Las obligaciones administrativas: ¿la muerte del derecho?

“Había una larga lista de pequeñas reglas invariablemente humillantes para los prisioneros y que los despojaban de su dignidad humana”

Zygmunt Bauman.

 


Respecto de los campos de concentración nazis, el sociólogo polaco, Zygmunt Bauman, explicó que las reglas implementadas por pequeñas que fueran eran, las que permitían hacer menos humanos a los que se encontraban en dichos campos, (Bauman, Zygmunt, Modernidad y Holocausto Sequitur, Madrid, 2010) esto facilitaba muchas cosas para su proceso de exterminio, como es que, los soldados no los veían como seres humanos, sino como cosas, lo cual aprueba considerar su trabajo como una función meramente burocrática, –y con ello no hay remordimiento moral alguno– por su parte, el empequeñecer la dignidad de las personas permite que sean más manejables y que no lleguen ni al extremo de reclamar. Pareciera  que, hoy como en esa década de los 40 del siglo pasado esta sucediendo en la ciencia del derecho ese mismo fenómeno en la rama que más se ha expandido en los últimos años, esto es: el derecho administrativo.

Estamos ante la presencia de una serie de reglas impuestas por la administración pública –y no exclusivamente por el legislador– que por minúsculas que parecieran en realidad, están disminuyendo el derecho de las personas, –libertad de trabajo, empresa, intimidad– pero sobre todo su dignidad humana, y con ello sus consecuencias, la principal: Ausencia de reclamo al respecto de estas violaciones en las instancias jurisdiccionales. Así, tenemos que desde: permitir fotografiar a quien sube en un autobús, grabaciones en la vía pública, permisos ante la administración publica para todo, desde aperturar una pequeña librería, hasta para implementar un sistema nuclear en un proceso industrial, pasando por tramites administrativos, la inscripción en el Registro Federal de Contribuyentes, o en el Instituto Mexicano del Seguro Social, y otras dependencias más que exigen un control extremo de las personas que, un simple padrón de usuarios. Se adiciona desde hace un año informar de la simple compra de una joya, o de un boleto de rifa, lotería o el juego de azar como se le denomine –por tratarse de actividad vulnerable como lo determina la Ley Federal para la Prevención e Identificación con operaciones de procedencia ilícita– hasta lo que se ha llegado últimamente, enviar la información mensual de la contabilidad a la página del Servicio de Administración Tributaria de Internet, con lo cual estarán en riesgo los secretos industriales, comerciales, profesionales de los simples contribuyentes.

Es evidente el resultado de la tecnología, como lo es internet, en voz de Wiener y Kahn: “los desarrollos tecnológicos producen medios más allá de las exigencias y, buscan exigencias para satisfacer las capacidades tecnológicas… ” (Bauman, Zygmunt, Modernidad y Holocausto Sequitur, Madrid, 2010) Efectivamente, ahora ante la abundancia de tecnología, se requiere dar uso a la misma, y que mejor uso que este tipo de medidas y obligaciones electrónicas a los gobernados, por una parte los avisos de actividades vulnerables, y por su parte, la contabilidad por medios electrónicos, es decir, hay que dar uso a todos estos avances tecnológicos de los cuales hoy existe una crisis aguda ante la ausencia de su finalidad, es decir no se sabe para que está creada, en voz de Jaques Ellud: “El técnico no sabe por qué trabaja, y por lo general no le importa. Trabaja porque tiene instrumentos que le permiten realizar ciertas tareas…” (Bauman, Zygmunt Ética Posmoderna Siglo XXI, México, 2013) pero como están aquí, hay que usarlas, o por lo menos imponerlas, como es el caso en México con estas medidas jurídicas, de las cuales habría, que analizar si efectivamente son obligaciones jurídicas, o bien, es usado el derecho para implementar estas instituciones, pues pareciera que, la posición natural del Estado–Nación, ya no es velar por los derechos de los gobernados.

En este Estado posmoderno se pondera la seguridad pública por la seguridad jurídica, la seguridad jurídica es del Estado y no de los gobernados, la dignidad de las instituciones olvidándose de la dignidad humana, pareciera que estamos olvidando algunas de las experiencias de la segunda guerra mundial, como fue retomar la importancia de los fines del derecho que son prácticamente dos, la justicia y la seguridad jurídica, por ende si las reglas que hoy nos rigen sobre todo en el ámbito administrativo, buscan todo menos justicia y seguridad jurídica para el gobernado, estamos contraviniendo la exigibilidad de esa “legalidad sustantiva de las leyes” (Ferrajoli, Luigi, Principia Iuris tomo II, Trotta, Madrid, 2011) –es decir, que de las leyes no basta para su creación un procedimiento de acuerdo con la ley, sino que las leyes deben de tutelar los derechos de los gobernados– pareciera que así como observamos el ocaso de la soberanía y poder del Estado, y la gran vigencia de la tecnología, estamos ante la presencia de la muerte del derecho.