Aparece en Puebla la primera edición en castellano del Gabinete armónico, de Bonanni

■ Foto Abraham Paredes

A casi 300 años de su aparición, ha sido publicada en Puebla la primera edición en castellano del Gabinete armónico, un libro del biólogo italiano Filippo Bonanni (1638–1725), del cual se resguarda un ejemplar en la Biblioteca Histórica José María Lafragua de la UAP.

Producto del trabajo sistemático de más de cinco años de los musicólogos Gustavo Mauleón Rodríguez y Marcello Piras, el libro es una edición facsímil de este volumen fechado en 1723 que ahora aparece en dos tomos: el primero con la reproducción del original y el segundo con la traducción, un conjunto de ensayos y la bibliografía.

Su presentación será este jueves 29 de junio a las 18 horas en la sala de lectura de la Biblioteca Lafragua –avenida Juan de Palafox y Mendoza 407, Centro Histórico– con los comentarios de Antonio Corona Alcalde, Edward Charles Pepe y Jimena Palacios Uribe, así como de los autores.


Durante una entrevista, el musicólogo Gustavo Mauleón definió que esta edición se coloca como una publicación en la que se equilibran lo científico y lo divulgativo. Ello, explicó, porque al lado de Marcello Piras hizo una traducción sistemática del original contenido en Lafragua apoyados con el volumen que se resguarda en la Biblioteca Nacional de Madrid.

“Nos enfrentamos a un italiano barroco y latín que fue traspasado a un castellano moderno. Había términos filológicos que no empataban, por lo que hicimos una traducción en otro sentido: como una unidad entre lo científico y lo divulgativo”, dijo el investigador.

Apoyados por la UAP y la fundación ADAM (siglas de la Associaton for Darwinian Afrocentric Musicology), los musicólogos fueron una especie de “colaboradores atemporales” de Filippo Bonanni, y se situaron al lado de los revisores, copistas, editor, grabador –el reconocido Arnold van Westerhout (1651–1725)– y dibujante que sí participaron en su época.

Así, sin pretender superar su trabajo, ayudaron a desentrañar los procesos de investigación y la manera de pensar de Filippo Bonanni, “quien pasaba de textos latinos a italianos, brincando de párrafos” y citando obras y autores diversos.

“De lo que había escrito se daba por sentado que los libros citados eran nombres y autores que estaban bien dichos, pues como era un erudito citó de memoria”, expuso Mauleón Rodríguez.

Aclaró que del Gabinete armónico existieron dos ediciones: una aparecida en 1722, que es considerada un “misterio” por los estudiosos, y la de 1723, que tuvo gran éxito. No obstante, precisó que los ejemplares que se resguardan en diversos acervos del mundo están incompletos. Por ello, para la edición de Puebla se tomaron como referencia los volúmenes de Lafragua y de la Biblioteca Nacional de Madrid.

Notó que el ejemplar de Lafragua no procede de los fondos jesuitas, sino de la Academia de Bellas Artes de Puebla, institución que se preocupó por formar colecciones –guiada por José Manzo. Con ello se demuestra que así como trajeron yesos para la academia, también trajeron libros y grabados antiguos para que los educandos se formaran en lo clásico.

El primer catálogo museográfico

A finales del siglo XVII, el sacerdote italiano Filippo Bonanni se hizo cargo del Museo del Colegio Romano fundado en 1651 por Athanasius Kircher (1602–1680), y el cual ya estaba en la ruina, el abandono y el saqueo.

Bonanni, un “filósofo natural” en su época, empeñado en el estudio de los moluscos y los caracoles, se haría cargo, a partir de 1680, de reorganizar y rehabilitar este museo, que desde entonces sería conocido como el Museo Kircheriano.

Sería Filippo Bonnani, señala el investigador Gustavo Mauleón, quien rescataría la colección y organizaría ese universo de objetos que obedecía al viejo sistema medieval. El nuevo método serían los gabinetes, que lo llevarían hacia 1709 a tener una primera organización.

“Uno de esos gabinetes era el de la música. En él había reunidos aparatos conocidos y extraños de los lugares geográficos más disímbolos: de África, Turquía, Persia, China, Java y América, e incluso aquellos instrumentos autómatas y máquinas construidas en Europa”.

Bonnani, continuó el autor del Catálogo de órganos tubulares históricos de Tlaxcala, estudió las cartas enviadas por los jesuitas que habitaban estas regiones para saber más sobre el sistema sonoro y acústico de cada instrumento.

Además, para “humanizar el gabinete” utilizó los 148 grabados de Arnold van Westerhout en los que, por primera vez, aparece el tañedor de los instrumentos, ya sea de una manera real o idealizada. A la par, agregó Mauleón Rodríguez, elaboró 148 láminas explicativas en las que se contenía la historia de cada instrumento.

En suma, con su Gabinete armónico, Filippo Bonnani hizo el “primer catálogo de museografía”, que se distingue por su trabajo explicativo y la vocación de su catalogador para ser el primero en explicar el sistema físico de la producción de sonido de los instrumentos de percusión, de tensión de cuerdas y de alientos.