Domingo, mayo 9, 2021

Misoginia institucionalizada

Destacadas

Envían a San Miguel al exjefe de Seguridad del penal de San Pedro y a su hermano

José Antonio N., exjefe de Seguridad y Custodia del penal de San Pedro Cholula, así como su hermano Oscar...

Confirma TEPJF candidatura de Toledo; se vienen abajo las de Maurer, Salazar y Sánchez Sasia

La candidatura a diputado federal de San Martín Texmelucan de Mauricio Toledo Gutiérrez, por la coalición Juntos Haremos Historia...

Desecha el TEEP impugnación de Norma Romero para competir por la alcaldía por la vía independiente

El Tribunal Electoral del Estado de Puebla (TEEP) desechó la impugnación que Norma Romero Cortés presentó en contra del...

En días pasados, medios de comunicación hicieron públicos los comentarios del magistrado Jerónimo Popócatl Popócatl, en ellos se revela una resistencia a incorporar enfoques de género a su quehacer. Esta actitud no es un hecho aislado por parte de un funcionario público, por el contrario es recurrente que se hagan señalamientos machistas, misóginos o de resistencia a los enfoque de igualdad y equidad de género, basta recordar esas frases recopiladas en el estudio Trata de Mujeres, de la doctora Patricia Olamendi Torres, uno de ellos señala: “Las mujeres buscan prostituirse para ganar dinero fácil, en ocasiones ellas mismas buscan ser enganchadas por un lenón”; o la tan común frase dicha hasta el cansancio del “oficio más antiguo del mundo” –dicha hasta por el mismo gobernador–, discurso desde el que se naturaliza la explotación sexual y que por supuesto sería ampliamente cuestionable ante otros oficios como el de agricultora, partera, etc.

Lo grave de esas palabras es que bajo ellas se esconden una serie de mecanismos de violencia y control, generalmente ejercidos de los hombres hacia las mujeres. Más grave aún es que esos mecanismos se visibilicen y perpetúen por la voz, acción u omisión de los responsables de diseñar políticas públicas o de impartir justicia.

Queda claro que hay que caminar aún mucho trecho para que se entienda que el enfoque de género y el feminismo no buscan para nada un cambio de papeles entre oprimida–opresor, es decir, no se trata de que la violencia actualmente ejercida por los hombres sea después ejercida por las mujeres, enfáticamente no, se trata de que caminar hacia la justicia y la equidad de hombres y mujeres.

- Anuncio -

Desafortunadamente y a pesar de que la exigencia por la equidad de género ha transitado ya por muchas décadas, la violencia hacia las mujeres persiste. La celotipia que, por poner un ejemplo, durante mucho tiempo se ha naturalizado, en realidad ha funcionado como mecanismo de poder y control de los hombres hacia las mujeres generando violencia e incluso ha llegado incluso al extremo de la muerte.

Preocupa que a la fecha no se hayan aplicado programas públicos que deconstruyan las violencias, ante ello lo que persiste es un proceso social de tolerancia y reproducción de la violencia de género, expresada en feminicidios, trata de mujeres, violencia en todos sus tipos y micromachismos. En recientes días, durante una capacitación, un niño de 11 años de edad, refiriéndose a la forma de vestir de algunas mujeres, expresó palabras más palabras menos: ¿Cómo no quieren que las agreda si ya de por sí las mujeres nos gustan y luego se visten así? Ante ello reaccioné diciendo que no importaba incluso si una mujer caminara por la calle desnuda, que nuestra obligación era respetarle. Su expresión fue de asombro, como si nunca un hombre le hubiera dicho algo así, yo incluso intuía que sus palabras eran la repetición de lo que otros hombres dicen, por supuesto los hombres de su contexto. En las palabras del niño estaba justo ese proceso de reproducción social del control y violencia. Desafortunadamente esta conducta del niño es una conducta también de los hombres adultos, que se agrava cuando son funcionarios públicos.

Hay que reconocerlo, en Tlaxcala persiste la violencia de género, basta recordar los asesinatos de mujeres por razones de género, pensar en las mujeres cercanas que conocemos y que de una u otra forma han vivido violencia o en la trata de mujeres que se gesta en nuestro estado.

Pero no es necesario que se ejerza violencia extrema hacia las mujeres, también desde los micromachismos que los hombres cometemos todos los días contribuimos a la perpetuación de la violencia. Luis Bonino define los micromachismos como “actitudes de dominación suave o de bajísima intensidad… de abuso e imposición en la vida cotidiana… comportamientos sutiles e insidiosos que los varones ejecutan permanentemente”. El mismo Luis nos señala que aun los hombres más progresistas siguen ejerciendo micromachismos. Frases como “yo no soy machista porque ayudo a mi esposa en las tareas del hogar”, siguen mostrando cómo los hombres no asumimos las tareas del hogar como una responsabilidad que también es nuestra. Las políticas públicas también están obligadas a abordar estos micromachismos.

Las autoridades, y aunque me refiero a ellas como mujeres u hombres, quiero enfatizar en los últimos, no pueden utilizar discursos que contravengan la equidad de género. Incorporar ese enfoque no es un acto de buena voluntad, es una obligación impuesta al Estado mexicano por sentencias internacionales, como es la de Campo Algodonero emitida por la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Cuando ocurren este tipo de sucesos nos preguntamos: ¿De qué ha servido la lucha de tantas mujeres y de algunos hombres por lograr equidad? ¿De qué ha servido la gran cantidad de recursos invertidos en capacitación de funcionarias y funcionarios durante muchos años? Hasta ahora sólo para simular que se cumplen los programas gubernamentales. Este escenario plantea el reto para la sociedad civil de observar y exigir de la aplicación de los recursos de todo aquel programa que tenga que ver con la incorporación de la perspectiva de género, resultados en términos de los cambios cuantitativos y cualitativos no sólo de la situación sino también del actuar de los funcionarios públicos. Deja el reto de ir exigiendo que quien no incorpore estas perspectivas, sea relevado de sus funciones. Insistimos en recordarles que ni el enfoque de género, ni el feminismo, buscan una guerra de hombres contra mujeres, por el contrario, buscan un verdadero acceso a la justicia, igualdad, equidad y el cumplimiento al derecho a vivir libres de violencia.

P.D. A un mes de los sucesos ocurridos en Iguala, Guerrero, seguimos exigiendo al Estado mexicano la aparición con vida de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa víctimas de desaparición forzada. ¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!

- Anuncio -

Ultimas

01:41:54

Aurelio Fernández autor de “Saavedra. Un Anarquismo”, una obra para reflexionar sobre qué es el pensamiento libertario.

Hoy en las Reporteras que presenta La Jornada de Oriente: Elizabeth Rodríguez y Paula Carrizosa entrevistan a Aurelio Fernández Fuentes...
- Anuncio -
- Anuncio -
- Anuncio -