Mientras el Programa Precios de Garantía no se eche a andar en Tlaxcala, continuará el ‘coyotaje’ y el abuso contra el campesino mediante presiones para que venda su maíz u otro grano a costo bajo, señaló Maurilio Lima García, dirigente estatal de la Unión Nacional de Organizaciones Regionales Campesinas (Unorca).
“Todavía los coyotes son los que tiene en la mejor oferta” para los productores “que le buscan al mejor postor”, ya que el intermediario es el que realmente decide “cuánto es lo que van a dar por la cosecha”, indicó.
Lamentó que aún no haya un precio establecido oficialmente para que el campesino pueda vender en función de la inversión que realiza para sembrar cada año. En este momento –agregó– hay algunos que comercializan el poco producto que les queda de la cosecha del año pasado y en el caso de la de este 2019 aún es incierta, por lo que no se pueden calcular cantidades de maíz, frijol, trigo y cebada.
Actualmente los intermediarios pagan entre cuatro mil y cinco mil pesos por cada tonelada, como máximo, pero los ejidatarios lo aceptan “porque ya no les queda de otra, deben sacar lo que tienen de 2018”.
Se sigue en espera de que haya un precio mejor, pues –añadió- se gana poco, mientras que el ‘coyote’ prácticamente duplica el costo, a ocho mil pesos, o al menos obtiene 50 por ciento más por el producto.
“Hay intermediarios que dicen que traen maíz de Veracruz a un valor más barato, pues compran en tres pesos el kilogramo y lo venden hasta en cinco pesos, aquí sí hay un margen de ganancia para ellos”.
Insistió en que mientras no entre en operaciones Programa de Precios de Garantía del gobierno federal para que haya un control en los precios de granos, “el ‘coyotaje’ va a seguir existiendo y se va a aprovechar del campesino que invierte y se arriesga a pesar de que muchas veces no sale su maíz”.
La estrategia del intermediario “es dar una, dos o tres vueltas con el agricultor para presionarlo; es tan hábil que le puede ofrecer cuatro pesos por kilo, luego regresa con una tarifa más baja porque supuestamente ya ingresó maíz de Sinaloa o de otros estados. Le va mermando y al final de cuentas lo ahorca con un costo mucho menor, a lo que se termina cediendo por la misma necesidad de vender”.
El asunto es delicado porque no se ha logrado “combatir el ‘coyotaje’; todo mundo tiene derecho a buscarle, pero que no exageren ni lucren con la situación del campesino”.


