Sí al aborto

Una vez más el tema del aborto genera polémica, es el ejemplo de la batalla histórica entre liberales y conservadores, ambos tienen el derecho de expresarse, pero en plena sociedad del siglo XXI, al menos debe haber el derecho de elegir por parte de la mujer si quiere, puede y está en condiciones de tener un hijo; de hecho, los gobiernos progresistas han dado muestras de que es posible generar una agenda legislativa de avanzada, liberal y por ende de ampliar los derechos sociales fundamentales. Sí al aborto.

La aprobación de la despenalización del aborto en Oaxaca es un hecho relevante en la multicultural entidad, hecho que ha generado diversas expresiones de apoyo y rechazo en todo el país, aun con el intenso debate que suele acompañar este importante tema, la aprobación en las entidades federativas sigue avanzando armonizando sus leyes a los cambios sociales, culturales y políticos que vive el país. No es posible ocultar el sol con un dedo y menos aún poner en riesgo la salud de la mujer o penalizar a ésta con cárcel por la práctica del aborto, sean las razones que fuesen, siempre con el aval de la mujer en cuestión.

Lamentablemente, la historia de mujeres que han sido violentadas de sus derechos por practicar el aborto está documentada, pisando la cárcel o muriendo en el intento. Según los datos de los legisladores oaxaqueños, la práctica del aborto clandestino es la tercera causa de muerte materna, con los efectos que esto acarrea, el simple dato es alarmante, era urgente y necesario legislar en la materia, pese a ello la despenalización no fue absoluta quedando para el debate el número de semanas una vez realizada la fecundación, pero en general es un avance significativo y ahora deberá avanzar tal como ocurre en la Ciudad de México, a la atención en las instituciones de salud pública con el llamado aborto asistido, que tenga efectos en la disminución de la muerte de la mujer por esta causa.


Quienes han estudiado la práctica del aborto saben de los efectos negativos de la clandestinidad y también saben del mercado negro que ha formado parte de estas historias, desde el uso de hierbas, menjurjes, pastillas, consultorios y otras formas que violentan el cuerpo de la mujer que, por ignorancia, desesperación acuden a esos lugares, a veces con resultados favorables porque logran abortar sin consecuencias o bien teniendo serios problemas que las han llevado a morir en el intento. Además, por supuesto de que si son descubiertas por practicar el aborto terminan siendo encarceladas, llevadas a juicio y sentenciadas con penas de años de cárcel. De hecho, tanto la clandestinidad como la penalización deben terminar, por esa razón debe celebrarse que se avance en la materia y que más entidades hagan lo propio.

Sobra decir que el aborto está directamente relacionado con un acto moral, pero eso no debe limitar las agendas legislativas y a pesar de que haya un importante número de grupos conservadores, en especial los vinculados con las religiones y la defensa de la familia en sus visones más tradicionalista, el punto es que una cosa es el acto moral y otra el arsenal legal para atender problemas de orden público. Los estudios sobre los efectos que tuvo la despenalización en la Ciudad de México han comprobado que a partir de 2007, el número de abortos realizado hasta el año 2017 fue de 194 mil 153, lo que significa que en promedio se han practicado 17 mil 650 por año y tan sólo mil 470 por mes, contrario a lo que los grupos conservadores plantearon en su momento no hubo un crecimiento exponencial del aborto asistido por el sector salud, lo que viene a demostrar que al final del día la decisión es individual y a veces en pareja. Los datos de la Ciudad de México proporcionados por el sector salud también hacen énfasis en que los abortos realizado no necesariamente son de mujeres con residencia en ese lugar, sino que ha servido como espacio para el aborto asistido de mujeres de otras entidades, destacan Estado de México, Puebla, Hidalgo, Morelos, Querétaro y en menor medida Jalisco, Veracruz, Guanajuato y Oaxaca. El 97 por ciento es de la Ciudad de México y el 3 por ciento restantes de las entidades federativas. La información presentada demuestra que la aprobación de la ley es positiva y lo que ocurrió en Oaxaca deber servir para que otras entidades hagan lo propio, más allá de filias y fobias porque lo que está en juego es la libertad que deben tener todas las mujeres de decidir si quieren o no tener hijos, esa decisión debe protegerse, promoverse y apoyar. Confiamos que en Tlaxcala se apruebe a la brevedad. Sí al aborto.

Entre tanto, inicia otoño, veamos si los efectos del cambio climático no limitan la puesta de las famosas lunas de octubre. Ver para creer.