LOS MERCENARIOS, UN NUEVO PROBLEMA EN TLAXCALA

Los mercenarios

Los mercenarios, un nuevo problema en Tlaxcala. Una de las características que tiene la lucha en contra de la delincuencia organizada es que, al descabezar un cártel, los subordinados buscan la forma de mantenerse en el negocio y convierten a la comunidad en su presa y territorio.

En Tlaxcala, los huachicoleros tuvieron una presencia importante. La mayor parte de las organizaciones dedicadas a este negocio ilícito fueron destrozadas. Lo que hace que los que quedaron sueltos se dediquen a otro tipo de delitos.

En los medios de comunicación locales es común leer una multiplicidad de sucesos en los que el asesinato, la desaparición y el secuestro se convierten en una práctica común. La cifra negra es mucho mayor.


En todo el territorio de Tlaxcala han surgido pequeñas organizaciones dedicadas al secuestro. Las casas de seguridad se ubican dentro de las comunidades. Ni siquiera buscan estar en zonas solitarias o alejadas de la vida cotidiana.

Estas pequeñas mafias secuestran o asesinan por motu proprio o por encargo. El problema es que la mayor parte de los hechos no se denuncia, lo que lastima a una gran cantidad de familias tlaxcaltecas.

La actuación de la policía, cuando se acude a ella, ha sido buena, ya que logran acorralar y detener a los presuntos culpables. El problema es que, casi siempre, logra huir el cabecilla.

Esto se convierte en una amenaza permanente para los rescatados y sus familias. Lo que les lleva a no ratificar las denuncias. Los delincuentes vuelven a la calle para seguir destrozado la vida comunitaria. El miedo se ha convertido en una forma de no vivir.

La ciudadanía tiene que combatir este cáncer social. No hay que olvidar que esa fue la misma ruta que siguió la normalización de la explotación y trata de personas.