nuestro país, o como el mismo Cuauhtémoc lo comentó: “en 2003 también se me vinculó y nunca se me probó nada”, exigimos que se investigue a fondo y que no se permita que se maneje, que son las mujeres quienes por decisión propia están allí ofreciendo servicios sexuales a Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre; ya basta de justificar la violencia de género, ya basta de tanta impunidad para nosotras las mujeres.