En Puebla “me siento en mi lugar, en donde debo estar”, afirmó el dramaturgo Miguel Sabido

Sabido confió que “siempre había estado entre dos aguas” hasta ayer: “Hoy me siento en mi lugar, en donde debo estar, entre gente de teatro, rodeado de mis obras y amigos entrañables” ■ Foto Abraham Paredes

“Todos vienen chorreando pecados que hasta asco dan. Entraremos cantando ‘Perdón ¡oh! dios mío’ y luego los sacaremos con La Guadalupana”, fue la respuesta que dio el dramaturgo, teórico de la comunicación y guionista de televisión Miguel Sabido (Ciudad de México, 20 de noviembre de 1937) a una mayordoma para convencerla que él debía cantar los rezos del día mayor de la fiesta patronal en un pueblo de Chiapas. Así, con sus ojos verdes y su traje y corbata, y luego de ofrecer un canto de prueba para que la mujer lo aprobara, se hizo cargo de la festividad y recibió “25 pesos y 5 de propina porque lo hizo muy bien”, cantidad que luego dejó para el santo patrono de la comunidad.

Esa anécdota, narrada por el investigador Édgar Ceballos, da cuenta de la labor, el pensamiento y la manera de actuar del también cineasta y poeta homenajeado en las 26 Jornadas Internacionales de Teatro Latinoamericano del Espacio 1900 organizadas por el teatrero Manuel Reigadas con el apoyo de la Universidad de Tennessee. “De haber sabido que los 80 años iban a ser gloriosos y tan felices los hubiera cumplido antes. Este de hoy para mí, además que es el último, me resulta entrañable”, dijo entusiasmado, luego de ser homenajeado en Bellas Artes y en la UNAM.

Con micrófono en mano señaló que “adora Puebla” por varias razones, una de ellas la amistad que tuvo con el dramaturgo, director y secretario de Cultura poblano Héctor Azar, que comenzó a sus 15 años y fue “de sube y baja”. También, porque las dos películas que ha hecho, La Celestina y Santo Luzbel, fueron filmadas en Tecali y Yohualichan, respectivamente. Asimismo, porque viene a Tochimilco cada 12 de diciembre para ver las representaciones que la comunidad hace sobre las “apariciones de la virgen”, además de la visita que hace a Huejotzingo en su carnaval, que le recuerda que siendo niño bailó como turco debido a “que tenía la cara de malvado”, como le dijo un general a su padre.


“Puebla es queridísima y entrañable. Sus capillas abiertas de Huaquechula, Tecali y Tochimilco han sido mi inspiración siempre. Cuando filmé La Celestina en 1975 en Tecali me encontré una barda enorme llena de vacas y supe que era el corral de comedias, el primer teatro construido en América a la forma española. Hay tanta cultura y tanto amor al teatro que me siento feliz”, dijo.

Señaló que en náhuatl existe la palabra “nepantla” que significa “entre dos cosas”, algo que ha sido toda su vida. “Mi padre fue indígena maya y mi madre misionera de Vasconcelos. Fue un niño indígena y un niño criollo. Cuando trabajé en televisa me dejó Emilio Azcárraga hacer cosas importantes y mis cuates de izquierda de la Facultad me empezaron a señalar como el intelectual que se había vendido al monopolio, mientras que dentro de Televisa dijeron que era un comunista que quería acabar con el capitalismo”, narró.

Sabido confió que “siempre había estado entre dos aguas” hasta ayer: “Hoy me siento en mi lugar, en donde debo estar, entre gente de teatro, rodeado de mis obras y amigos entrañables”. Agradeció el homenaje y al Espacio 1900, del cual afirmó que debería llamarse Centro Cultural Manuel Reigadas, en honor a quien ha sido “el héroe que ha sostenido el teatro en Puebla”.