A través del teatro, El Taller denuncia la homofobia y el odio aprendido de manera social

Incomodar, cuestionar, enfrentar, sensibilizar y visibilizar, pero ante todo denunciar una realidad violenta que lastima a quienes tienen otras preferencias que no son las heterosexuales, para decir que quienes ejercen el odio, la homofobia, la exclusión y los crímenes, acuden a una “educación del odio” aprendida de manera social, cultural y política.

Bajo el nombre de Homo: a odiar se aprende, que cuenta con las actuaciones de Gabriela Cortés y Eglón Mendoza, la música de Arturo Múñoz “Carcará” y la producción de Kari Flores, este 19 de julio a las 19 horas en el Foro Las Nahualas –6 Norte número 2217, barrio de Xanenetla– se estrena este montaje producto de la labor de El Taller y la dirección y dramaturgia de Mónica Ponce. Luego, tendrá temporada durante los jueves de julio y agosto.

Durante una entrevista conjunta con Ponce, Cortés y Mendoza, explican que el montaje refleja la labor de El Taller relacionada con la sensibilización y visibilización, a través del teatro, de los problemas que atraviesan los miembros de la comunidad Lésbico, Gay, Bisexual, Transexual, Transgénero, Travesti e Intersexual (LGBTTTI).


Se trata, expone la directora del montaje, de “proyectar lo que atraviesa” a activistas como los que integran El Taller, interesados en denunciar la realidad ante la sociedad. Lo que los atraviesa, agrega, son el rechazo, los señalamientos y la discriminación que la comunidad vive cuando decide “salir del clóset”, es decir, expresar públicamente su identidad sexual.

Homo: a odiar se aprende, cuenta Mónica Ponce, surgió desde el inicio de su actividad teatral como una necesidad de volver acción su activismo y su quehacer artístico. Es, abunda, de compartir lo que sucede, de volver visible, de contar cómo ha sido que hombres y mujeres, todavía jóvenes o adolescentes, decidieron asumir su sexualidad de manera libre, casi siempre en medio de eventos dolorosos, traumáticos y violentos.

Indicó que la trama se construye a través de varias entrevistas hechas de manera personal, de crónicas periodísticas, así como de ejemplos de teatro documental.

“Me pregunté desde dónde venía esto y pensé primero en la iglesia católica que establece un dogma sobre la población, el cual es pesado y monstruoso”, confió Ponce. Acotó que dicho aspecto, se refleja en una instalación que funciona –precisamente –como un monstruo que oprime a todos los que profesan ese culto.

Otras raíces de ese odio aprendido, agregó, se da a través de los medios masivos de comunicación, en especial por televisión, con “famosos” que lanzan frases de odio una tras otra.

“El odio se aprende. Surge de un discurso aprendido. Así como van los gustos van los ascos: por predisposición, pero no se quiere ir más allá y decir no”, señaló la también directora de la puesta en escena Buscarte, quien aclara que más que un goce estético la obra busca “la incomodidad, la provocación, la confrontación y la puesta de cuestionamientos en la mesa”.

Con este tipo de montajes, opinó la actriz y activista Gabriela Cortés, se llama a que el público sea activo y no pasivo en la visión de los derechos humanos, llamando a la creación de una conciencia colectiva para que lo que ven en el escenario no se quede ahí, sino que se reflexione y comparta.

“Al ser una denuncia hay una confrontación directa, para que asuma de qué lado está y sepa si reproduce lo aprendido, se detiene, es omiso o hace actos y acciones distintas”, señaló.

En ese sentido, el actor Eglón Mendoza señaló que Mónica Ponce, desde la dirección, hace “una intervención escénica, una teatralidad expandida” que es distinta a lo que suele ocurrir en la escena teatral.

“La apuesta es esa: hacer una diversificación del lenguaje teatral, ver qué sucede, romper con los cánones clásicos de cómo se debe de hacer. Apela a la confrontación. Se trata de salir distinto porque eso es el teatro”, expuso.

Por tanto, consideró Mendoza, Homo: a odiar se aprende, “es una denuncia a través del arte escénico con miras a provocar algo que está fuera de las costumbres”.