ONU: 10 años para restaurar el planeta

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Hace unos días, el 15 de septiembre, la Organización de las Naciones Unidas (ONU), a través de la página electrónica de su Programa para el Medio Ambiente, hizo publicidad a la campaña “La Década de las Naciones Unidas para la Restauración de Ecosistemas (2021–2030)”, con el objeto de “prevenir, detener y revertir la degradación de los ecosistemas en todos los continentes y océanos”.

Entre los argumentos para la justificación de esta campaña se reconoce que los ecosistemas sustentan toda la vida en la Tierra y que, por eso, “nunca ha habido una necesidad más urgente de restaurar ecosistemas dañados que ahora”, y de ahí la necesidad de revertir su degradación a través de programas y acciones para su restauración en todo el mundo. Pero, además, la ONU va un poco más allá, cuando afirma que esta campaña “puede ayudar a acabar con la pobreza, combatir el cambio climático y prevenir una extinción masiva”. Propone 10 acciones para llevar adelante el proceso de generación, restauración, como “una oportunidad para devolver la vida al mundo natural que nos sustenta a todos.”

Las 10 acciones propuestas son: Impulsar un movimiento de alcance mundial, invitando a todas las personas y todo tipo de actores del mundo a unirse o iniciar una iniciativa de restauración; invertir en los procesos de restauración, considerando que los beneficios de la restauración “superan con creces los costos”; establecer incentivos adecuados, es decir, buscar la manera de compensar la necesaria renuncia a los beneficios económicos que producen las prácticas menos sostenibles y nocivas de las industrias, en todos los ramos; celebrar y animar el liderazgo de quienes ya colaboran en procesos de restauración y de las comunidades y pueblos que actúan como defensores de sus ecosistemas; cambiar comportamientos, promoviendo la elaboración de productos sanos que lleven a un consumo responsable que favorezca la restauración; invertir en investigación, “para identificar las mejores prácticas de restauración de nuestro planeta”, considerando necesariamente la biodiversidad en todo el mundo; desarrollar capacidades, para que las personas de los pueblos que más han perdido con la destrucción de los ecosistemas tengan un papel activo en su restauración; crear una cultura de restauración, también en términos de producción artística; levantar la próxima generación, educando para la restauración y construyendo trabajos y profesiones para procesos sostenibles; escuchar y aprender, en un intento de que las personas compartan ideas y experiencias en procesos de restauración.


Todas estas acciones e intenciones se leen y suenan muy bien para quienes por muchos años hemos trabajado en contra de la devastación socioambiental, provocada por los procesos salvajes de industrialización y urbanización sin control que se han llevado a cabo en Tlaxcala, en el país entero y en muchas otras partes del mundo. Sin embargo, aunque el Programa para el Medio Ambiente de la ONU tiene cierta autonomía, esta campaña también es muestra de la doble o triple moral de muchos de los Estados parte, al firmar su acuerdo en que se promueva esta campaña y no comprometerse en revisar a fondo las prácticas destructivas que sus empresas desarrollan o promueven en otros países con tal de obtener materia prima o insumos baratos para su producción. Y también de países y estados locales, como México y Tlaxcala, por ejemplo, que confunden intencionalmente crecimiento económico con desarrollo, y se han sometido totalmente al dictado del capital trasnacional, de la inversión extranjera directa en el territorio, y de las instituciones financieras internacionales que tiene a su servicio.

Así, pues, esta campaña de la ONU será útil para fortalecer el marco de las acciones ciudadanas, y también para fortalecernos en la exigencia de que los gobiernos federal y estatal no evadan por omisión o por simulación los compromisos adquiridos como parte de la comunidad internacional. No vaya a ser que, ya entrada la década, algún gobernante de Tlaxcala diga: “Perdón, ¿eran 10 años… para qué?”