Panistas tradicionales se unen para cerrarle el paso a Gali

Un grupo de operadores de José Antonio Gali Fayad han empezado a articular una estructura de apoyo para una eventual postulación a un cargo de elección popular del exmandatario estatal. Pero al mismo tiempo, de manera paralela, los liderazgos más tradicionales del PAN han llegado a un consenso: la próxima candidatura a la alcaldía de la capital la deben definir los panistas y tiene que ser para un panista, lo que implícitamente es un intento de frenar una posible nominación del exgobernador o alguien cercano a sus intereses.

En los últimos días se ha conocido que se han convocado a reuniones para armar lo que sería una estructura de apoyo a favor del exmandatario. Algunos de los participantes son Silvia Argüello –quien fue regidora del Panal en el gobierno municipal de Gali–, el constructor Óscar Blanco y José Antonio Gali López, el hijo mayor del ex titular del Poder Ejecutivo estatal, entre otros.

Los encuentros no se hacen a nombre de ningún partido, bajo la idea de que Gali siempre se ha definido como un político sin afiliación partidista. Y los participantes lo mismo son militantes del PAN o personajes ajenos al albiazul. Por ahora, se está buscado a los que participaron en las campañas electorales de 2013 y 2016, mediante las cuales el exmandatario accedió a los cargos de alcalde de la capital y gobernador, respectivamente.


Sin embargo, se ha dejado entrever que si el proyecto avanza, habría dos objetivos a alcanzar:

El primero es que se forme una alianza de partidos, tal como pasó en los años 2013 y 2016, pero que sea encabezada por el PAN. Es decir, que se reviva el mismo proyecto que funcionó durante el morenovallismo.

El segundo, que el candidato a la alcaldía de Puebla pudiera ser José Antonio Gali o alguien cercano a él, como es su hijo José Antonio Gali López o su sobrino Oswaldo Jiménez, quien actualmente es el coordinador de la bancada panista en el Congreso local. A la par de que se intenta construir un proyecto que permita a Gali regresar a la política activa, se sabe que han surgido reuniones y consensos entre líderes del panismo tradicional.

Se dice que en ese dialogo se ha llegado a un consenso: lo mejor que le puede pasara al PAN, por encima de la posibilidad de ganar los comicios locales del próximo año, es que de una vez por todas se sacuda la mala influencia del morenovallismo, que en mucho rompió el tejido de los militantes y simpatizantes con los proyectos del partido.

Y visión alcanza a José Antonio Gali Fayad y su grupo, cuya carrera política siempre dependió del morenovallismo y hasta la fecha, sigue ligada a lo poco que queda de la corriente que edificó el extinto exgobernador Rafael Moreno Valle Rosas.

Entre los panistas que estarían participando en ese dialogo, camino a construir el próximo proyecto electoral del albiazul, se dice que estarían participando Francisco Fraile, Ana Teresa Aranda, Humberto Aguilar Coronado y Rafael Micalco, entre otros.

¿Quién tiene la militancia y quién tiene los medios económicos?

El PAN parece ser, por ahora, el partido en que hay más movimiento y preocupación por lo que podría pasar en el proceso electoral del año entrante.

En mucho se debe a que se siente entre los panistas  que hay condiciones para recuperar plazas importantes del estado, siendo la más importante la capital, en donde el desastroso gobierno de Claudia Rivera y los pleitos entre los miembros de Morena, se han convertido en importantes activos a favor del PAN.

No obstante, el principal reto que enfrenta el PAN –más allá de las ventajas que le dan los gobiernos de Morena– es la capacidad de llegar cohesionado al proceso electoral que formalmente arranca en noviembre de este año.

Siempre que el PAN se divide, acaba en fracaso sus empresas electorales. Y ahora enfrenta el reto de evitar que eso suceda, lo cual por ahora se percibe como una misión poco probable de lograrse.

Las condiciones actuales plantean que los líderes tradicionales del albiazul han recuperado la simpatía y el control de la militancia que fue muy lastimada por el morenovallismo. Con ello, cuentan con el voto duro del PAN, que es una base que le permite al partido ser competitivo.

Pero al mismo tiempo, ese sector del PAN enfrenta una fuerte carencia de recursos económicos e influencia fuera de la militancia panista. El albiazul perdió mucha presencia en sectores de la población que no tienen militancia partidista.

Por el otro lado, José Antonio Gali Fayad tiene recursos económicos y una estructura de seguidores, que no todos son panistas. Con ello, no le alcanza para ganar una elección en la capital, pues ya no tiene la vieja maquinaría del morenovallismo que arrasaba a sus opositores.

Por eso el dilema principal del PAN para llegar fuerte a la próxima elección es unir a los panistas tradicionales y la estructura de José Antonio Gali. Si no se logra, entonces Morena tendrá una importante ventaja para retener la capital.