Alumnos de la Encrym restauran un óleo de Zendejas perteneciente a Ixtacamaxtitlán

Foto Abraham Paredes

La última jornada duró hasta la madrugada. Luego de varias semanas, la última por verdadero compromiso, se mantuvieron trabajando sobre un óleo de formato mural al que le devolvieron su belleza pictórica. Para los depositarios de este patrimonio artístico ellos “hicieron magia” con una pintura que, pese a no tener firma, se corresponde al trabajo del pintor poblano novohispano Miguel Jerónimo Zendejas (1720–1815).

María Fernanda Quiroz Badillo, Ximena De–Lasancha Pérez, Ana Karen Vargas López y Allan René Velázquez Hernández son jóvenes estudiantes de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía (Encrym) “Manuel del Castillo Negrete”, perteneciente al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Durante un mes, su vida y su trabajo estuvieron asentados en una geografía: el templo de San Francisco ubicado en el corazón del municipio serrano de Ixtacamaxtitlán, para intervenir y restaurar un óleo sobre tela de gran formato de 3.20 metros de ancho por 3.40 metros de alto.


Velar, develar, fijar, aplicar, devolver, limpiar, recuperar, preparar, hilvanar, unir, desfibrar, destensar, colocar y re–entelar, fueron algunos de los verbos que el equipo accionó sobre la pintura de caballete titulada Maravilla de Jesús nazareno en la que, a manera de ex votos en pintura, se narran los milagros ocurridos a personas favorecidas por esta imagen.

Su trabajo fue resultado de las prácticas de campo que cada año organiza la Encrym, para que sus alumnos trabajen en algún estado del país, esta vez en Puebla y con el apoyo de la restauradora del Centro INAH en el estado, Elisa Ávila, interviniendo una pieza artística.

 

El reto de una pintura de caballete de gran formato

 

El pasado jueves 13 de julio, en el acto simbólico de entrega de esta pintura a la comunidad de Ixtacamaxtitlán, las restauradoras en formación hicieron el último registro fotográfico de la pieza que durante más de 20 días fue su centro de su atención y ahora está montada dentro de la Capilla de El Carmen, en el templo de San Francisco.

El proceso, contaron María Fernanda Quiroz, Ximena De–Lasancha y Ana Karen Vargas, comenzó en la Encrym, cuando en mayo pasado fue abierta la convocatoria para realizar su servicio social. Este año, señalaron, las opciones provenían de varios estados: de Chiapas a Yucatán, y de Coahuila a Puebla, estado que eligieron por la oportunidad y el reto que les representaba trabajar con una pintura de caballete de gran formato.

Refirieron que si bien antes de llegar Ixtacamaxtitlán ya contaban con información previa del proyecto, “cuando estuvimos de frente supimos, decidimos e hicimos un dictamen para proponer el tratamiento y los procesos”, como señaló Vargas.

Quiroz añadió que “en primera instancia supimos que la pieza estaba muy maltratada, por lo que nos enfocamos en estabilizar la periferia para poder devolverle el plano, algo que hicimos dos veces para que bajara (la tela) completamente”.

Otra labor, continuó, tuvo que ver con las escamas del papel que provocaban que se cayera la pintura. “Dejamos el papel develado y el re–entelado a la cera resina, y consolidamos con bandas de lino que nos ayudaron a resolver el proceso por las dimensiones del cuadro”.

En conjunto, las jóvenes estudiantes confiaron que un proceso que les implicó varios días de labor fue la limpieza del lienzo, ya que sí estaba muy sucio.

Destacaron además que si bien las lluvias prolongadas de Ixtacamaxtitlán hicieron que en ocasiones tuvieran que irse más temprano a descansar, había procesos que no se podían quedar a la mitad por lo que rebasaban sus horas de trabajo.

Una anécdota, contaron, fue la ocasión en que pidieron al carpintero de la comunidad un bastidor con travesaño movible, sin que éste entendiera su función hasta que se inmiscuyó en el proceso de tensado, el cual fue cansado y largo, de un día de trabajo.

Incluso, recordaron que había quienes ya habían trabajado con ellas y por repetir la experiencia, se daban la oportunidad de opinar sobre los procesos.

 

Trabajo entre INAH, especialistas y comunidad

 

La restauradora y perito Elisa Ávila explicó que la intervención Maravilla de Jesús nazareno del pintor novohispano Miguel Jerónimo Zendejas fue resultado del trabajo conjunto entre  la Encrym, la Coordinación nacional, el Centro INAH Puebla así como la comunidad impulsada por el párroco Jorge López Garrido.

Señaló que en 2006 el templo de San Francisco fue motivo de un inventario, mismo que se repitió en 2008 cuando “la Coordinación nacional contactó al Centro INAH Puebla, y durante cuatro días dos especialistas y dos auxiliares checaron el inventario y detectaron una serie de pinturas que perdieron su bastidor”.

Una de esas pinturas fue la obra monumental de Zendejas, la cual entonces fue enrollada de manera debida. No obstante, por las anteriores deformaciones que había sufrido, “en el informe se explicó que así no iba a durar la pintura, y que había que hacer alguna acción para atenderla”, como explicó Ávila.

Fue así como la Coordinación nacional le dio prioridad de atención por su formato, por el autor y porque ésta se corresponde a otra pintura también de Zendejas ubicada en el mismo templo.

La especialista indicó que esta vez, debido al recorte presupuestal nacional, dicha coordinación aportó los pagos de traslado de las jóvenes de la Encrym, mientras que el Centro INAH Puebla puso las herramientas y la comunidad otorgó los materiales y la estancia.

Trabajos como este, consideró Ávila, demuestra que el trabajo del restaurador “exige mucha creatividad para adaptarnos y poder hacer nuestro trabajo en las condiciones en la que nos encontremos”.

Agregó que en el caso de los jóvenes estudiantes, las prácticas profesionales son fundamentales ya que los enfrenta a la vida, al trabajo real y a las condiciones de trabajo que no son las mismas que las de las aulas.

Concluyó que actos como este también se reflejan en lo social, puesto que la comunidad entiende que “un proceso de restauración sí requiere de especialistas y que sí se puede hacer un trabajo respetando la integridad del objeto”.