Alcántara y Beauregard dicen ser los candidatos de Manzanilla dentro del PAN

Todo parece indicar que la disputa por el Comité Municipal del PAN en la capital se va a decidir entre dos polos: los que están cerca y los que están alejados del titular de la Secretaría General de Gobierno, Fernando Manzanilla Prieto. Como parte de esa dinámica, ha aparecido una pareja de prospectos de candidatos a dirigir ese órgano albiazul, formada por el exregidor Eduardo Alcántara y la exlegisladora Carolina Beauregard, que abiertamente estarían pidiendo el apoyo de las bases panistas a cambio de no quedarse fuera de las nóminas del Poder Ejecutivo, que a partir del 1 de agosto será el primer gobierno de Morena en la entidad.

Este asunto llama la atención por dos poderosas razones:

Primera: porque oficialmente el próximo gobierno de Morena ha establecido el límite de que no va a intervenir en la vida interna de las fuerzas de oposición, tal como ocurría en el morenovallismo en que todos los partidos políticos estaban alineados en torno a los intereses personales de Rafael Moreno Valle Rosas.


Tal situación plantea las interrogantes: ¿Fernando Manzanilla está empezando a demostrar que él va a imponer su coto de poder al margen de lo que será la construcción general del próximo gobierno estatal surgido de las filas de Morena? O dicho de otra manera, ¿quiere demostrar que él se manda solo?

Para nadie es un secreto que Fernando Manzanilla estaría buscando intervenir en la vida interna de Morena, del PAN, del PRI y del ayuntamiento de Puebla, como parte de su apetencia de ser candidato a presidente municipal de la capital en el año 2021, mediante una alternativa plural de fuerzas políticas.

Segunda: algo que llama la atención, es que Eduardo Alcántara y Carolina Beauregard en su momento fueron políticos cercanos a Eduardo Rivera Pérez, cuando este fue presidente municipal de Puebla.

Ahora parece que Beauregard y Alcántara se han alejado de Eduardo Rivera, por el “factor Manzanilla”, pues si alguien no ha estado de acuerdo en aceptar que el costo para ganar el Comité Municipal del PAN sea necesario gozar supuestamente de la gracia del secretario general de Gobierno ha sido el exedil de la capital, quien aboga por recuperar el talente opositor del Partido Acción Nacional.

Frente a estos dos aspectos vale la pena preguntarse parafraseando al expresidente Carlos Salinas de Gortari: ¿Es política ficción el colocar a Fernando Manzanilla Prieto como el gran elector en el PAN?

En este asunto se aplica el refrán: “Si el río suena es que agua lleva”, y resulta que los panistas que dicen estar cerca o alejados de Manzanilla, coinciden en señalar que hay dos personajes claves en todo esto:

Quien se encarga de buscar a los panistas e invitarlos a ser parte del grupo de Fernando Manzanilla, sería la ex regidora Silvia Argüello, una mujer multifuncional, que lo mismo ha estado vinculada al PRI, al PVEM, al Panal y al morenovallismo. Algo parecido a la trayectoria política del propio Manzanilla.

Y el segundo es Francisco Ramos, el subsecretario de Gobierno, que quien se supone que es quien trata a los panistas que ya pasaron la primera aduana, es que la labor de convencimiento que despliega Silva Argüello.

Sin duda alguna todo esto es reflejo de una severa crisis de identidad del Partido Acción Nacional, que tendría que ser la fuerza política natural de antagonismo de Morena, por sus diferencias ideológicas.

Pero parece que el morenovallismo dejó tan maltrecho al PAN, que ahora este partido retrógrado y ultraconservador busca sobrevivir de las alianzas que construya con la izquierda lopezobradorista. Sin duda, el mundo al revés.

Tan grave es la situación, que se dice que alguien que ya aceptó o mejor dicho se habría resignado a que sean los operadores de Fernando Manzanilla los que decidan el rumbo de la próxima elección panista, es la presidente estatal del PAN, Genoveva Huerta.

Resulta difícil de creer en un primer momento esa versión. Sin embargo, resulta curioso que la dirigente panista en los últimos días se ha vuelto una severa crítica de la edil de Puebla, Claudia Rivera Vivanco; de otros alcaldes surgidos de las filas de Morena, de la actual administración del mandatario interino Guillermo Pacheco Pulido y del próximo gobierno estatal encabezado por Luis Miguel Barbosa Huerta, pero nunca ni por accidente, ni con el pétalo de una rosa, hace algún mal comentario en contra de Fernando Manzanilla. ¿Es simple coincidencia o complicidad ese comportamiento?

Por eso todo apunta a que: “Si el río suena es que agua lleva” con rumbo a un proyecto político que navega desde la Secretaría General de Gobierno con destino a la elección intermedia del año 2021.