LOS ANIMALES NO HUMANOS SE PREOCUPAN Y SE AFLIGEN

Los animales no humanos

Los animales no humanos se preocupan y se afligen, experimentan la compasión y la pérdida. Realizan actos de altruismo que parecen estar motivados por poderosas emociones que los seres humanos se niegan a reconocer como parte de su herencia, de su parentesco.

Los seres humanos prefieren pensar que su herencia no está en los animales sino en la fe. Se visualizan como especie a “imagen y semejanza”. Se consideran aprendices de ángeles.

La compasión entendida como una emoción dolorosa orientada hacia el sufrimiento grave de otra criatura o criaturas, se compone necesariamente de cuatro pensamientos: El primero es un pensamiento de gravedad. La persona experimenta compasión cuando piensa que la otra está sufriendo de un modo importante.


En segundo lugar, está el pensamiento de no culpabilidad. La persona está convencida de que el problema por el que atraviesa el otro no es producto de su acción, sino por una causa ajena o externa.

En tercer lugar, el pensamiento de la similitud de posibilidades. La persona piensa que el que sufre se le parece. Y, en algún momento de su vida y en condiciones similares, puede experimentar lo mismo.

Y, en cuarto lugar, el pensamiento eudemónico que significa que la persona que sufre se encuentra en el grupo que le importa, afecta a las personas que son valiosas para quien siente compasión.

La palabra compasión a veces se confunde con lástima o empatía. La capacidad de imaginar la situación del otro, tomando la perspectiva del otro permite identificarse con el otro, pero no puede sentir lo que siente el otro. Es la diferencia con la compasión.

Las personas pueden sentir una gran empatía –los actores, por ejemplo–, pero ello no los lleva a sentir compasión por el otro. La empatía no es necesaria para la compasión, pero claro que ayuda. ¡Aprendices de ángeles! Sean compasivos.