Hasta hoy se mostrarán en el Museo Amparo los “retratos espaciales” de Candida Höfer

Hasta este lunes 9 de julio, se mostrarán en el Museo Amparo la serie de “retratos espaciales” que la fotógrafa Candida Höfer (Eberswalde, Alemania, 1944) hizo sobre 15 edificios icónicos de Jalisco, Guanajuato, estado de México, Oaxaca, Ciudad de México y por supuesto Puebla, que resultaron en 60 fotografías de gran formato.

Luego de casi cuatro meses de estancia en Puebla, concluirá el ciclo de exposición de este proyecto denominado Candida Höfer en México que fue curado por Patricia Ortiz Monasterio y que integra, además de la serie en gran formato, un buen número de imágenes más pequeñas, y un par de las proyecciones que dan contexto y color local a las fotografías más formales de la artista.

Dicha serie, fue realizada durante una estancia de Candida Höfer en México en octubre de 2015. De una selección preliminar de miles de edificios importantes que conforman el patrimonio arquitectónico de México, la artista retrató solo 15 en distintos lugares del país, tomando en consideración el tiempo disponible y las distancias geográficas para llegar a ellos.


Höfer y su equipo recorrieron durante 20 días Jalisco, Guanajuato, estado de México, Puebla y Oaxaca, así como Ciudad de México. El resultado de esta investigación fue una colección de fotografías en gran formato, las proyecciones fotográficas y las imágenes más pequeñas que en conjunto revelan gestos unicos de los edificios.

Así, aparecen ante el espectador una vela en el piso de la Catedral, el borde colorido del umbral de una puerta, las vetas del mármol de Bellas Artes, un rayón en la pared.

Destaca que, al intercambiar fotografías de espacios a gran escala con fotografías de detalles, Cándida Höfer produce un emotivo diálogo entre la majestuosidad de la arquitectura monumental y la humildad del pequeño recoveco, permitiendo ver el lado más personal de su mirada.

A través de estos “retratos espaciales”, como Candida Höfer los denomina, en los que confluyen planos y colores, así como relaciones de orden y desorden, el espectador puede adentrarse en las obras, descubrir estos lugares tal como son y observar, a través de una mirada contemporánea, el valor histórico y estético de nuestro patrimonio.

La artista estudió fotografía en la Academia de Arte de Düsseldorf bajo la tutela de Bernd y Hilla Becher, quienes crearon la primera cátedra de fotografía artística en 1976. En 1982 Höfer egresó siendo la única mujer fotógrafa en un mundo de hombres. De inicio realizó series fotográficas en formatos pequeños como Los turcos en Alemania, en la que reflejó la vida de los trabajadores inmigrantes turcos bajo una línea documental, así como también fotografió zoológicos y museos etnográficos, siguiendo los lineamientos conceptuales de los Becher.

A partir de la década de los 90, Candida Höfer comenzó a concebir la fotografía como un medio para retratar espacios interiores de edificios icónicos aplicando en sus tomas una metodología estricta: búsqueda de simetría; frontalidad de toma; punto de fuga; utilización de la luz existente en los espacios, sea natural o artificial, sin usar flashes o lámparas; al tiempo en que empezó a predominar su interés por fotografiar lugares públicos o privados en ausencia total de la presencia humana.

“Paradójicamente –se explica–, el vacío de sus imágenes funciona como un retrato psicológico del intercambio social que se da en esos lugares. Implícito en esos espacios, lo humano se percibe sólo a través de sus huellas: en la configuración de las formas, en la elección de los colores, en la colocación de los objetos.

“Es como si quisiera captar la huella que las personas dejan en los lugares que habitan, tratar de descubrir el aura de los mismos, la historia íntima de los edificios a través del paso del tiempo y las historias que cuentan aun cuando han quedado vacíos”.

La exposición permanecerá abierta al público en el Museo Amparo –2 Sur 708, Centro Histórico– hasta el lunes 9 de julio, con entrada libre.