Viernes, agosto 19, 2022

AGUA: EL NEGOCIO O LA VIDA

-

- Anuncio -

La sequía se hizo presente de manera cínica como si fuera obligada secuela de la privatización del agua, o su expresión magna. Apareció con toda rudeza, quién lo hubiera dicho, en el industrioso y rico Monterrey. Sus infames efectos y las desgarradoras escenas que muestran a gente de las colonias populares queriendo obtener agua de donde sea para su subsistencia –“Tenemos varios días sin agua, por eso venimos directamente a sacarla del tanque, comentó un inconforme con lo que llamó discriminación a los pobres”- obliga a todos a buscarla –“Niños, jóvenes, adultos y hasta personas de la tercera edad se congregaron en el lugar para llenar garrafones y tinas; durante varios días esperaron que la autoridad los abasteciera de agua”. La sequía, un fenómeno de la naturaleza, ha tenido que venir a recordarnos no sólo que la vida de los seres humanos depende del agua, sino que nuestro modo de organización social es disfuncional: “Para acá nunca suben las pipas, siempre nos abandonan”; y que los gobernantes discriminan: “…en Las Brisas, sector de clase media alta, a unos 800 metros de distancia, la administración municipal regiomontana envió pipas y cisternas para surtir del líquido a los residentes; convirtiendo a los sectores de la población en ciudadanos de primera, segunda, y tercera: “En al menos cinco de los 13 municipios que integran la zona metropolitana de la capital existe una veintena de campos de golf, entre públicos y privados, algunos regados con agua potable, a pesar de la crisis hídrica que azota a la entidad y que ha obligado a las autoridades a limitar el suministro del líquido”. Los vecinos se quejan de que el agua utilizada para regar algunos campos de golf, proviene de la extracción clandestina de pozos, y crece la indignación entre la población que carece de agua, incluso para sus necesidades básicas. La sequía exhibe, de manera drástica, la injusticia que entraña la división social por factores económicos. Unos patos nadan, y otros ni agua beben.

A causa de la sequía, 13 mil 500 pequeñas y medianas empresas en Nuevo León se han visto perjudicadas y algunas podrían estar en riesgo de cerrar sus puertas, debido a la escasez de agua en la zona metropolitana de Monterrey; el fenómeno vino a efectuar un realineamiento social que indica que esas empresas forman parte de los sectores populares y no de las élites que controlan la economía del país, pues sufren la carencia del vital líquido igual que la población trabajadora obligada a enfrentar, como causa del desabasto, la concentración de las concesiones del agua en manos de los grandes capitales, evidenciando que los males profundos, dolorosos, arraigados, que degradan nuestra convivencia como sociedad son añejos y provienen del modelo económico que garantiza, mediante la fuerza del Estado, esa concentración de bienes y satisfactores en pocas manos, a pesar del creciente empobrecimiento del grueso de la sociedad. Si bien Monterrey es, por ahora, el caso extremo, es evidente que representa la punta de un iceberg. Otras regiones del país empiezan a recorrer el mismo camino.   

En Zacatecas, capital, Compañía Cervecera de Zacatecas, del Grupo Modelo, filial de la trasnacional Anheuser Busch-Inbev, produce 22 millones de unidades de cerveza en botellas de vidrio o latas de aluminio, al día, utilizando el agua de la cuenca hidrológica del municipio Calera de Víctor Rosales, una de las tres cuencas con mayor déficit hídrico del estado. El consumo de agua potable en esta planta inaugurada en 1997 -durante el gobierno de Ernesto Zedillo– es de tal dimensión que desde que inició operaciones, el acuífero sobre el que está asentada se está abatiendo más rápido en comparación con otras cuencas. El director de la Conagua en Zacatecas -un ex directivo de la cervecera- informó que Grupo Modelo consume casi 12 mil millones de metros cúbicos de agua al año, que extrae de entre 15 y 18 pozos, al amparo de 13 concesiones federales. La consigna del negocio parece ser, para qué toman agua, mejor tomen cerveza.

- Anuncio -

El mecanismo de apropiación de los mantos acuíferos es un camino ya muy andado. Desde 1990, la cervecería de capital belga, brasileño y estadunidense compró cientos de hectáreas a los campesinos de la región, junto con los derechos de los pozos agrícolas que había en la zona. Se apropió de las tierras y el agua subterránea de la región. Después promovió ante la Conagua el cambio de uso de los pozos, de agrícola a industrial, entre 1996 y 1997, fecha de su inauguración. Conagua, Zacatecas, ha dicho: “Lo que ellos hagan con el agua en sus procesos nada tiene que ver con la Conagua. Nosotros simple y sencillamente les damos la concesión”. Lo que objetivamente es un negocio basado en el saqueo del agua, de la que luego carecerá la población, se oculta bajo el velo de la creación de empleos: “Cuando vino la cervecera, en el gobierno de Genaro Borrego, la empresa generó empleos, pero hay que recordar una cosa: el acuífero de Calera ya tenía veda rígida desde 1960. ¿Qué quiere decir? Que desde antes de que viniera Grupo Modelo ya teníamos problemas serios en el acuífero de Calera. Aun así, se permitió la planta”.

En Puebla la situación no es mejor ni halagüeña. La empresa francesa Bonafont, de Grupo Danone; la suiza Nestlé Water, y la estadunidense Keurig Dr. Pepper (antes Peñafiel) explotan los manantiales de comunidades pobres del estado, con la promesa de llevar desarrollo a sus pobladores. Tienen instalaciones en Santa María Zacatepec, municipio de Juan C. Bonilla; en el pueblo de Santa Cruz Otlatla, municipio de Santa Rita Tlahuapan; y, en Tehuacán, respectivamente; lugares donde los índices de pobreza son mayores a 50 por ciento, según el INEGI. Nestlé y Bonafont comercializan desde hace más de 25 años el agua que extraen de los veneros de los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl, obteniendo ganancias multimillonarias. Dr. Pepper la obtiene del Pico de Orizaba. El mecanismo de adquisición de estas transnacionales se repite: simplemente adquirieron las empresas locales Embotelladora Arcoíris, Manantiales La Asunción y Grupo Peñafiel, respectivamente.

La explotación irracional del agua como fuente de negocio muestra sus lados absurdos. En Internet, Nestlé Water presume que la fábrica ubicada en Santa Rita Tlahuapan es la primera en obtener el certificado de la Alliance for Water Stewardship por sus “estrictos controles y cuidados en el manejo del líquido” dentro de su operación, y en beneficio de la comunidad. Sin embargo, la autoridad municipal del lugar ignora el destino de 300 millones de pesos que la trasnacional debió invertir en el municipio; además, asegura que la empresa paga 250 pesos anuales por la licencia de funcionamiento. Con las ganancias que genera la explotación de manantiales, por supuesto que la empresa está al corriente en el pago de sus impuestos y permisos municipales. El problema es que su negocio, que produce más de 12 mil botellas de 600 mililitros al día, se asienta sobre la base de que los pobladores de las comunidades aledañas y la cabecera municipal, sufran escasez de agua.

- Anuncio -

Quizá el nivel socioeconómico de los habitantes de Nuevo León pudiera mellar su conciencia respecto a la problemática social de la distribución del agua en la república, pero, en Puebla no se presenta circunstancia similar. La crisis del agua estalló, desde el 22 de marzo pasado, en Santa María Zacatepec -la tierra del socavón- donde Bonafont envasa 599 millones 184 mil litros de líquido anuales, con ganancias superiores a mil 387 millones de pesos al año. La brutal extracción del agua de la zona orilló a la población a realizar un plantón que impidió toda actividad en sus instalaciones bloqueando la entrada a la embotelladora. Durante un mes de plantón se impidió la extracción de 50 millones 871 mil litros de agua. La organización Guardianas del Río Metlapanapa informó que su intención es que Bonafont se vaya, “pues nos ha dejado sin agua”. Aun cuando este movimiento social fue disuelto recientemente por el gobierno local, el problema de distribución del agua, entre el negocio empresarial y la necesidad de la población, subsiste.

La tercera envasadora es Keurig Dr. Pepper, empresa estadunidense establecida en Tehuacán en 1992, al adquirir Grupo Peñafiel que tenía 70 años de historia (con agua mineral Peñafiel o agua de Tehuacán) bajo la denominación de Manantiales Peñafiel SA de CV. Desde 1995 explota un millón 130 mil metros cúbicos de aguas subterráneas por año. En este municipio operan las empresas Garci-Crespo, Manantiales San Francisco, Bebidas Purificadas de Tehuacán, Balseca, Cott Embotelladores de México y Manantiales Peñafiel. La base ideológica del negocio del agua se basa en que todas niegan causar desabasto a la población.

La sequía en Monterrey vino a descubrir el verdadero significado de la “privatización del agua” en cuanto esta representa la apropiación fáctica del vital líquido para beneficio de los negocios de las grandes corporaciones empresariales, nacionales y extranjeras, cuya discusión social ha sido reducida a un mero problema jurídico constitucional para determinar si el servicio de distribución del agua lo debe prestar el municipio o empresas privadas, cuyo presupuesto lógico es la existencia de agua. La sequía plantea una disyuntiva diferente a la población: el negocio o la vida. El norte de Hermosillo quedó sin agua al secarse la presa que le surtía. Las respuestas a esta disyuntiva comienzan a darse: a) transportistas de San Luis Potosí, en muestra de solidaridad, enviaron al menos 12 camiones cisterna para apoyar en el abasto de agua a Nuevo León; b) La Cámara de la Industria de la Transformación, en Nuevo León, informó a sus socios la advertencia de Conagua: “o ceden temporalmente el líquido de sus pozos al estado, para enfrentar el desabasto que padecen usuarios domésticos, o hay peligro de que pierdan sus concesiones”; c) en Ciudad Juárez, al grito de: “el agua no se vende, el agua se defiende”, los residentes del ejido Barreales tomaron, por una hora 20 minutos, la caseta de cobro del puente internacional de Guadalupe-Tornillo en protesta porque carecen del líquido desde hace siete meses. Los sentimientos frente a la ingente necesidad del líquido, afloran. De un lado, la solidaridad de los piperos; del otro, la indiferencia mezquina de los acaparadores de las concesiones. ¿Cómo tendría que ser, una posible solución para este dilema?

Heroica Puebla de Zaragoza, a 27 de junio de 2022.

JOSÉ SAMUEL PORRAS RUGERIO

 

- Anuncio -
- Anuncio -

Relacionadas

La Cornada

Nuevamente la impunidad, ante la posible salida de Mario Marín de la cárcel

Últimas

Gobierno de Atlixco inicia instalación de semáforos que la ciudadanía solicitaba desde hace años para prevenir accidentes

La presidente municipal Ariadna Ayala dio arranque a la instalación de semáforos en dos de los principales accesos del municipio, acción que era demandada...
- Anuncio -

Recomendamos

-