Sábado, agosto 13, 2022

Llama el obispo de Tlaxcala a la unidad para enfrentar las consecuencias de la pandemia

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Este no es el tiempo de la indiferencia porque el mundo entero ha sufrido y tiene que estar unido para afrontar las consecuencias de la pandemia de Covid-19, asentó el obispo Julio César Salcedo Aquino, quien también se pronunció porque de esta emergencia y de esta crisis de la humanidad, surja un mundo mejor.

“No es el tiempo del egoísmo, porque el desafío que enfrentamos nos une a todos. Hemos aprendido que nadie se salva solo, que la única forma de derrotar esta emergencia es con los anticuerpos de la solidaridad. Estamos llamados a sembrar esperanza en medio de tanto sufrimiento y desconcierto, porque con Dios, la vida nunca muere”, abundó.

Este fue el mensaje que dio el jerarca católico de Tlaxcala a las autoridades civiles “que trabajan por el bien común”, como parte de la procesión “Bajada de la imagen de la virgen de Ocotlán” que se celebró este lunes y que fue acompañada por cientos de feligreses de la entidad, tras dos años de no haberse realizado por la contingencia sanitaria.

Frente a la presidencia municipal de la capital del estado, Salcedo Aquino animó “a quienes tienen responsabilidades políticas a trabajar activamente a favor del bien común, proporcionando los medios necesarios para que todos puedan tener una vida digna”.

Para ello, citó al papa Francisco, quien sostiene que la función y la responsabilidad política constituyen un desafío permanente para todos quienes reciben el mandato de servir a su país, de proteger a cuantos viven en él y de trabajar a fin de crear las condiciones para un futuro digno y justo.

La política, dice el papa Francisco, si se lleva a cabo en el respeto fundamental de la vida, la libertad y la dignidad de las personas, puede convertirse en verdaderamente en una forma inminente de caridad. “En efecto, un individuo puede ayudar a una persona necesitada, pero cuando se une a otros para generar procesos sociales de fraternidad y de justicia para todos entra en el campo de la más amplia caridad. La caridad política”.

Se trata, expuso el obispo de Tlaxcala, “de avanzar hacia un orden social y político cuya alma sea la caridad social. Convoco, dice el papa, a rehabilitar la política que es una altísima vocación, es un de las formas más preciosas de la caridad, porque busca el bien común”.

Posteriormente, en entrevista, resaltó la participación de la feligresía tlaxcalteca en la procesión para darle gracias a la virgen de Ocotlán “porque en estos dos años difíciles y adversos nos ha acompañado, por eso el lema de esta bajada de la virgen es: gracias, madre nuestra por haber vuelto tus ojos misericordiosos a tu pueblo”.

Se pronunció por dejar que la feligresía exprese sus sentimientos en lo más profundo de su ser. “Nuestra señora de Ocotlán se conoce como salud de los enfermos, su primera aparición es como salud de los enfermos. Ha escuchado las súplicas de su pueblo que quiere, que pedían, la gracias de la recuperación. Por eso estamos en tiempos de reconstrucción y nuestra señora nos ayuda a reconstruir las consecuencias de la pandemia”.

La gente, destacó, ya estaba esperando el momento de expresar su fe y alegría hacia la virgen de Ocotlán.

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