¿El operativo vs. la Policía de Texmelucan fue un golpe electoral o contra el crimen organizado?

Sin duda en San Martín Texmelucan se viven niveles críticos de inseguridad y de desgobierno, como resultado de la desastrosa administración del edil Rafael Núñez, que ameritaban una fuerte intervención contra el corrupto cuerpo de Policía de ese municipio. Pero la manera en que se dieron los hechos de este miércoles, hace suponer que en realidad se aprovechó la coyuntura para intentar dar un golpe mediático contra Morena y que con la limpia del área de seguridad pública de esa ciudad se buscó un segundo propósito electoral: ayudar a acrecentar los índices de popularidad del PAN y su candidata a la gubernatura, Martha Erika Alonso Hidalgo.

San Martín Texmelucan sufre una crisis de ingobernabilidad desde hace cuatro años, cuando llegó al cargo de presidente municipal el empresario Rafael Núñez, un hombre sin carácter, cuya gestión está llena de banalidades y que permitió el florecimiento de la corrupción y la ineficacia en el ayuntamiento, y al mismo tiempo, toleró el crecimiento del crimen organizado.

Por esa razón está totalmente justificado que el gobierno del estado, con el apoyo del Ejército, tomara el control de la seguridad pública del municipio e investigue a los mandos de la Policía local. San Martín Texmelucan se ha convertido en la arena de enfrentamientos entre las bandas de huachicoleros relacionadas con los Zetas y el Cartel Jalisco Nueva Generación, como consecuencia de la actitud permisiva del ayuntamiento de Núñez.


No obstante no acaba de ser del todo convincente la intervención del Poder Ejecutivo en contra de la administración del insufrible Rafael Núñez, por las siguientes tres razones:

Primero: la operación contra la Policía Municipal de San Martín llega con casi ocho años de atraso.

En la madrugada del 19 de diciembre de 2010, explotó un ducto de Pemex que pasaba por la colonia El Arenal, dejando una estela de horror, ya que murieron calcinados 29 vecinos de ese lugar, otros 52 enfrentaron quemaduras graves, 200 tuvieron que ser desplazados de la zona y 80 casas acabaron destruidas.

Dicha tragedia fue provocada por una toma clandestina de ordeña de un ducto de Pemex, por una banda vinculada a los Zetas, la cual operaba bajo la mirada indiferente o cómplice de la Policía Municipal y del entonces ayuntamiento.

Ese fue el primer hecho grave en la entidad relacionado con el llamado huachicol, que ocurría días antes de que Rafael Moreno Valle Rosas asumiera la titularidad del Poder Ejecutivo y en cuyo sexenio el robo de combustible se convirtió en una industria criminal que escaló con tal intensidad, que Puebla se convirtió en el primer lugar nacional en el número de tomas clandestinas de robo de hidrocarburos.

A lo largo de los últimos ocho años, no se hizo nada contra la protección que siempre se ha dado a las bandas de huachicoleros que operan en esa zona y que en los dos últimos años, han dejado una estela de enfrentamiento armados en la vía pública, de ejecutados, desmembrados y amplias zonas en donde los criminales imponen su ley.

¿Por qué no se intervino antes? No hay una respuesta oficial, aunque parece deducirse que con el operativo de ayer, aparte del propósito de combatir el crimen organizado, hay una motivación político–electoral.

Segundo: el operativo contra la corrupta Policía de San Martín Texmelucan se da un día después de que en ese municipio estuvo Andrés Manuel López Obrador, encabezando un gigante mitin, en donde el aspirante presidencial de Morena prometió acabar con los huachicoleros “de arriba”, es decir quienes desde el poder financiero y la alta burocracia federal están ganando mucho dinero por el tráfico ilegal de combustibles.

El asunto de fondo es que Rafael Núñez llegó al cargo con las siglas del Partido del Trabajo y aunque hasta no hace mucho era morenovallista, ahora está integrado al movimiento de Andrés Manuel López Obrador y fue una figura central en la última visita del candidato presidencial de Morena.

Lo más cuestionable es que el Ejército y la Policía Estatal tomaron las instalaciones del área de seguridad pública de San Martín Texmelucan en la madrugada de este miércoles, y  unas pocas horas después, la candidata del PAN a la gubernatura, Martha Erika Alonso Hidalgo, arribó a ese municipio para encabezar un mitin y su tema principal fue: combatir al huachicol.

En política y en temas de seguridad pública no hay coincidencia. Queda claro que habría existido una intención de golpear mediáticamente a Morena y al mismo tiempo, ayudar a mejorar la imagen de Martha Erika Alonso.

Por eso el operativo policíaco se da en un punto intermedio entre la visita de Andrés Manuel López Obrador y la de Martha Erika Alonso.

Tercero: Morena ha cometido un grave error al solapar a Rafael Núñez, quien carga con el malestar de la ciudadanía de San Martín Texmelucan por lo caótico de su gobierno.

El movimiento lopezobradorista tendría que haber echado de esta opción política al edil de San Martín Texmelucan, no solamente por sus antecedentes como mal gobernante, sino porque en la elección local de 2013 ganó las votaciones por el respaldo que recibió de Rafael Moreno Valle Rosas, quien disciplinó a los panistas del municipio para que se sumaran al proyecto electoral del entonces candidato del PT.

Ahora el morenovallismo ignora a su antiguo aliado y lo utiliza en contra de Morena.




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