Unos piden y otros disponen

El incremento de 16.2 por ciento al salario mínimo para 2019 ha puesto en dilema a los patrones y a los trabajadores, pues los primeros plantean que la negociación sea cercana al índice inflacionario de 4.83 por ciento y los segundos aspiran a superar los dos dígitos con el argumento de que los precios de los productos y servicios se dispararon durante el año pasado.

Esta situación también se ha trasladado al sector público, en donde el 16.2 por ciento de aumento al salario pone en aprietos las arcas de los ayuntamientos y poderes, al grado que una diputada ya emitió un llamado a los alcaldes a ser cautos en las negociaciones para no generar problemas económicos graves en los ayuntamientos, de por sí con finanzas precarias y nóminas muy amplias.

En todo esto, los sindicatos de trabajadores se ven en la encrucijada de negociar incrementos lo más altos posibles para no generar un clima de enojo entre sus agremiados, ya que la expectativa es alta entre éstos.


Pero también hay preocupación al interior de las organizaciones gremiales por la disposición de que en cualquier momento puede entrar otro sindicato a una empresa para representar a los trabajadores, de ahí la importancia de cerrar negociaciones favorables este año.

La realidad es que los aumentos salariales no serán superiores a los dos dígitos en las empresas, salvo en las que estén en mejores condiciones económicas y lamentablemente no son la mayoría en Tlaxcala.

En otro asunto, las escisiones en los gremios no sólo es a nivel sindical, también se reflejan en otros organismos del sector privado. Ejemplo de ello es la creación de la Asociación Mexicana de la Industria de la Construcción (AMIC) que hará competencia a la CMIC y ahora se presenta una división en la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios (AMPI) de Tlaxcala, en donde alrededor de 80 socios han optado por separarse y, en su lugar, crear una organización nueva.