Privacidad digital: la importancia de proteger nuestra información y el valor de nuestros datos personales

Por Lucía Macías Serrat.

En la actualidad, la naturaleza dinámica de la tecnología le otorga a ésta una capacidad omnipresente. La marcada tendencia de adjuntarle una computadora a los aparatos electrónicos modernos se traduce en que ya no hablamos únicamente de los televisores inteligentes (Smart Tv) o de nuestro automóvil, el IoT (Internet de las Cosas) se ha incorporado inevitablemente en nuestras vidas. De hecho, una gran mayoría de las personas nos hemos acostumbrado a depender de nuestro smartphone, tanto que imaginar tener que vivir sin él representaría un reaprender a resolver muchos aspectos cotidianos. Seamos honestos, resulta muy práctico y cómodo poder manejar nuestro transporte, finanzas, alimentos, entretenimiento, a través de dicho dispositivo, pareciera que ni siquiera nos tomamos la molestia de aprendernos un número telefónico. Pero en la vida, todo tiene un precio.

Aun cuando una aplicación (como es el caso de WhatsApp o Instagram, ambas adquiridas por Facebook) no cuesta dinero porque dice que su instalación es gratis, hay algo que las compañías requieren de uno para permitirnos utilizarlas ¿Qué cosa? Nuestra información, debemos aceptar los términos establecidos en el Acuerdo de Licencia de Usuario Final, esa ventana que se abre posterior a la instalación de algún software pidiéndonos que apretemos aceptar y al hacerlo se asume que leemos y entendemos el aviso de privacidad. Pero realmente, es un porcentaje insignificante el que representa a las personas que se toman el tiempo de leer y entender el aviso de privacidad, simplemente lo aceptamos aun cuando veamos que se requiere el acceso libre a todas las funciones de nuestro dispositivo (cámara, micrófono, almacenamiento, locación, etc.).


En México, contamos con un cuerpo normativo el cual se llegó a concretizar, en parte, gracias a la presión internacional que causaba la preocupación por el derecho de la privacidad en una era digital. Desde hace más de una década, en el año 2007 se hizo una modificación al artículo 6° de la Constitución Mexicana referente a la libertad de expresión y al derecho de acceso a la información. Posteriormente se añadió un segundo párrafo al artículo 16 constitucional estableciendo el derecho a la protección de los datos personales. Habría que recordar el boom de suscriptores que estaba teniendo Facebook en ese entonces que es también cuando se estima nace el IoT. En Estados Unidos se publicó un estudio (2008) en el cuál cuantificaba el tiempo (244 horas al año) que le tomaría a un individuo común en dicho país leer los avisos de privacidad de todas las páginas Web que visitaba en un día. Teniendo en cuenta que eso fue previo al uso generalizado de los smartphones ¿Te imaginas cuánto tiempo te tomaría a ti hacerlo?

En aquel tiempo Google ya había anunciado y lanzado su sistema operativo móvil Android (basado en una versión modificada del kernel de Linux y otro software de Código Abierto), el mundo ya no sería el mismo dándole paso a la búsqueda informática de monopolizar la información. Pero ¿cuál es la finalidad de estas compañías de poseer tantos datos personales? Simple: hacer dinero. Entre mayor información recolecten de cada uno, más precisa o personalizada es la publicidad anunciada en cada página Web que visitas. Google sabe todo acerca de las personas que utilizan sus servicios ya que almacenan toda la información que recolectan, desde tu ubicación geográfica, lo que escribes en tus correos electrónicos, gustos personales, hasta la biométrica (de reconocimiento facial y huellas dactilares). Resulta muy sencillo recopilar toda esa información si las aplicaciones de teclado, contactos, fotos, etc., te pertenecen. No es un secreto que nuestros dispositivos nos “espían”, por ejemplo, ya muchas personas hemos caído en cuenta de las “coincidencias” entre una charla casual sobre algo en particular y el “oportuno” descuento ofrecido por Amazon o por otro comercio referente a ese objeto o si es un lugar, los maravillosos paquetes que ofrece Booking o Interjet para viajar a tal destino. Hasta Apple admitió utilizar los servicios de la nube de Google para guardar la información de los usuarios de iCloud.

Vemos entonces que las leyes se han tenido que ajustar a una realidad que hoy en día incluye el plano cibernético. Supuestamente, como política pública, la protección de los datos personales busca salvaguardar la privacidad de cada uno de los mexicanos, esto sin ponerle un alto a la circulación de dicha información en el mercado financiero. Para que la economía fluya debe haber un intercambio, en este caso, los titulares debemos aceptar el aviso de privacidad (que se asume leemos y entendemos responsablemente) para poder gozar de los servicios que se nos ofrecen a cambio del libre acceso a nuestra información. Los mexicanos contamos con un organismo constitucional autónomo encargado de hacer cumplir los derechos fundamentales de acceso a la información pública y el de la protección de los datos personales: el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI). Se basa en la Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de los Particulares (LFPDPPP)1 donde se establecen los derechos ARCO (Acceso, Rectificación, Cancelación y Oposición) y cuyo objetivo principal es regular la autodeterminación informativa que es la facultad de toda persona para ejercer control sobre su información personal, es un derivado del derecho a la privacidad.

Tomar conciencia de la importancia que tiene cuidar nuestra privacidad podría despertarnos la curiosidad para ser más proactivos e impulsarnos a buscar opciones de software libre como alternativas viables y efectivas que nos permitan tener un mayor control sobre la personalización y seguridad de nuestro sistema operativo. La comunidad que apoya y aboga por el uso de software libre cree firmemente en la reciprocidad, el valor de compartir, respetar y mejorar colectivamente. Como lo explica la Fundación para el Software Libre, el software libre es aquel que respeta la libertad de los usuarios teniendo como contraparte la filosofía del software propietario interesado únicamente en generar capital sin respetar la privacidad de sus usuarios.

Un ejemplo de cuán vulnerable somos a exponer nuestros datos personales sin estar 100% conscientes es cuando aceptamos el ya mencionado Acuerdo de Licencia de Windows 10 (Microsoft) para proceder a utilizarlo. Desde su lanzamiento en 2015 quedó estipulado que las actualizaciones automáticas no pueden ser detenidas lo que resultó en quitarle la habilidad al usuario de decidir sobre el software que se le instala. La actualización de Mayo (2019) de Windows 10 extiende la preocupación ya que se le quita la opción al usuario de permitir la recolección de información sobre su hardware. Resulta pertinente aclarar que no estamos obligados a utilizar un sistema operativo determinado en nuestras computadoras o dispositivos, es algo que viene preinstalado y además te cobran por su licencia. Linux tiene varias distribuciones de toda gama de dificultad, entre las más sencillas se podrían destacar Pop!_OS, MX Linux, Linux Mint o Ubuntu, ya que son fáciles de instalar, utilizar y 1 Ley publicada el 5 de julio de 2010 en el Diario Oficial de la Federación. Disponible en: mantener. Proteger nuestra privacidad no significa que estemos involucrados en actos ilícitos o que tengamos la necesidad de esconder algún aspecto de nuestra vida personal, ser conscientes de que nuestra privacidad es un derecho fundamental, es una responsabilidad que tenemos todos los mexicanos.

Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Software_libre#/media/Archivo:Mapa_conceptual_del_software_libre.sv