Empujones y codazos por el Papa

Carlos Martínez García
Políticos de todos los partidos compiten por congraciarse con el Papa Francisco. Pero no solamente con él, también con jerarcas de la Iglesia católica romana a quienes creen con poder e influencia suficiente para atraerles simpatías entre los feligreses de la corporación religiosa.

Poco se tardó Enrique Peña Nieto en extenderle invitación a Francisco para que visitara México. Lo invitó en nombre del pueblo de México, y al hacerlo incurrió en un gran desatino, ya que, según el Censo de Población de 2010, 17 por ciento de los mexicanos dijeron tener una religión distinta a la católica o no tener alguna. La administración peñista esperaba que el pontífice estuviera en el país antes o después de la visita papal a Estados Unidos, donde estuvo del 22 al 27 del pasado septiembre. Francisco declaró que México merecía una estancia de varios días, la que no podía realizar con la debida extensión a causa de las programadas en Cuba y EU. Hubo distintas explicaciones a la temporal negativa del Papa para hacer escala en México, incluso campeó la explicación de que Francisco tenía marcadas diferencias con el gobierno de Peña Nieto y no quería prestarse a legitimarlo con su presencia.

De haber sido cierta la versión antes consignada (negativa papal a darle oxígeno político a Enrique Peña), muy pronto en Roma cambiaron de parecer porque ya anunciaron que Francisco estará en México en febrero próximo. El avezado político metido a sacerdote que es el cardenal Norberto Rivera Carrera se adelantó a todos y en plena misa del 1º de noviembre dio la fecha de llegada de Francisco al país; será el 12 de febrero. El colmilludo Rivera Carrera, en el Día de Muertos, se puso muy vivo y reveló una noticia que se supone darían en el Vaticano y/o en el gobierno de México.

Varios gobernadores se apresuraron a extenderle invitaciones al Papa y están cabildeando para que el personaje haga acto de presencia en su respectiva entidad. Son gobernadores que pertenecen a PRI, PAN, PRD y PVEM. Hasta ahora ha trascendido que, además de la ciudad de México, Francisco estará en Morelia, Michoacán; San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, y en Ciudad Juárez, Chihuahua. De todas maneras siguen las presiones de otros gobernadores, quienes no pierden la esperanza de que aunque sea de pasadita Francisco esté unas horas en su estado.


No sobra señalar que una de las ciudades que visitaría Francisco es la puerta de entrada para la mayor concentración de pueblos y habitantes originarios de México. San Cristóbal de Las Casas, antigua capital de Chiapas, tiene un porcentaje casi 20 puntos menor a la media de población católico romana, ya que en San Cristóbal es de 65 por ciento y nacionalmente 83. En varios municipios situados en la diócesis católica sancristobalense los católicos son menos de 50 por ciento.

Todavía sin saber la fecha exacta de la llegada de Francisco a México, o sabiéndola pero con el compromiso de no hacerla pública todavía, el lunes 26 de octubre un grupo de senadores entregó al nuncio apostólico Christophe Pierre una invitación firmada por los representantes de todos los grupos políticos del Senado para que Francisco asista y dé un discurso en el recinto senatorial.

En la nunciatura el presidente de la mesa directiva del Senado, el panista Roberto Gil Zuarth, sostuvo que se debe restablecer y fortalecer el diálogo entre la política y los hechos religiosos. Creemos que es un buen momento para que este diálogo fortifique no sólo nuestra visión de la política y de las políticas públicas, sino también la esperanza de los mexicanos. Quién sabe cómo le va hacer para que con la probable presencia de Francisco en el Senado dialoguen la política y los hechos religiosos (así lo dijo), porque hasta ahora yo pensaba que el diálogo es entre personas. También Gil Zuarth tiene la expectativa, y otros que comparten sus convicciones político/religiosas, de que lo dicho por el Papa a los senadores fortifique suvisión de la polítca y de las políticas públicas. ¿Estará pensando en iniciativas legislativas que reflejen los principios de la doctrina social y de salud pública de la Iglesia católica? En su cuasi homilía, Roberto Gil anhela que desde la Cámara de Senadores el Papa fortifique la esperanza de los mexicanos. ¿De verdad cree que con un discurso se va a elevar considerablemente la esperanza nacional?

Con la ayuda de su amigo, el cardenal Norberto Rivera, el dirigente del partido Morena, Andrés Manuel López Obrador, logró tener un lugar asignado el 14 de octubre en la audiencia general de Francisco en la Plaza de San Pedro. En el sitio entregó al Papa una medalla de fray Bartolomé de Las Casas y una carta. El líder de Morena expresó que la presencia de Francisco en México “en estos tiempos aciagos será de gran aliento para nuestro pueblo. Su mensaje espiritual ayudará a que no se pierda la fe en la justicia y a mantener encendida la llama de la esperanza”.

Con sus empujones y codazos para estar cerca del Papa, los políticos mexicanos no han mostrado cotesía, sino servilismo. Además están vulnerando la laicidad del Estado mexicano y mostrando favoritismo hacia una confesión religiosa, a la que siendo mayoritaria se le brindan plataformas negadas a representantes de otras confesiones. Con su proceder esos políticos muestran que desconocen la pluralidad sociorreligiosa de la población mexicana y hacen eco al Estado laico y sus malquerientes.