La muestra Dear Painter, Paint Me de Alberto Ibáñez cuenta con catálogo simultáneo

Por primera vez, de manera simultánea, la obra de un artista alojado en Capilla del Arte UDLAP puede verse no sólo en los muros de la galería sino en las páginas impresas de un libro. Ello, gracias a la publicación del catálogo homónimo de la exposición Dear Painter, Paint Me, del artista Alberto Ibáñez Cerda (Torreón, 1964).

En este proyecto, el pintor con más de dos décadas de trayectoria retrata a la sociedad mediatizada a través de sucesos y personajes contemporáneos, con 53 obras pertenecientes a coleccionistas de Puebla, Ciudad de México, Oaxaca y Monterrey, así como de la Colección de Arte UDLAP.

La curaduría transita desde piezas con el pato Donald, Garfield y momentos inolvidables del fútbol, que invitan a la introspección y reflexión de lo que como sociedad se vive y se es como comunidad.  Presentado en pasados días, el catálogo cuenta con los textos de Willy Kautz, ex curador del Museo Tamayo, y el museógrafo y curador de la exposición Gustavo Ramírez.


El proyecto generado en torno de Alberto Ibáñez Cerda se gestó de la inquietud de Kautz al visitar el recinto de la Universidad de las Américas Puebla, en su anterior exposición. El llamado fue atendido por el curador Gustavo Ramírez, quien revisó el trabajo de artistas locales actuales.

El resultado fue la producción pictórica, hiperrealista y contemporánea de Ibáñez Cerda. “Se pensó entonces en esta exposición como una retrospectiva de la obra del artista, vista desde la historia del arte”, detalló Ramírez.

Informó que el catálogo de la muestra Dear Painter, Paint Me puede adquirirse en la propia Capilla del Arte UDLAP y próximamente en Profética, casa de lectura, con un precio de presentación de 100 pesos.

Además, la exposición amplía unos días su temporada hasta el próximo 24 de septiembre, con visitas guiadas los jueves y sábados y un horario en galería de martes a domingo de 11 a 19 horas en la 2 Norte, número 6, en la ciudad de Puebla, con entrada libre.

En ella se reúnen 53 obras: desde aquellas de gestación primera en 1998 y de manufactura reciente como lo es la serie Los conejos turín, realizada este 2017. Se integra por tres núcleos específicos que tienen que ver con los intereses del pintor con formación clásica, “una tradición que apliqué a lo contemporáneo, un comentario a lo que veo social, cultural y políticamente”.

Por esa formación clásica, el artista recurre a esquemas pictóricos como el retrato, el paisaje y la naturaleza muerta, cuestiones temáticas y compositivas que en vez de mostrar el trabajo como una cronología se disponen en otra lectura que no es monótona ni aburrida.