TRANSFORMAR EL MUNDO AL MISMO TIEMPO QUE SE REINTERPRETA

Transformar el mundo

Transformar el mundo al mismo tiempo que se reinterpreta. Al igual que la propia transformación, la reinterpretación del mundo es una tarea colectiva escribe Boaventura de Sousa. Refiere, que de ello se derivan seis consecuencias.

La primera es que no se necesitan alternativas y sí un pensamiento alternativo de las alternativas. La segunda es que la reinterpretación del mundo solo es posible en un contexto de lucha. Y, por ese motivo, no se puede llevar a cabo como si fuera una tarea autónoma, independiente de la lucha.

La tercera es que, al ser verdad que las luchas movilizan múltiples tipos de conocimiento. La reinterpretación permanente del mundo no se puede producir por un tipo único de conocimiento.


La cuarta consecuencia es que, dada la centralidad de las luchas sociales contra la dominación. Si, por algún motivo absurdo, los grupos sociales oprimidos dejan de luchar contra la opresión, por no sentir la necesidad de hacerlo o por considerar que están completamente privados de las condiciones necesarias para esa lucha. No habría espacio para las epistemologías del sur ni, en efecto, serían necesarias.

La quinta es que no se necesita una nueva teoría de la revolución; lo que se necesita es revolucionar la teoría. La sexta es que, como el trabajo exigido por la permanente reinterpretación del mundo, necesariamente paralela a la respectiva transformación, es un trabajo colectivo. No hay en él espacio para filósofos entendidos como intelectuales de vanguardia.

En cambio, las epistemologías del sur exigen intelectuales de retaguardia, intelectuales capaces de contribuir con su saber a reforzar las luchas sociales que emprenden contra la dominación y la opresión.