UATx. De la emergencia a la urgente revisión del MHIC

UATx de la emergencia

UATx. De la emergencia a la urgente revisión del MHIC, es una reflexión frente a los cambios que la pandemia introduce en el quehacer universitario, y de manera particular en la práctica educativa de quienes somos parte de esta comunidad.

Una vez que lleguen las vacunas y volvamos a la “nueva normalidad” sin duda que la universidad ya no podrá ser igual. Porque con la pandemia afloran muchas de las contradicciones que registra toda alma mater.

La pandemia obliga a mirar, ahora si de a deveras, lo local. Y de ahí derivan interrogantes a las que hay que buscar respuestas. Por ejemplo; cómo articularse de manera más creativa con las necesidades de desarrollo humano del entorno.


Las estructuras curriculares tendrán que modificarse para ofrecer a los estudiantes la oportunidad de transitar por una experiencia educativa flexible que le permita integrar saberes y conocimientos de forma multidisciplinar.

Producto de estas y otra ideas escribo un pequeño texto que recoge algunas reflexiones y propuestas para contribuir en la construcción de la nueva universidad que podrá emerger en una normalidad diferente.

Comparto la introducción y el cierre del texto.

De la emergencia

En los últimos meses, la universidad recibe fuertes impactos del exterior. El primero, la gratuidad como parte de la reforma educativa 2019; el segundo, la movilización estudiantil en contra del acoso; y el tercero, la pandemia del coronavirus.

La rectoría se ha puesto al frente para establecer relaciones y consensar acuerdos, los que son acompañados de manera burocrática por la estructura orgánica, a la que se observa inmovilizada y en actitud de defensa.

Mientras que los representantes de los estudiantes y los maestros en los órganos de gobierno se encuentran ausentes, lo que posibilita la emergencia de liderazgos que no pasan por las instancias de discusión y acuerdo institucional.

Frente a la volatilidad, la incertidumbre, la complejidad y la ambigüedad del mundo exterior ¿qué tan preparada se encuentra la Universidad? Ésta es quizá una de las preguntas que recorren los espacios universitarios.

La pandemia del coronavirus modifica radicalmente la relación entre los estudiantes y maestros. La sobrevivencia pone como condición el confinamiento y la reducción de las relaciones sociales.

Ante la emergencia, y dado que la universidad no cuenta con experiencia ni equipos de apoyo, los profesores se lanzan a la búsqueda de mecanismos para mantener la comunicación con los estudiantes.

En principio, con tecnologías conocidas como el correo electrónico, WhatsApp, Facebook, Twitter, etc. Después, mediante su inmersión en los programas y plataformas internacionales más comunes en uso de la educación a distancia, en línea, que los lleva a experimentar con Classroom, Zoom, Enterprise, Microsoft Teams, Blackboard y la plataforma Telmex.

A la urgencia

Los universitarios están convencidos de que la nueva normalidad será diferente. El proceso educativo tendrá que alternar entre lo presencial y lo remoto. Derivado de esta preocupación y partiendo de la experiencia personal escribo tres ensayos que integran este documento.

El primero se refiere a la experiencia personal del trabajo con los estudiantes durante los meses de abril a junio; el segundo a las características que la universidad adopta y opera a partir de los programas federales; y el tercero, a las brechas internas que se observan entre la organización formal y la práctica cotidiana.

Finalmente se comparten algunas ideas para la construcción de un mapa de ruta para la revisión del modelo educativo, los actores del proceso, la organización y el marco normativo.

El ensayo adopta el título de “UATx. De la emergencia a la urgente revisión del MHIC” para denotar que las acciones de la comunidad para enfrentar la pandemia son importantes, pero no suficientes, es necesario revisar capacidades institucionales para innovar y cumplir con la misión de mantener la cultura como vía para la justicia social.

Poca razón para esperar tiempos menos complicados

Concluyo con una metáfora: “El béisbol chino se juega exactamente como el béisbol americano, con una sola excepción: en el momento en que la bola sale de la mano del lanzador, los jardineros quedan libres para hacer lo que quieran.

Pueden esconder las bases, o pueden separar la segunda de la tercera base en otros diez metros, si quieren hacerlo. Cuando un bateador es débil, los jardineros pueden acercarse al campo; pero si es fuerte, todo el equipo puede jugar cerca de las barreras; si un corredor es lento, pueden correr la primera base hacia el jardín.

Aparentemente esto es una locura. Sin embargo, así aparecen las cosas actualmente, y hay muy poca razón para esperar tiempos menos complicados en el futuro (Bennis & Nanus, 1985).

El Instituto Nacional de Tecnologías Educativas del proyecto europeo, en su informe Horizon 2015, identifica seis tecnologías emergentes con impacto significativo en la educación superior: trae tu dispositivo, clase invertida, talleres creativos y tecnología “wearable”, tecnologías de aprendizaje adaptativo y el internet de las cosas.

Para 2020, éstas se refieren a tecnologías de aprendizaje adaptativo, aprendizaje automatizado, analítica del aprendizaje, tecnologías de realidad extendida y asistentes virtuales, y robótica.

La pandemia del coronavirus obliga a la universidad a modificar su práctica educativa y pasa de la educación presencial a una educación remota de emergencia. En los hechos, sólo se trasladan las prácticas pedagógicas presenciales para ser reproducidas en plataformas digitales.

Sueños con ojos abiertos, y convertirlos en realidad

La situación determina revisar, no solo la experiencia inmediata sino todo el modelo educativo, el modelo pedagógico, la organización y operación de la institución, así como el marco normativo que encuadra su misión.

Esta tarea constituye una oportunidad para innovar y responder de mejor forma a un entorno marcado por la volatilidad, la incertidumbre, la complejidad y la ambigüedad.

El trabajo debe ser coordinado por un grupo amplio que integre elementos de las tres funciones sustantivas y los tres niveles educativos -licenciatura, maestría y doctorado-, y desarrollarse con la mayor inclusión posible de todos los actores -estudiantes, empleados administrativos y de servicios, profesores de tiempo completo y de asignatura, y directivos- para que esta acción sea la vía para reconstruir la vida colegiada de la comunidad universitaria.

Terminemos con un poema. “Todos soñamos; mas no igualmente. Quienes sueñan de noche en el polvoriento nicho de su mente despiertan para ver que era vanidad; pero los soñadores diurnos son peligrosos, pueden representar sus sueños con ojos abiertos, y convertirlos en realidad”. (T. E. Lawrence)