Domingo, junio 13, 2021

Por machismo, las instituciones mantienen la impunidad contra las mujeres

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Como cada mes, el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) presentó la información sobre violencia contra las mujeres al mes de marzo; a pesar de que en el mismo mes que se reporta se hicieran públicos al menos dos casos de asesinatos violentos de mujeres, la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) no informó ningún delito de feminicidio, manteniéndose en tres carpetas de investigación por este delito, de los cuales ya había reportado dos en el mes de enero y uno en febrero; aunque existe una gran desproporción con el número de vidas de mujeres que se han arrebatado en el mismo periodo y que se observan razones de género que no han querido ver las autoridades.

A pesar de que la PGJE informara hasta el 6 de abril en su página de Facebook que desde el 18 de marzo se había puesto en marcha la Unidad Especializada para la Investigación de Feminicidios, con la finalidad de “investigar los hechos constitutivos de delitos en el ámbito de su competencia y brindar a las víctimas acceso directo a la justicia”, no han demostrado ni el compromiso ni la capacidad de atender de manera integral las agresiones feminicidas contra las mujeres, ya que, precisamente, las actividades de esta Unidad iniciaron antes de cometerse los feminicidios de dos mujeres en el mes de marzo, Nerida en Apizaco y Linda del municipio de Contla, los cuales, bajo la información del SESNSP, demuestran que son investigados sin perspectiva de género, calificados como homicidios dolosos, a pesar de las exigencias de familiares, compañeras y por la misma ciudadanía que pedimos justicia para las víctimas directas e indirectas.

Cabe hacer mención que la publicación que informaba sobre la puesta en marcha de la Unidad Especializada se realizó al día siguiente de que desde nuestras redes denunciáramos públicamente la negativa de investigar con perspectiva de género los asesinatos de mujeres, luego del feminicidio de Ana Karen, enviando al lugar de los hechos al Grupo de Homicidios Dolosos de la PGJE, y que hasta ese momento no se había hecho ningún tipo de presentación oficial de la titular o de la Unidad misma.

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Mediante el seguimiento a la información que se publica en medios de comunicación, observamos que en uno de estos casos del mes de marzo, la principal línea de investigación que informaron las autoridades es por “ajuste de cuentas”; como de costumbre, la PGJE no quiere hacer caso a la sentencia de la SCJN “Mariana Lima Buendía”, sigue siendo omisa ante su obligación de iniciar las investigaciones por el delito de feminicidio, pero ésta no es su prioridad, sus principales líneas de investigación siguen siendo con el fin de responsabilizar a las mujeres, pero además, dando largas a las familias que buscan justicia, la perspectiva de género no se observa; no obstante que se presenta a la titular de la Unidad como “la persona que reúne las aptitudes, cualidades, conocimientos y sensibilidad para brindar un acceso real a las víctimas de feminicidio y sin sesgos de impunidad”.

Tal pareciera que las tres sentencias existentes por feminicidio respondieron a un contexto de 2019, pues sólo en ese año ha sido donde se dieron a conocer estas primeras y únicas sentencias, a pesar de que la misma Procuraduría ha informado que se han abierto 15 carpetas de investigación por feminicidio de 2017 a 2020; es decir, 12 feminicidios, de los que la PGJE está investigando, siguen impunes.

Pero además, la violencia social, principalmente de hombres, persiste en contra de quienes exigimos justicia, pues esperan que “agradezcamos” cuando las instituciones cumplen con sus OBLIGACIONES, cuando informa sobre la detención del presunto feminicida o algún tipo de avance en las indagatorias; sin embargo, desconocen todos los obstáculos que enfrentan las familias, quienes desconocen las carpetas de investigación, a quienes no se les informa de sus derechos como víctimas indirectas, a quienes hacen esperar horas para brindarles alguna información, quienes en definitiva no sienten el acompañamiento de las autoridades para la justicia que buscan, y quienes están viviendo el duelo de una pérdida abrupta y sin sentido. No tenemos nada qué agradecer.

Esperaríamos que al contar con una Unidad Especializada para la Investigación de Feminicidios no se reprodujeran las mismas prácticas machistas, insensibles y omisas que la Procuraduría ha demostrado hacia las mujeres, que para alcanzar justicia tienen que hacer presión, cuidar que no se deje de investigar, que se apliquen protocolos especializados, así como todo el marco normativo existente, con enfoque de género. Es decir, que se pongan en marcha los avances que hemos logrado las defensoras de los derechos de las mujeres, lo que las mismas autoridades han colocado en papel, pero que, evidentemente, la implementación es otra cosa; no podemos seguir pasando por alto la violencia institucional que enfrentamos todos los días ante la violencia contra las mujeres.

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La Unidad por sí misma no cambiará la situación de violencia feminicida que vivimos si no se cuenta con un plan de trabajo real y que responda a los más altos estándares internacionales existentes para la atención, investigación y sanción del feminicidio; si no cuenta con mecanismos de atención integral a la familia de las víctimas y se encaminan estas acciones a una reparación transformadora, que no sólo intente volver a la situación anterior de violencia y discriminación, sino que signifique modificar la realidad de las mujeres que permanecen en riesgo de que se les arrebate la vida y no pase nada.

Vemos con mayor frecuencia cómo las mujeres se reúnen para llevar a cabo acciones de exigencia por casos de feminicidios y desaparición, porque no confiamos en que las autoridades cumplan con exhaustividad sus obligaciones, pero la respuesta sigue significando muy poco ante los niveles de las violencias machistas y feminicidas en aumento, que no sólo son de quienes ejecutan, sino del que protege, de quienes no quieren ver que las violencias existen, de quienes siguen siendo omisos. Pero, en palabras de Araceli Osorio, madre de Lesvy:

“Nosotras no deberíamos reunirnos sólo para organizarnos por los feminicidios, para cuidarnos o defendernos, deberíamos reunirnos para poder hacer muchas otras cosas que tengan que ver con la violencia machista”.

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