La política monetaria no es neutra. En México atenta contra el crecimiento

La tasa de interés de referencia en México a inicios de diciembre de 2015 estaba en 3 por ciento, y ahora ya está en 7.5 por ciento, y se nos dice que es para frenar las presiones inflacionarias, y que no tiene impacto sobre la actividad económica. Lo mismo se nos dice en cada aumento de dicha tasa, y sin embargo las presiones sobre precios y sobre el tipo de cambio continúan y la economía cada vez crece menos y aumentan los problemas de cartera vencida.

Con dicha política, el Banco de México (BdeM) pretende reducir la demanda (consumo e inversión) para evitar alzas de precios, como el crecimiento de importaciones y del déficit de comercio exterior que puedan devaluar más el peso respecto al dólar. Asimismo, al aumentar el diferencial de la tasa de interés entre México y Estados Unidos (la cual está en 1.5 por ciento, por lo que el diferencial es de 6 por ciento) pretende frenar la salida de capitales, como promover la entrada de éstos, y así contribuir a abaratar el dólar y apreciar la moneda nacional, para contribuir a bajar la inflación interna, al abaratar el costo de los productos importados. A pesar que el BdeM ha hecho eso en los últimos años, continúan las presiones sobre el tipo de cambio, como el alza de precios. Y ello se ha debido a los efectos negativos que sobre la capacidad productiva ocasiona el alza de la tasa de interés, como la política de superávit fiscal que instrumenta el gobierno, que contrae la inversión pública y la demanda, todo lo cual restringe el crecimiento de la inversión privada, y con ello la productividad y la capacidad productiva. Ello se manifiesta en mayores rezagos productivos y menor competitividad que repercuten en déficit de comercio exterior, como en presiones sobre precios. De ahí que la política de alza de la tasa de interés para frenar la inflación y la devaluación no les resulta, sino que atenta sobre las condiciones endógenas de acumulación, que frenan el crecimiento, y colocan en una posición de fragilidad a la economía frente al entorno económico internacional, y mantienen la inflación y la devaluación.

Hay que considerar que el sector público y privado nacional, y las familias están endeudadas, y cada aumento de la tasa de interés incrementa el costo del servicio de sus obligaciones financieras, lo que agrava sus finanzas, y las lleva a contraer consumo e inversión para cubrir el pago de sus deudas, lo que restringe la actividad económica. El alza de la tasa de interés implica una transferencia de recursos de los deudores (gobierno, empresas y familias) a favor de la banca, por lo que se descapitalizan los primeros, y aumenta la riqueza del sector bancario, recrudeciendo ello la desigualdad de la riqueza en el país.


Las altas tasas de interés atentan sobre el crecimiento de la inversión y de la economía, debido a que disminuyen el valor presente de los ingresos futuros, lo que termina siendo menor al costo de la inversión, por lo que impide que la inversión se realice, ya que los ingresos futuros no garantizan el reembolso del crédito necesario para realizar la inversión. Ello se ve acentuado por el carácter de la política fiscal restrictiva, que contrae el crecimiento de la demanda, que restringe el crecimiento de los ingresos futuros de las empresas e individuos y su capacidad de gasto. A ello se suma, la apertura comercial y los bajos niveles de competitividad de la producción nacional frente a importaciones. De tal forma, las políticas predominantes de altas tasas de interés, superávit fiscal, y libre comercio, nos han llevado al bajo crecimiento que tiene la economía, a las altas tasas de desempleo, subempleo y economía informal, a los bajos salarios, al enriquecimiento creciente de la banca (la cual vio incrementadas sus ganancias en 2017 en 28 por ciento en relación a 2016), y a recrudecer la desigualdad del ingreso y el clima de pobreza y violencia que se vive en el país.

La tasa de interés seguirá aumentando pues los rezagos productivos y el déficit de comercio exterior seguirán presionando sobre precios y el tipo de cambio, a lo que se suma el hecho que la tasa de interés en Estados Unidos también aumentará, y seguirá la incertidumbre de la economía nacional que promueve salida de capitales.

Al continuar las alzas de las tasas de interés en el país, proseguirán a su vez las presiones sobre las finanzas públicas y privadas, dados sus altos niveles de endeudamiento, lo que conllevará a permanentes restricciones del gasto y de la inversión, por lo que continuará el bajo crecimiento económico, el desempleo, los bajos salarios, los problemas de cartera vencida, que derivarán en inestabilidad y crisis.




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