Al recibir la “Presea Tlaxcala”, el presbítero Manuel Zamora dice que el amor es la solución a la inseguridad y la injusticia

Al recibir la “Presea Tlaxcala” por parte del ayuntamiento capitalino, el presbítero Manuel Zamora García advirtió que el amor debe ser la fuerza que mueva al hombre y a la humanidad para que los problemas que padece este “mundo en desconcierto” se conviertan en la paz y la justicia que reclama y merece la sociedad.

En sesión pública y solemne de cabildo del ayuntamiento capitalino que se realizó en el Teatro Xicohténcatl, al medio día de este miércoles, el sacerdote originario del municipio de Tlaxco convocó a la práctica del amor y al amor en la verdad como mecanismos de diálogo entre los seres humanos que conduzcan “a la fuerza de la paz entre los pueblos e individuos para que cada hombre transforme la vida y así transformar un mundo salvaje en un mundo humano y fraterno, donde se cristalizan la justicia, el desarrollo y el progreso”.


Alertó que la globalización en que se encuentra el mundo hace a las personas más cercanas, pero también menos humanos, “por esto hay tanta injusticia”.

El prelado se hizo merecedor del máximo reconocimiento que entrega el ayuntamiento de Tlaxcala capital por su solidaridad y altruismo mostrados no solo hacia la feligresía católica, sino hacia la sociedad en general, explicó la edil Anabell Ávalos Zempoalteca; pero también por la labor que ha realizado para el rescate y restauración de bienes muebles catalogados como patrimonio cultural de la entidad, como el ex convento de San Francisco, la parroquia de San José y la basílica de Ocotlán.

Reveló que la decisión de otorgar esta medalla al cura originario del municipio de Tlaxco, como parte de los festejos por el 494 aniversario de la fundación de la ciudad de Tlaxcala, fue unánime por parte de los integrantes del cabildo.

En el mensaje que dirigió al público que se dio cita a este evento, integrado básicamente por funcionarios estatales y municipales, representantes populares y miembros de su familia, Zamora García destacó que recibe esta presea a 500 años de que se ofició la primera misa en el estado de Tlaxcala.

Consideró que en el mundo “hay desconcierto de la vida por la inseguridad, el robo, el secuestro, la extorsión, la violencia y la muerte”, ya ante ello “se levanta una solución clave y auténtica: el amor. El amor en la verdad, que es la fuerza que mueve al hombre y a la humanidad a comprometerse con valentía y generosidad en el cambio de la justicia y de la paz”.

En este tenor, llamó a la solidaridad de las personas y países ricos para que ayuden a los pobres “en la realidad creativa de acondicionar fuentes de trabajo y apoyar que cada uno tenga una casa digna y abrigadora y, a la vez, poner los medios necesarios de todo orden para la salud, con hospitales y medicamentos, que le den una esperanza al alivio de las enfermedades”.

Zamora García expuso que “el amor en la verdad lleva una apertura hacia la vida con grandes valores que respete el inicio de la existencia humana contra la mentalidad natalista, la esterilización aun involuntaria, la eutanasia o cualquier género que degrada la vida, el aborto voluntario que sentencia la muerte de un ser vivo que solamente tiene como protección y resguardo el seno materno de su querida madre”.

En su oportunidad, la edil Anabell Ávalos calificó de merecido el homenaje hacia el presbítero, pues “es un gran hombre que ha dado su vida por Tlaxcala y los tlaxcaltecas”.

“Más allá de su investidura, hoy reconocemos al hombre que a lo largo de su vida ha realizado diversos trabajos a favor de Tlaxcala y sus habitantes”, de ahí que, reveló, la propuesta para entregarle la presea a Zamora García fue apoyada de forma unánime por los integrantes del cabildo capitalino.

Resaltó que la labor hecha por el sacerdote por las causas justas, por los indefensos, “por aquellos desposeídos que muchas veces son invisibles a los ojos de la mayoría de nosotros, pero no para él, los más pobres entre los pobres. Sus actividades humanitarias siempre han sido motivadas por el bien común”.

Ha sido, abundó, guardián, conservador y promotor de la restauración del patrimonio cultural edificado en la entidad.

Explicó que la “Presea Tlaxcala” otorgada a Zamora García está elaborada a mano en plata y en una sola pieza, y representa el escudo de Tlaxcala de 1600, con dos garzas coronadas de izquierda a derecha, y en medio están representados los cuatro senadores. Las garzas ya están coronadas, con lo cual se representa al mestizaje.

Cabe señalar que Manuel Zamora García nació en Tlaxco, el 14 de marzo de 1940. Sus padres fueron Manuel Zamora Manilla y Genoveva García Ávila. Su preparación como sacerdote inició en el Seminario Palafoxiano de San Pablo Apetatitlán y concluyeron en la ciudad de Puebla. Recibió su orden de presbítero el 12 de septiembre de 1965.

En sus primeros tres años como sacerdote fue vicario y guardián del patrimonio cultural de la parroquia de San José, de la capital tlaxcalteca, entonces catedral de la diócesis; posteriormente en abril de 1976, se hizo cargo del ex convento de San Francisco, hoy catedral de Nuestra de la Asunción. Actualmente se desempeña como rector de la iglesia de San Nicolás de Tolentino, ubicada en la capital del estado.

En la entrega de la presea también estuvieron el director general del Instituto Tlaxcalteca de Cultura (ITC), Juan Antonio González Necoechea, en representación del gobernador Marco Antonio Mena Rodríguez, y el presidente del Tribunal Superior de Justicia del Estado (TSJE), Mario de Jesús Jiménez Martínez.