Una nueva mordaza de las vanidades vive Tlaxcala, en la que el Poder Judicial decidió ponerse elegante, pero no precisamente en su impartición de justicia, sino en su nueva pasarela de absurdos y superficialidades. Su presidenta Fanny Margarita Amador Montes estrenó una especie de auto–mordaza, disfrazada de lineamientos de comunicación.
Éstos, que bien podrían llamarse “Manual para no molestar a la presidenta”, incluyen joyas como esta: queda estrictamente prohibido fotografiar a la magistrada en ángulos que no favorezcan su belleza.
Quizá, abrumada por Baco, ordenó que no puede ser entrevistada, sin antes pasar por el filtro de su vocero, un priista de closet, que antes era un férreo gladiador contra la Cuarta Transformación, especialista en denostar a diestra y siniestra cualquier respiro del gobierno morenista. Sin embargo, hoy, ese mismo personaje exige que los reporteros entreguen 24 horas antes la batería de preguntas.
Esa mordaza de vanidades ya contagió al presidente del Órgano de Administración Judicial, Sergio Pérez George, quien parece haber encontrado en esa política no una limitación, sino un cómodo refugio. Total, si en el fondo el papel del Tribunal se ha reducido a mero ornato institucional; solo cumplen las órdenes del Ejecutivo.
La justicia sigue acumulando rezagos, expedientes congelados y decisiones que huelen más a bisne, a cálculo político que a imparcialidad. Pero eso sí: las fotografías deben salir bonitas. Las preguntas, controladas. Sueñan con una prensa amaestrada; ¡vaya estupidez! Esa mordaza parece que solo busca esconder la evidente ineptitud de quienes sirven a los intereses del poder y no al pueblo de Tlaxcala.
El Poder Judicial parece más preocupado por su imagen que por su credibilidad, más atento al maquillaje institucional que a la independencia que exige la Constitución. Y en esa contradicción profunda yace el verdadero problema: un tribunal que calla no solo se calla a sí mismo, también silencia a la justicia.
Mientras, en eso del cuarto informe de gobierno, a la mandataria solo le faltó precisar que es y será la gran legisladora de Tlaxcala. Por sí sola, suma más proyectos de reformas constitucionales y legales, así como nuevas normas aprobadas por el pleno del Congreso que todos los diputados juntos. Y de la glosa del informe, la oposición tratará, mansamente, de ser eso, oposición, pero les puedo adelantar que no habrá ninguna comparecencia real de funcionarios estatales.
