El titular de la Secretaría de Medio Ambiente (SMA), Pedro Aquino Alvarado aseguró que en el proyecto de construcción de la Ciudad de la Juventud, ningún árbol será derribado, ni se incurrirá en ecocidio ni en daño ambiental.
Sobre las protestas realizadas por activistas, ambientalistas y colectivos en contra de esta obra que se ejecutará en el Parque de la Juventud, el funcionario dio su punto de vista.
En cuanto a la supuesta existencia de plaga en la vegetación, expuso que en los recorridos efectuados en este espacio, por parte de ingenieros forestales de la SMA, se ha observado que hay plantas que se encuentran en el catálogo de la Comisión Nacional Forestal (Conafor), como la conocida “motita”.
Dijo que hay una discusión ambiental en torno a si dicha planta pudiera ser o no dañina al árbol, pero las instituciones deben ceñirse a la norma que establece la atención de esta plaga por encontrarse en un catálogo oficial.
Sin embargo, puntualizó que el Parque de la Juventud es de carácter nacional, de ahí que los trámites al respecto deben realizarse en otra dependencia, aunque la SMA brinda acompañamiento técnico.
“Nosotros no intervenimos como tal en el diseño de obra, pero sí nos consultan en la selección de especies que para nosotros, por ser Parque Nacional, nos interesa mucho la reintroducción de especies nativas y otras cuestiones”, añadió.
Mencionó que en caso de financiamiento para el mantenimiento de árboles, como parte de la obra, no significa que estos sean derribados ni que haya que podarlos, a menos que sea por seguridad de las personas.
Recalcó que el derecho al medio ambiente sano “es prioritario”, pero también hay otros que deben ser garantizados, como a la recreación, al deporte y a la seguridad individual, de ahí que no se debe perder de vista que este parque es un espacio público, diferente al de La Malinche que es área natural protegida.
Por ello, recalcó que se debe dar certeza a las y los usuarios de que estarán seguros, por lo que si llegara a detectarse que algún árbol tiene condiciones físicas o estructurales de riesgo, tendría que ser intervenido de acuerdo con su estado; sin embargo, “eso no significa ni que sea un ecocidio ni dañar al medio ambiente… nosotros queremos que ninguno sea tirado”.
Dijo que desconoce el origen de la versión del supuesto derribe de 500 árboles. “Cero, no sé qué intención haya ahí, pero son cero”. Comentó que todas las obras públicas deben seguir su tramitología, a partir de la asignación del contrato, y que las empresas deben realizar los trámites correspondientes, por lo que la que va a ejecutar este proyecto ya cuenta con el equipo de consultores que van a realizar el estudio sobre la biodiversidad de este sitio de la capital del estado.


