Protestan artistas plásticos y promotores culturales en el zócalo de Puebla

Este martes, un grupo de artistas plásticos, promotores culturales y académicos protestaron en el zócalo de Puebla para exigir al gobierno de Luis Banck Serrato la derogación total e incondicional del Programa de Artistas Urbanos (PAU) por violentar no sólo los derechos humanos sino también el uso del espacio público.

En rueda de prensa, el promotor cultural y ex titular del programa radiofónico “Movimiento Perpetuo”, Óscar López, presentó un documento con 578 firmas recabadas para exigir la derogación del PAU.

Dijo que las firmas van dirigidas al alcalde de Puebla, Luis Banck; al presidente de la Comisión de Turismo Arte y Cultura, Miguel Méndez Gutiérrez; así como a la directora del Instituto Municipal de Arte y Cultura de Puebla (IMACP), Anel Nochebuena Escobar.


Entre los firmantes están 72 artistas, académicos, gestores culturales e intelectuales mexicanos e internacionales de reconocido prestigio, respaldando la carta.

Entre ellos, señaló, se encuentra Arturo Elizondo, Verónica Gérber, Lorena Wolfer, César Martínez y Antoni Muntadas; los académicos José Luis Barrios, John Holloway, Montserrat Gali, Vivian Abenshushan y el curador Gerardo Mosquera; así como los escritores Enrique Serna, Justo Navarro y Gabriel Wolfson.

La entrega del documento y la solicitud formal de abrogación se hizo a varios meses de manifestación de inconformidad por la arbitrariedad en la concepción, desarrollo e implementación del PAU, que ponen de manifiesto la falta de sensibilidad, profesionalismo y ética por parte del Ayuntamiento, del Cabildo y del IMACP, señaló el también gestor cultural Óscar López.

Los manifestantes acusaron que la respuesta de Anel Nochebuena hasta la fecha ha sido de menosprecio de las demandas o el cantinfleo, “la libertad de expresión es libre” (sic).

A la fecha, sostuvieron, las instancias del gobierno de Puebla han mostrado el más absoluto desdén por el ejercicio democrático lo que, sumado a las manifiestas inconsistencias legales del PAU, desvela que su apresurada aplicación no pretende otra cosa que privatizar los espacios comunes y censurar las prácticas culturales urbanas.

Expusieron que en un momento tan delicado y grave en la vida del estado y la ciudad por la violencia descontrolada, la ola de feminicidios y la vulnerabilidad del espacio público tras el sismo, se necesita más participación ciudadana directa.

“El Ayuntamiento no está proponiendo otro modo de hacer política cuando más se necesita”, señalaron.

Junto a la derogación, los opositores al PAU también reclamaron promover foros de participación social para dar voz a otras concepciones para construir y habitar la ciudad de un modo vinculante para el Ayuntamiento.

Además –agregaron-  de abrir las instituciones y sus prácticas a otras formas de hacer cultura, más allá de la irreflexiva, vertical y banalmente destinada al atractivo turístico y al pasatiempo.

Asimismo demandaron frente al trato elitista, clasista y despectiva hacia las y los creadores que trabajan en la ciudad, respeto y reconocimiento del hacer cultual común de todas y todos.