Irrumpe Proyecto de Parque Solar en ecosistema único del Altiplano

Denuncian destrucción de especies en el Poligino 'Malpaís' de Calpulalpan, para instalación de nuevo parque solar.

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Árboles derribados y cactáceas y magueyes endémicos extraídos de la tierra, que reposan ya sin vida apilados en el suelo para una supuesta reubicación, evidencian la devastación ambiental del Polígono II del Monte de ‘Malpaís en el ejido de San Antonio Calpulalpan, considerado ecosistema único en el Altiplano Central mexicano y en riesgo de desaparecer por la casi inminente operación del Parque Solar Nueva Xcala que lo ha irrumpido.

Esta superficie de alrededor de 282 hectáreas colinda con Hidalgo, incluso las coordenadas la ubican geográficamente en esa entidad vecina, por lo que ejidatarios calpulalpenses oponentes a la instalación de esa planta solar de la empresa Engie, de capital francés, tuvieron que recurrir a la delegación de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) en ese estado, para denunciar la afectación al entorno.


El 30 de agosto de 2019 entregaron un oficio en aquella representación. Dos años antes, solicitaron la intervención de delegación de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) en Tlaxcala.

Sin embargo, en agosto de 2018 fue emitido el Manifiesto de Impacto Ambiental (MIA) que ampara a dicha compañía extranjera para construir el parque fotovoltaico en esas 282 hectáreas de uso común y en 403 parceladas, con la aplicación de medidas de mitigación y prevención de efectos negativos a través de un Programa de Ambiental, uno de Conservación de Flora, uno de Ahuyentamiento, Rescate y Reubicación de Fauna; uno de Conservación de Suelo y Agua y uno de Manejo Integral de Residuos.

“El proyecto no representa una afectación mayor o significativa en el área” y todas las actividades se realizarán en apego al cumplimiento de las normas y recomendaciones en materia de protección ambiental y equilibrio ecológico, precisa el documento disponible para consulta pública (www.solarxcala.com).

Puntualiza que la zona está catalogada con vegetación de tipo pastizal inducido y que el estado de conservación de dicha flora es bajo debido a actividades agrícolas. “No se encuentra dentro o en inmediaciones de alguna Área Natural Protegida” ni se detectó flora y fauna referente en la NOM 059-SEMARNAT-2010 (protectora de especies nativas).

OMISIONES LEGALES FACILITAN EL PROYECTO

Sin embargo, el MIA también exhibe la flexibilidad y omisiones en el marco jurídico para el desarrollo de este proyecto: “A la fecha de realización del estudio, no existe decreto publicado en el Periódico Oficial del Estado de Tlaxcala que establezca documento alguno como Ordenamiento Ecológico Territorial del municipio de Calpulalpan”, lo mismo que en Hidalgo, para el caso de Emiliano Zapata, hasta donde abarca esta obra.

Con este contexto legal el Grupo Engie comenzó la construcción de su planta en febrero de 2019, según el contrato número SLP201710115-026, por 35 años, mismo que indica como fecha de inicio de operaciones el próximo 30 de este mes de junio.

En el recorrido de La Jornada de Oriente por esta zona, José Francisco García Bazán, ejidatario, señala hacia una hilera larga de biznagas “arrancadas”, amontonadas y “ya echadas a perder”, dispuestas a unos metros de un vivero supuestamente instalado por la empresa “según para protegerlas” y replantarlas, “pero sin la técnica adecuada”.

Reprocha que los empresarios y el gobierno “se aprovecharon de la necesidad y la ignorancia de los ejidatarios; no tuvimos ninguna asesoría de expertos sobre las consecuencias ecológicas que iban a causar”. Sugiere convertir a ‘Malpaís’ en un corredor turístico, “en lugar de destruirlo para poner” más de 700 mil paneles solares.

-¿Qué imaginaron cuando les informaron que se instalaría esta planta?, se le inquiere. -Yo sí me imaginé los destrozos que iban a hacer, desde un principio.

Pero don Julio, quien renta su parcela para esta planta, agrega que las autoridades ejidales les afirmaron que “solamente serían destruidas unas partes para pasar con maquinaria”.

La caminata se realiza entre montones de flora extraída “inadecuadamente” y “aventada a las barrancas”. Filiberto Rivera Torres, estudioso de los ecosistemas del Altiplano, asienta que “la biznaga es protegida por ley a nivel nacional (NOM 059-SEMARNAT)… por lo que esto que ocurre en ‘Malpaís’ es un delito que debería ser castigado”.

Prácticamente en todo el trayecto el suelo es tapizado por biznagas que de manera natural se producen en esta región y que junto con un bosque de magueyes pulqueros, nopales y palmeras dan la razón a la inconformidad de ejidatarios.

Filiberto Rivera agrega que en Tlaxcala existen al menos cinco especies de agaves endémicos, de las cuales tres se ubican en ‘Malpaís’, pero la más predominante es el agave ‘Salmiana’, mejor conocido como ‘maguey manso’. Aquí –apunta– hay miles de plantas que tienen un mayor o menor grado de madurez y para ellas este momento significa la desaparición completa. También debe aplicarse una técnica especial para trasplantarlas “y no se está ejecutando, por lo que con esto empieza la deforestación”.

Omar Jiménez, integrante de la Asociación Ganadera Especializada de Ovinocultores de Calpulalpan, asevera que con esta técnica de reubicación mal realizada, “por lo menos 30 o 40 por ciento de plantas va a morir, porque su centro ya está sin vida, pero la empresa solo hace esto para justificar” que se apega a las medidas ambientales.

EXTRACCIÓN DE FLORA AHUYENTARÁ A LA FAUNA, ADVIERTEN

El investigador Filiberto Rivera, quien ha documentado ecosistemas de estos lugares desde hace varios años, sostiene que lo que ha señalado no es arbitrario. “Estoy consciente que este proyecto está vulnerando fuertemente este ecosistema, que junto con Cantona, prácticamente es único en el Altiplano Central mexicano”.

Desde el punto de vista ambiental “esta sierra de ‘Malpaís’ es una fábrica de agua para el acuífero Soltepec, porque aquí no hay barrancos, el líquido no escurre, todo se drena al manto. El problema no es que al poner paneles solares la lluvia se vaya a desviar, sino que este ecosistema va a desaparecer”.

Añade: “Es un bosque mixto, originalmente estaba formado por encinos, nopales, cactus de al menos tres o cuatro especies, y por palmera; es clásico y semiárido. Es viejo porque ha sufrido la agresión de más de 100 años”, pues surtió de carbón extraído del encino a la Ciudad de México, antes que esta se electrificara. Se ha visto mermado por el tipo de ganadería que se practica, pero al mismo tiempo esta actividad es protectora del área al impedir la cacería furtiva.

“Hay especies de mamíferos no documentadas, como la liebre, el conejo montés y pardo; el zorrillo, la ‘onza’ (felino), el coyote, el tejón y el mapache, así como aves: aguililla, zopilote, correcaminos, huitlacoches, cenzontles y otros”. Estas poblaciones juegan un rol en la conservación del equilibrio biológico de este entorno y “en el momento en que los árboles son talados y los magueyes extraídos, al igual que los nopales, esta fauna va a moverse a otros lugares. Hacer estas prácticas destructivas es un colapso ambiental”.

Por eso, el ganadero Omar Jiménez confiesa que él y otros compañeros han confrontado a trabajadores de la empresa por la tala de árboles. “Se les ha pedido el permiso y justifican que cuentan con el cambio de uso de suelo y que Semarnat les autorizó, pero sabemos que solo pueden remover vegetación secundaria”.

El joven condujo hacia un área donde se observan varios árboles de encino “derribados con motosierra”. Calcula que más de 300 han sido derrumbados, tanto en ‘Malpaís’ como en las parcelas agrícolas. “Esta especie llega a vivir hasta 300 años”.

Defiende que también es afectado en sus derechos y afirma que al igual que algunos ejidatarios, ha sido amenazado por el Comisariado Ejidal. “Si no acatamos la decisión del ejido nos van a desalojar de la zona, dijo el comisariado, pero como asociación nunca nos tomaron en cuenta” para la ejecución de este proyecto.

Con él coinciden ejidatarios y cuestionan que el comisariado ejidal de San Antonio, Mauricio Hernández Cervantes, por “justificar” esta destrucción al señalar que en esta área “hay mucho animal peligroso”. Omar Jiménez muestra su propio inventario de flora y fauna de ‘Malpaís’, entre la que destacan cinco especies de reptiles y luciérnagas.

PROYECTOS INVERSIONISTAS SIN IDEA DE LA CONSERVACIÓN: FC

Francisco Castro Pérez, doctor en antropología por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), adscrito al Sistema Nacional de Investigadores (SNI) y estudioso de esta región del Altiplano, refuta las acciones de Engie porque esta no llegó “a un lugar desierto, sin vida silvestre, ni flora ni fauna”.

Pareciera que Profepa, Semarnat y, quizá la Procuraduría Agraria (PA) “no ven esta riqueza… si se hace un examen mucho más fino, es más bien un lugar que se debe rehabilitar” y declarar Área Natural Protegida, pues con esta devastación está en riesgo la seguridad alimentaria, “porque en este bosque la gente abrió zonas al cultivo; recolecta hongos, gusanos y escamoles”, enfatiza.

“Son meros proyectos con inversiones extrajeras, sin idea de la conservación de la biodiversidad, no les importa que ‘Malpaís’ sea un lugar de captación de agua y emisión de oxígeno, presta servicios ambientales. Desde luego no está en sus planes”.