TEHUACÁN

La severa crisis política y de gobierno que se padece en Tehuacán desde el 15 de noviembre pasado está por llegar a su fin, al menos a nivel de gestión administrativa, luego de que, obligado por un fallo del organismo homólogo federal, el Tribunal Electoral del Estado de Puebla ordenó al cabildo de Puebla tomar protesta al suplente del edil preso, Felipe Patjane, como nuevo alcalde de Tehuacán.

Es plausible la actuación del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y resulta ser una buena noticia que al fin haya una autoridad oficial con nombre y apellido al frente de la Comuna tehuacanera.

Sin embargo, no se puede obviar la participación que por negligencia o deliberado interés tuvieron los integrantes de instituciones primordiales en el caos que azota a Tehuacán, comenzado por el cabildo, siguiendo por el Congreso local y terminando por el tribunal comicial estatal.


Tampoco se puede dejar de lado los antecedentes y ligas que se presumen del nuevo munícipe, quien al parecer está sumamente ligado a los sectores más conservadores y confesionales de Tehuacán, vínculos que nunca suelen ser buenos para la vida pública, se quien sea el que los ostente.