Por los caminos de la vida. Aspirantes al gobierno del estado

Por los caminos de la vida

Por los caminos de la vida es una canción de Román Geles -popularizada por Carlos Vives, en la que se reconoce que: No son como yo pensaba. No son como imaginaba. No son como yo creía. Y es que a veces se piensa que una carrera política es el resultado del esfuerzo individual, pero la realidad siempre desmiente.

El lugar donde se nace, la cohorte de la que se es parte, la generación en que se participa, así como la familia en que se desarrolla juegan un papel importante en la construcción de las trayectorias políticas. Claro que no puede negarse la capacidad de agencia individual, pero las oportunidades dependen de otros factores.

Hasta ahora, se visualiza como posibles candidatas al gobierno del Estado a mujeres que nacen entre 1962 y 1980. 2 de ellas a principios de los 60 del siglo XX, 3 de ellas al final de los 60s y principios de los 70s y, 2 a finales de los 70s y principios de los 80s. ¿Cómo era Tlaxcala en esos momentos?


La entidad registra un cambio radical a mediados de los 70s, cuando llega a la gubernatura del Estado Emilio Sánchez Piedras, que él describe como “un estado al que le afligen múltiples problemas, una entidad que carece de muchos satisfactores, para la plena realización del hombre; pero, si algo tiene de verdadero valer, es un pueblo dispuesto a vencer los obstáculos, a superar las dificultades y a construir su propio porvenir” (15Enero1975)

La visión de Tlaxcala

“Nuestro crecimiento demográfico es cada día mas elevado y nos convierte en una entidad de rechazo. Miles de compatriotas emigran anualmente de Tlaxcala, por falta de tierras, de empleo y de educación superior”

De la población económicamente activa, el 54 por ciento se encuentra dedicada a labores primarias, principalmente la agricultura y la ganadería, el 17 por ciento en las industrias de transformación y el 10 por ciento en los servicios.

Esta estructura confirma que “seguimos siendo un pueblo eminentemente rural y agrícola, muy a pesar de que, en la mayor parte de nuestra entidad, el clima y la precipitación pluvial no son factores propios para el desarrollo intensivo de la agricultura y de que la avanzada erosión de nuestros suelos, limita la productividad del trabajo en el campo”.

A una semanas de entregar el gobierno se enorgullece del cambio: “No son nuestras principales ciudades de Tlaxcala pueblos empobrecidos, harapientos, sin servicios, ya podemos con orgullo los tlaxcaltecas contemplar el rostro amable de nuestra poblaciones con los servicios indispensables de agua y alcantarillado, pavimentación, alumbrado público, con la alegría de ver a nuestro niños, a nuestros hijos caminar hacia las escuelas moderna e incorporarse así a la ilustración, a la cultura, a una vida prometedora que marque un horizonte brillante y luminoso como porvenir para estas nuevas generaciones”.

Cuando en 1980, concluye el sexenio de Sánchez Piedras; 2 de las aspirantes cuentan entre 15 y 18 años, 3 están en un rango de 11 y 17 años y 2 tienen entre un año o son recién nacidas.

El cambio y las familias

A todas las aspirantes les toca vivir en un mundo cambiante. Una entidad en la que no termina de asentarse la industrialización y la economía ya corre hacia una de servicios. La mayor parte de ellas son producto de la educación pública. El 50 por ciento egresa de la Universidad Autónoma de Tlaxcala de las carreras de Derecho, Contaduría Pública y Educación Especializada.

Nadie proviene de familias pobres o marginales, son parte de la clase media que emerge como producto del cambio de base económica y de la ampliación de la administración pública. Los padres y madres se desempeñan como maestros (as), enfermeras, agricultores -trigueros- y empresarios.

La mayor parte vive en centros urbanos y sus familias han dejado de ser extensas para cumplir con la sentencia de que la familia pequeña vive mejor. Todas logran estar en el momento y lugar exacto para desarrollar sus capacidades a partir de las oportunidades que el brinda su familia, la sociedad y el gobierno.

La vida política, solo en un caso, es parte de la sangre que corre por sus venas, en razón de que la familia, en su conjunto, es parte de la clase política y de la administración pública. La mayoría no tiene esa herencia y es la educación universitaria la que los lleva a ser reclutadas e impulsadas como parte de una generación política.

La política como relación de pareja.

A Dulce María Silva parece que no le llega el llamado a la vida pública sino hasta que conoce a quien es hoy su esposo -hombre cercano a AMLO y Morena. En la campaña política de 2012 se produce el primer acercamiento que lo impulsa a competir en 2015 por la presidencia municipal de Huamantla.

El resultado más importante es la consolidación de su relación con Cesar Yáñez, responsable, en ese momento, de la comunicación del candidato a la presidencia de la república. Pasan 3 años y la relación concluye en la primera boda pública de la IV transformación.

De pronto, aparece como aspirante a la gubernatura del Estado. Sorprende que al incluir su nombre en las encuestas de preferencia electoral, se ubica casi a la par de la eterna aspirante del PRI, PRD y Morena.

La política a partir de la militancia

Desde adolescente se incorpora a la política, pero son los concursos de oratoria los que le llevan a la política y lo conducen directamente al equipo de Arturo Montiel en el Estado de México. Transita al del candidato al gobierno del Estado de México: Enrique Peña Nieto. Colabora con Mariano González Zarur al que vuelve cuando en 2010 gana la gubernatura.

De la secretaría particular, salta al primer nivel de la política local, en la administración pública se desempeña como secretaria -gobierno y turismo- y en la representación popular brinca a la diputación federal y fracasa en su aspiración de ser senadora en el 2018.

Ha sido parte del gobierno de Marco Mena desde un principio. Durante el 2019 tuvo una de las mejores oportunidades que deja pasar. La celebración de los 500 años del encuentro de las dos culturas, en donde la gana la mano el ayuntamiento de Tlaxcala.

La política como marca familiar

Ana Lilia Rivera nace a la vida pública a partir de la sociedad civil, pero lo que le marca es acompañar a su padre durante la LV legislatura como diputado local del PVEM, habiendo siendo líder de los trigueros de Calpulalpan. De ahí pasa al PRD.

Con el PRD gana una diputación local y expresa su aspiración de dirigir ese partido, sin embargo, las circunstancias hacen que se vuelque hacia el movimiento de regeneración nacional MORENA y sea una de las fundadoras a nivel local. El viento de la popularidad de AMLO lo levanta hasta la senaduría.

La bandera más importante es su lucha por la defensa del maíz originario, sin embargo, a nivel nacional, muchas de sus propuestas se han convertido en problema porque son presentadas sin escuchar a las comunidades a las que van dirigidas, de manera particular, los científicos y académicos.

La política como trabajo para la militancia

Entrar a trabajar al PAN ubica a Adriana Dávila en la mejor oportunidad de su vida. Cuando Felipe Calderón compite por la presidencia del CEN no tiene quien coordine Tlaxcala, la invita a representarlo y a partir de ahí se “sube” al carro del éxito. A partir de 2006 no ha dejado la carrera política y salta de la diputación federal al senado y regresa a la diputación.

2 años antes de terminar la presidencia de Felipe Calderón lo hace candidata al gobierno del Estado, en cuyo intento fracasa. Repite la experiencia en 2016. Hoy con los bonos de Calderón en crisis es difícil alcanzar la candidatura.

Sin dejar de reconocer que tiene peso político al interior de su partido, la falta de recursos y apoyos a los presidentes municipales y a los diputados locales hace que las preferencias y las posibilidades se vean disminuidas.

La técnica al servicio de la política

Siendo estudiante universitaria, Minerva Hernández acompaña al priista Alfonso Sánchez Anaya por la secretaría de Finanzas del gobierno del Estado y la diputación Federal. Cuando éste rompe con el PRI para competir por el PRD. Después del triunfo es designada Secretaria de Finanzas, y de ahí al ruedo político.

Se hace diputada federal, senadora y candidata al gobierno del Estado, en donde fracasa, lo que le lleva a desertar de la “socialdemocracia” de Rene Bejarano, y afiliarse al PAN, y a partir de ahí incorporarse al gobierno federal y regresar al congreso por la vía de la representación plurinominal en una circunscripción que no pertenece Tlaxcala.

De la Secretaría de Finanzas a la fecha Minerva ha demostrado ser una técnica cuyo conocimiento pone al servicio de la política. Lo que le permite el tránsito de una no militancia que inicia en el PRI, pasa por el PRD y culmina en el PAN.

La política como disciplina

Anabel Avalos Zempoalteca es parte de lo que se da en llamar la nueva generación formada por Beatriz Paredes Rangel a su llegada al gobierno del Estado en un ejercicio similar al desarrollado por el zorro plateado y en el que se encuentra esta joven egresada de derecho.

Es de las pocas que ha desarrollado una carrera política, como decía Alma Nophal “tragando engrudo”. Lo que le permite transitar del gobierno de BPR al de José Antonio Álvarez Lima y cuando el PRI ya no está en el gobierno convertirse en diputada local y presidenta municipal de la capital.

Es quizá la única dentro del PRI que a pesar de los descalabros que ha sufrido en las entrañas partidistas se mantiene fiel al tricolor. Experiencia administrativa, gubernamental y política tiene, aunque una debilidad que puede convertirse en fortaleza es que es una política muy local.

La política como sangre familiar

Lorena Cuellar Cisneros, declara que nace oyendo de política, con dos abuelos exgobernadores y un tío, que es quien lo incorpora a la vida pública como presidenta del DIF municipal, Después tiene un retiro hacia la administración de centros vacacionales del IMSS y regresa para ser síndica y luego diputada local, presidenta municipal y diputada local de nueva cuenta.

Su aspiración lo ubican como “precandidata al gobierno del Estado en 2010” y al no lograrlo decide retirarse de PRI para inscribirse en el PRD, en donde se convierte en candidata al gobierno del estado en 2016 y ante el fracaso, decide brincar hacia Morena.

Es diputada federal por el PES y superdelegada de programas de bienestar social, en donde los padrones de beneficiarios de los programas sociales juegan un papel importante. La sangre priista mantiene una genética de lo que significa el paternalismo y el uso político de la asistencia social.