Un millón de muertos

6428 Muertos por Covi-19

A paso firme, la Covid–19 ya se cobró un millón de muertos en todo el mundo. Con esta cifra, ya superó a la pandemia de influenza A (H3N2), ocurrida entre 1968 y 1969, y de la que hablaré en otra oportunidad.

En términos relativos, la pandemia de gripe de aquellos años tuvo una mayor tasa de mortalidad, toda vez que la población humana era sensiblemente menor. Sin embargo, el impacto que ha tenido la Covid–19 no tiene comparación.

Quizás lo que más se le parece es la Muerte Negra del siglo XIV, que dejó una huella colectiva que se mantiene hasta nuestros días. La Covid–19 pareciera que va por ese mismo rumbo, aunque a la luz de acontecimientos como la pandemia de 1968–1969 y, más recientemente, la de influenza A (H1N1) de 2009, hay una tendencia hacia un olvido generalizado.


Me ha tocado conversar con personas que vivieron la contingencia de 2009, y pareciera que han reprimido esa vivencia. No recuerdan casi nada de las medidas que se tomaron en aquellos días para mitigar los efectos de la pandemia. Por ejemplo, dicen no recordar que las salas de cine se cerraron y los partidos de fútbol se jugaron a puerta cerrada; tampoco recuerdan las suspensiones de clases ni otras medidas que duraron varias semanas.

Tal vez la experiencia resultó demasiado traumática, explica una especialista en psicología. La memoria está basada en la emotividad de las experiencias. Quizás fue demasiado para ellos y por eso prefieren reprimir ese recuerdo.

Ahora, con la amplia difusión mediática que se ha dado a la pandemia, muchas veces con tintes sensacionalistas, seguramente quedará una impronta más profunda.  Esta semana se alcanzó el millón de fallecimientos relacionados con el SARS–CoV–2. Esa cifra tendrá un impacto en la colectividad, lo que podría ejercer más presión sobre las autoridades, ya bastante espoleadas por el miedo que ha atenazado a casi todos.

En muchos casos, el desconfinamiento ha traído consecuencias funestas. Ahora mismo varios países europeos enfrentan un rebrote de contagios, que aumentan la cifra de muertos. En tanto, Estados Unidos, Brasil y la India baten sus propias marcas de infecciones y muertes día a día.

En medio de ese fragor, se obvian otros datos relacionados con enfermedades prevenibles. El 29 de septiembre se conmemoró el Día Mundial del Corazón y salieron a relucir varias cifras.

“Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en México y en el mundo. Los infartos al miocardio y los accidentes cerebro vasculares cobran más de 17 millones de vidas al año, y se estima que esta cantidad ascenderá a 23.6 millones para el 2030, según la Organización Mundial de la Salud […] En nuestro país mueren más de 150 mil personas anualmente por problemas del corazón, particularmente de infarto agudo al miocardio”, reporta la UNAM.

Esta también es una pandemia, silenciosa y menos mediática, pero igual de dolorosa. Y hacemos muy poco para abatirla.