Como persona sorda y usuario nativo de LSM, distingo claramente entre quienes aprecian nuestra lengua y quienes se apropian de ella. La apreciación cultural se da cuando una persona oyente aprende LSM para comunicarse con nosotros, respetando nuestra cultura y reconociendo que esta lengua es nuestra. La apropiación cultural, en cambio, ocurre cuando se enseña LSM sin consultar a la comunidad sorda, se lucra con cursos de dudosa calidad o se distorsiona nuestra lengua para beneficio propio.
He visto cómo instituciones y particulares ofrecen cursos donde enseñan señas incorrectas, crean materiales sin nuestra participación y obtienen beneficios económicos sin devolver nada a la comunidad. Esto es apropiación: tomar algo que no les pertenece para su provecho, mientras nosotros seguimos enfrentando barreras de comunicación.
La verdadera apreciación implica humildad: reconocer que las personas sordas somos los dueños naturales de la LSM y los guardianes de su correcto uso. Implica aprender de maestros sordos certificados, respetar nuestra estructura gramatical y promover nuestra cultura sin distorsionarla.
Invito a todos los interesados en la LSM a reflexionar: ¿están apreciando nuestra lengua o apropiándose de ella? Elijan aprender con personas sordas formadas en lingüística y enseñanza de LSM. Solo así honrarán la verdadera esencia de nuestra lengua y cultura.


