Mercado de futuro. Quién debe acompañarlo en la tarea político–electoral. La designación del presidente en el CDE del PRI. El tricolor tiene un peso simbólico. Es parte de la ruta recorrida, en un sexenio, por el actual Ejecutivo estatal.
Mariano González invita a Marco Mena como una especie de jefe de gabinete. Es un reconocimiento a la experiencia –17 años– “en el sector público, incluyendo política social, desarrollo institucional y en materia electoral”, pero es convertido en secretario de Turismo.
En 2013, es investido como candidato a diputado local por el primer distrito que gana por holgada mayoría. Desde el palacio llega la orden para reconocerlo como coordinador de la fracción parlamentaria del tricolor y presidente del Congreso.
Siendo diputado–coordinador–presidente, 391 de 432 consejeros estatales lo convierten en presidente del PRI. Logra el carro completo en las elecciones federales de 2015 y de ahí salta a la candidatura al gobierno del estado.
Hasta 2012, la militancia del PRI tenía una relación distante con el gobierno del estado. Eso tuvo consecuencias en las elecciones federales de 2012 y locales de 2013. Perdieron todo, o casi toda la representación federal, y en la estatal apenas si alcanzaron mantenerse.
El tricolor regresó por la puerta grande y lo hace, según Mena, porque “el PRI es el partido… más eficaz para poder acercarnos a los ciudadanos, además de que tiene una plataforma de políticos profesionales capaces de contender en un proceso electoral…”
“Porque en cada piso, en cada techo que se entrega, en cada kilómetro de carreteras rehabilitado, en cada escuela, en cada aula digital y en cada desayuno entregado a miles de niños, ahí está el PRI… por eso estamos orgullosos de nuestro gobernador”.
Hoy le toca decidir al gobernador quién deberá acompañarlo en la tarea político–electoral, en un partido que después de cada elección queda como cascarón vacío. Las elecciones federales de 2018 son decisivas para la fortaleza del gobierno local y para 2021. Mercado de futuro.
