El papa Francisco en Chiapas

Carlos Martínez García

El papa Francisco estará en Chiapas, el estado más protestante o menos católico del país. De acuerdo con el censo de 2010, 59 por ciento de los chiapanecos se identificaron como católicos, mientras 24 por ciento dijeron ser protestantes/evangélicos. En varios municipios donde la población indígena es preponderante, el catolicismo romano es menor a 50 por ciento.

La diversificación religiosa de Chiapas debe ser tenida en cuenta por el gobernador del estado, Manuel Velasco Coello, antes y durante la visita del obispo de Roma. Sin embargo, los preparativos gubernamentales indican otra cosa. Velasco Coello, junto con su esposa, saludó a Francisco en el Vaticano el pasado 16 de diciembre, durante la tradicional audiencia general de los miércoles. En esa oportunidad le entregó al Papa varios regalos; lo hizo más como feligrés que como gobernador de un estado constitucionalmente laico. El propio sitio del gobierno chiapaneco consignó las palabras de Manuel Velasco a Francisco: “Le manifesté que lo esperamos con los brazos abiertos, que lo admiramos y que nos genera gran alegría y emoción recibirlo. Le agradecí que haya decidido visitarnos y respetuosamente le pedí que rezara por el pueblo de México y de Chiapas, que tanto lo queremos”.

Antes de que se confirmara que Francisco estaría en Chiapas, el gobernador de la entidad filtró la noticia en su cuenta de Facebook, en la que adelantó que las ciudades a visitar por el Papa serían Tuxtla Gutiérrez y San Cristóbal de Las Casas, y en esta última, adelantó: Muy posiblemente recibamos al papa Francisco como parte de la visita pastoral que realizará a nuestro país el próximo año. ¿Es función de un gobernador regocijarse públicamente por la visita pastoral de Francisco? Porque si el viaje del Papa a México es de carácter pastoral, al menos así ha sido anunciado en Roma, entonces Velasco Coello está confundiendo su identificación confesional con el catolicismo, a la que tiene pleno derecho, con el puesto de gobernador, desde el cual está beneficiando a una religión, a lo que legalmente no sólo no tiene derecho, sino que está infringiendo las leyes del Estado mexicano.


El nuncio apostólico en México, Christophe Pierre, ha sostenido que el viaje de Francisco es de carácter pastoral. Lo será en parte, porque el anómalo doble carácter que confluye en el Papa (cabeza de la Iglesia católica y jefe de Estado) permite una flexibilidad en la cual se posibilita, como en la próxima visita, que la clase gubernamental del país esté más que dispuesta a vulnerar nuestra laicidad constitucional con el pretexto de que estará recibiendo a un jefe de Estado, cuando la verdad es que se trata de actos cuya religiosidad es muy difícil encubrir.

El gobernador Velasco Coello tiene interés político en la gira de Francisco por Chiapas. Calcula que su imagen se verá fortalecida y lo posicionará mejor para sus próximos proyectos. Es necesario reconocer que en tal interés no está solo, porque, como bien ha considerado Isaín Mandujano, reportero de Proceso, el Papa es imán para políticos mexicanos. Por ejemplo, Miguel Ángel Mancera tiene previsto entregar a Francisco las llaves de la ciudad de México, y anunció que lo hará en el Zócalo, entre el Palacio Nacional y la Catedral Metropolitana. Y los gobernadores de los otros estados donde estará Francisco, Michoacán y Chihuahua, ya se aprestan a organizar actos similares al de Mancera.

Uno de los pendientes que tiene Manuel Velasco Coello es hacer que tenga vigencia en todo el territorio chiapaneco la libertad de creencias y culto. Cuando asumió el poder de la entidad juró guardar y hacer guardar la Constitución, tanto nacional como estatal, y las leyes emanadas de las mismas. En Chiapas, de acuerdo con varias agrupaciones, entre ellas la Coordinación de Organizaciones Cristianas, se han recrudecido los actos de intolerancia como la persecución y expulsión de minorías que no se identifican con la religión tradicional y mayoritaria. Particularmente en el municipio de Las Margaritas existen varios casos que deben ser resueltos haciendo valer las leyes y no mediante la búsqueda de acuerdos en los que son lacerados los derechos de los perseguidos.

Durante su obispado de cuatro décadas en Chiapas, Samuel Ruiz García revitalizó el catolicismo entre los pueblos originarios. Muchos pretendieron descalificarlo al señalarlo como el principal causante de la descatolizaciónde la diócesis bajo su responsabilidad, cuando, en realidad, fue su pastoral inculturada la que con los diáconos indígenas acompañó la vida religiosa y cotidiana de una población largamente abandonada por los predecesores de don Samuel.

El 15 de febrero el papa Francisco estará en la catedral de San Cristóbal de Las Casas, donde tiene programado visitar la tumba de Samuel Ruiz García. Esto ha sido visto por varios analistas como una reivindicación del personaje por Francisco. Me parece que no hay que confundir este acto protocolario y presentarlo como la identificación del Papa con la práctica eclesial de quien fue obispo de San Cristóbal, cuando el proyecto de una Iglesia católica autóctona impulsado por Samuel Ruiz sigue bajo el lente de la sospecha y prohibición por parte del Vaticano.