Impactos socioambientales del NAICM

 

 

Datos generales del NAICM


Primera fase: una terminal, 3 pistas, y capacidad de 70 millones de pasajeros al año, 750 mil toneladas de cargaanuales, y un costo de 285 mil millones de pesos que podría aumentar (la Academia de Ingeniería estima un costo de hasta 439.3 mil millones de pesos sólo para la primera fase).
Segunda fase: dos terminales, seis pistas y capacidad total de 120 millones de pasajeros al año, 2 millones de toneladas de carga anual, y un costo no determinado que podría rebasar el costo de la primera fase.
Costo por construcción de nuevas vialidades y expansión de servicios de transporte público de por lo menos 41 mil millones de pesos.

Aeropuerto o Agua: dados los efectos esperados del cambio climático en México, entre ellos la reducción de la disponibilidad de agua y, paradójicamente, el aumento en la intensidad de los fenómenos hidrometeorológicos extremos, la desecación del lago de Texcoco y el sellamiento del suelo ocasionado por la construcción del NAICM y por la expansión del suelo urbanizado alrededor de éste, implica aumentar la vulnerabilidad hídrica de la ciudad. El NAICM implica:

Cancelar de manera definitiva la posibilidad de inundar ese cuerpo de agua lo que a su vez incrementa el riesgo a inundaciones e inhabilita la disponibilidad de agua a escala local-regional, situación que se espera se agrave en el futuro debido a los efectos del cambio climático.
Perder de la posibilidad de restaurar la antigua Cuenca del Valle y con ello de usar el ex Lago de Texcoco como espacio con cuerpos de agua permanentes útiles para el suministro de agua a todo el valle.
Incrementar la demanda de agua como resultado de la expansión del suelo construido, lo que a su vez promueve la expansión de mega-obras hidráulicas para importar agua de locaciones cada vez más lejanas (de hecho, SACMEX ha declarado que la CDMX tiene garantizado el abasto de agua hasta 2019).

Afectaciones por construcción: devastación del paisaje por la extracción de material pétreo y contaminación del entorno por la deposición de escombro y lodos tóxicos.

Daños socio-ecológicos irreversibles por la extracción de 36.56 millones de toneladas de material pétreo (basalto y tezontle) para el suelo de cimentación que son transportadas por 3,500 tracto-camiones. La destrucción del entorno, incluyendo arroyos, manantiales y zonas de recarga de acuíferos, deriva de las operaciones de 119 minas autorizadas y decenas de bancos irregulares más de los cuales se extrae material pétreo en 28 municipios.
Afectaciones a la salud en 13 localidades por polvo y ruidos de la explotación pétrea
Daños por el depósito de 5 millones de toneladas de tierra, lodos tóxicos (contaminados con boro, cromo, carbonatos y cloruro) y escombros o cascajo de construcción derivados de la construcción del NAICM
Desecado del Lago Nabor Carrillo con la pérdida irreversible de sus servicios ambientales como proveedor de humedad, amortiguador de la temperatura, y hábitat de unas 250 especies de aves locales y migratorias y una comunidad de hasta 330 mil aves en promedio que incluyen especies en peligro de extinción.
Afectación de tres zonas de protección ecológica (Parque Estatal Sierra de Patlachique, Parque Estatal Cerro Gordo y Parque Nacional Molino de Las Flores)
Daños a bienes públicos, viviendas, actividades productivas agrícolas y de 11 zonas de valor arquitectónico, arqueológico y cultural
Descontento social por parte de grupos como el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, así como del potencial descontento por parte de expropietarios de las tierras destinadas a la construcción del NAICM quienes en su momento accedieron venderlas bajo la promesa de ser usadas para la rehabilitación ecológica (el cambio de su uso no fue consultado).
Violencia en 8 localidades, incluyendo el asesinato del Ing. Jesús Javier Ramos Arreola, opositor a la destrucción del cerro del Tenayo el 28 de septiembre de 2018.

Futuro insustentable, la operación del NAICM: las afectaciones principales son, desde la contaminación sonora, lumínica y atmosférica por el despegue y aterrizaje de aviones, la demanda de agua y energía de la propia terminal, hasta las implicaciones derivadas de la expansión urbana aledaña y sus implicaciones socioambientales regionales.

El Lago de Texcoco, al emplazarse en la Ruta Central de Migración de Aves de Norteamérica, cuya orientación es similar a la de las pistas del NAICM, cuenta con una comunidad rica y diversa de aves que desde el punto de vista aeronáutico suponen ser un riesgo, a tal punto, que, según regulaciones internacionales, su presencia no pude darse a menos de 8 kilómetros.
A pesar de que el NAICM propone reutilizar el 70% del agua consumida, además de reinyectar agua tratada al acuífero, se observa que la capacidad de recarga de éste se verá disminuida con el entubamiento de los ríos de la zona oriente y el sellamiento del suelo, tanto por la obra del NAICM, como por la expansión urbana proyectada a su alrededor, comenzando por la denominada Aerotrópolis y que en sí misma acarrea toda una serie de presiones e impactos ambientales, tanto locales como regionales. La propuesta de esta urbanización se ha hecho, sin embargo,sin un ordenamiento ecológico territorial.
Riesgo de hundimientos diferenciales del suelo derivado de una mayor sobreexplotación del acuífero de la zona y que puede producir daños estructurales a edificios y drenaje (los hundimientos del sistema de drenaje que atraviesa la zona muestran ya hundimientos de 20 a 40 cm al año).
Aumento del efecto isla de calor por la construcción del NAICM, la expansión urbana aledaña y la reurbanización, probablemente vertical, de los terrenos del AIBJ.
La quema de turbosina, estimada en 2016 en 342 mil m3anuales, repercute en la emisión de gases de efecto invernadero (GEI) y otros contaminantes atmosféricos, como el dióxido de azufre (SO2) y óxidos de nitrógeno (NOx). Considerando que la capacidad del NAICM casi se triplicará cuando alcance la completa operación de su segunda etapa, se puede estimar que, sin haber cambios tecnológicos en la aviación, las emisiones de GEI pasarán de 0.84 millones de toneladas en 2016 a 2.1 millones de toneladas en 2069 cuando se estarían consumiendo unos 855 mil m3 de turbosina al año (factor de emisión empleado: 2.4662 kgCO2e/l). El acumulado de emisiones de entre el 2024 y el 2069, periodo en el que sólo operaría la etapa 1 del NAICM, se estima en por lo menos 58.82 millones de toneladas), es decir 2.6 veces más que todas las emisiones de CO2e de la CDMX estimadas para 2016.
Si bien la reforestación de 5 mil hectáreas en zonas circundantes podría mitigar parcialmente los efectos ypropagación de contaminantes atmosféricos, la medida es insuficiente y cuestionable, entre otras cuestiones, dado quese propone introducir cuatro especies no originarias de México que podrían afectar el equilibrio de los ecosistemas donde sean introducidas.

Gian Carlo Delgado Ramos

CEIICH-UNAM