Capilla del Arte recibe la obra de Antonio Álvarez Morán, artista pop neo novohispano

Erik Castillo señaló que en Antonio Álvarez se cumple lo que “los artistas de los países coloniales como México premodernos han tenido como gran reto desde la Independencia: saber cómo lidiar con el arte legado por europeos y tener una voz propia” ■ Foto Abraham Paredes

La obra artística de Antonio Álvarez Morán, definió el investigador Erik Castillo Corona, tiene dos características fundamentales que la hacen, en conjunto, una propuesta de avanzada: la primera es que puede ser accesible al gran público por sus referentes que son temas familiares para el espectador, y la otra que es una obra que puede ser interpretada a nivel académico y da increíbles respuestas.

“Es una obra generosa con el público y un infierno para las grandes interpretaciones”, afirmó Erik Castillo, curador de Ver para creer, una exposición cronológica, más no antológica, del reconocido pintor poblano Antonio Álvarez Morán que da ejemplos de su trayectoria artística ocurrida a lo largo de 50 años.

Desde este viernes 1 de junio y hasta el 16 de septiembre, en Capilla del Arte UDLAP -2 Norte número 6, Centro- podrán verse un total de 113 obras: 36 cuadernos de artista, dibujo, gráfica, ensamblajes, pintura y un pequeño gabinete de curiosidades que corresponden a un periodo que va de 1966 a la actualidad.


En ella, como precisó Antonio Álvarez Morán, se podrán apreciar técnicas, temáticas, formatos y  épocas diferentes, a través de una selección que calificó fue arbitraria.

Recordó que su primera exposición formal fue en 1975 y a partir de ahí se pueden contabilizar más de 50 exposiciones individuales y colectivas, nacionales e internacionales.

El profesor durante 24 años en la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP) acotó que hay piezas de su reconocida serie Farándula Cubista de 2007 con la que realizó un homenaje al centenario de Las señoritas de Avignon de Picasso, que tuvo como protagonista a la vedette Lyn May; lo mismo que sus primeras pinturas al óleo fechadas en 1973 así como una obra desconocida de 1986 acerca del antiguo Hospital Psiquiátrico de Cholula -desaparecido y convertido en museo-, y obras más recientes inspirada en monjas coronadas.

Durante una rueda de prensa, Marie France Desdier, directora de Espacios culturales y patrimonio artístico de la UDLAP señaló que con esta muestra deja verse a Antonio Alvarez Morán como el “comunicador y el “estratega visual” que es.

Destacó que se evidencia su técnica “alvarezado”, la cual creo en 1997 consistente en entrelazar el collage, la pintura y la encáustica derretida con un esgrafiado, que da la posibilidad de “generar dobles lecturas pues la imagen no es lo que es y hay que acercarse”.

Con ello, completó Desdier, Álvarez Morán refleja que es dueño de un lenguaje pictorico que logra salirse del canon, de “pintar bien”, para encontrar un lenguaje que ha sido denominado “pop neo novohispano”.

En ese sentido, el curador Erik Castillo señaló que en Antonio Álvarez se cumple lo que “los artistas de los países coloniales como México premodernos han tenido como gran reto desde la Independiencia: el saber cómo lidiar con el arte legado por europeos y tener una voz propia”.

El investigador añadió que ante ese reto, los artistas que son capaces de darle la vuelta son los importantes, y ese es el caso del autor de la serie Farándula Cubista. “En los 80 hubo una tendencia de hablar de lo propio entre ironías y chistes; artistas se metieron al armario y se disfrazaron de nación y Toño lo hizo de una manera propia”.

En ese sentido, Castillo Corona acotó que retomando vanguardias como el cubismo y artistas claves como Picasso, Antonio Álvarez Morán dio su propia versión desde una persona neo novohispana que acude lo mismo a lo pop, a lo contemporáneo, a la industria del entretenimiento y la historia del arte, que “son vistas a través de sus ojos dándole la vuelta”.

Por tanto, expuso que su responsabilidad como curador fue la de ser un “mediador y un intérprete” de  su obra, en la que más que un estilo, impera un discurso más completo que une lo que aparentemente no tiene que ver entre sí.

La exposición Ver para creer, continuó el curador Erik Castillo, no esta contada de manera lineal sino entrando en diversas épocas de manera arbitratia,  mirando mas texturas, las maneras, los géneros y formatos de un artista complejo como lo es Álvarez Morán.

Destacó que el público podrá acercarse a una colección de objetos -su gabinete de curiosidades- que fue construída de manera temprana: “es un mensaje a la juventud y a quienes se dedican a enseñar, es decir que el corazón y la mente se pueden cultivar para crear gente brillante capaz de defender la identidad y la experiencia del placer de la imagen”.