Martes, julio 23, 2024

Ocupa Tlaxcala lugar 11 en condiciones de gobernabilidad de reclusorios a nivel nacional

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El estado de Tlaxcala ocupa el lugar número 11 en materia de condiciones de gobernabilidad en reclusorios a nivel nacional, al obtener una calificación de 6.38, apenas 0.7 puntos arriba de la media nacional que es de 5.68, debido a la insuficiencia de personal de seguridad y custodia, control por parte de internos en ciertas actividades, además de cobros y existencia de áreas de privilegios, entre otras deficiencias.

Resultados del Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria (DNSP) 2012 efectuado por la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) y en el que fueron verificados los dos Centros de Reinserción Social (Ceresos), el de Tlaxcala capital y el de Apizaco, ponen al descubierto esta situación.

El estudio, consultado en la página web de la CNDH, destaca el aspecto de gobernabilidad. En este sentido, el penal de Tlaxcala tuvo una calificación de 6.02, menor a la adjudicada al reclusorio de Apizaco de 6.74. Al día de la inspección había un total de 876 internos, de los cuales 412 correspondían al primero y 464 al segundo (entre población varonil y femenil).

Durante la revisión, la CNDH encontró algunas similitudes en ambos, como la falta de manual de procedimientos para ingreso, traslado de internos; en caso de motín, uso de la fuerza; solicitud de audiencia con las autoridades, presentación de quejas, visita familiar e íntima.

Además, insuficiencia del personal de seguridad y custodia, personal femenino para traslados y cobertura de ausencias, vacaciones e incapacidades. También deficiencias durante el proceso de la imposición de sanciones disciplinarias.

Al respecto, señala fallas en la notificación por escrito en la ubicación de sancionados después de la determinación; observa que hay suspensión de la visita familiar e íntima y de comunicación telefónica; que existe un trato indigno y la falta de aviso por parte del área de trabajo social a familiares del interno.

La CNDH identificó carencias en el ejercicio de las funciones de autoridad por parte de los servidores públicos de los Ceresos, pues hay control por parte de internos en seguridad, en actividades productivas, educativas y deportivas, así como en servicios de alimentación, limpieza y mantenimiento.

En la cárcel de Apizaco, el DNSP muestra que hay insuficiencia de uniformes y accesorios de personal de seguridad; asimismo, la realización de cobros por parte de reos por concepto de mantenimiento de los dormitorios.

Mientras que en el Cereso de Tlaxcala, el informe puntualiza la falta de un manual de procedimientos para el Consejo Técnico Interdisciplinario; que durante el proceso de imposición de sanciones disciplinarias no se respeta el derecho de audiencia; la existencia de áreas de privilegios y deficiencias en la capacitación del personal técnico.

En cuanto a gobernabilidad, Tlaxcala se sitúa por debajo de Aguascalientes, Guanajuato, Baja California, Querétaro, Colima, San Luis Potosí, Chihuahua, Jalisco, Yucatán y Puebla, entidades que obtuvieron calificación de 8.24, 7.82, 7.45, 7.06, 6.95, 6.68, 6.59, 6.50, 6.49 y 6.47, respectivamente.

Sólo como referencia en el diagnóstico realizado en 2011, la entidad tlaxcalteca fue valorada entre las tres mejores del país, ya que ocupó el tercer lugar con un promedio de 7.8. Con relación a ese año, el estudio 2012 expone que en el rubro de gobernabilidad, apenas se logró una leve mejoría al pasar de 6.32 a 6.38 de puntuación.

La CNDH expone el resto de rubros evaluados durante el DNSP 2012. En el de “Aspectos que garantizan la Integridad Física y Moral del Interno”, otorga una calificación de 7.9 al Cereso de Apizaco y de 7.83 al de Tlaxcala.

Halló deficiencias en servicios para mantener la salud, especialmente en atención psicológica y médica; inexistencia de registro de la supervisión por parte del titular; así como en prevención y atención de tortura y/o maltrato, al igual que en el procedimiento para remisión de quejas de violación a derechos humanos y falta de acceso a números gratuitos desde teléfonos públicos.

Mientras que en “Aspectos que Garantizan una Estancia Digna”, la CNDH resalta que hay inexistencia de un espacio de protección e insuficientes aulas en el área varonil del penal de Apizaco y que en la femenil no hay un lugar para internas sujetas a protección ni cocina.

Asimismo, anota deficiencias en las condiciones materiales y de higiene de instalaciones para alojar a internos, asimismo, en “el consumo y cantidad de los alimentos”. Las calificaciones son de 7.75 para el Cereso de Apizaco y de 7.39 para el de Tlaxcala.

En el rubro “Reinserción Social”, la CNDH da una puntuación de 8.02 para el penal de Apizaco y de 7.6 para el de Tlaxcala. Encontró privaciones para la realización de  actividades educativas, sobre todo de material didáctico; al igual que en las deportivas; también en la vinculación del interno con la sociedad, básicamente en la visita íntima. Asimismo, fallas en la integración de expediente técnico y en actividades laborales y capacitación para el trabajo.

En el de “Grupos de Internos con Requerimientos Específicos”, da cuenta de una incorrecta atención médica y en la alimentación de los hijos de las internas que viven en el Cereso; ausencia de talleres especializados y dietas adecuadas para adultos mayores, y carencia de medidas para evitar el trato discriminatorio a indígenas, pues tampoco cuentan con intérprete.

Destaca deficiencias en programas para detección voluntaria del VIH–Sida y atención médica; en la ubicación, por seguridad de personas con preferencias sexuales distintas y en el acceso de éstas a actividades en igualdad de condiciones; insuficiencias en programas para la prevención de adicciones y desintoxicación voluntaria, así como en planes de atención a personas con discapacidad. Las calificaciones son de 6.35 al Cereso de Apizaco y de 7.61 al de Tlaxcala.

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