Libertad de prensa bajo coacción policial

“Es inviolable la libertad de difundir opiniones, información e ideas, a través de cualquier medio… ninguna ley ni autoridad puede establecer la previa censura, ni coartar la libertad de difusión…”, establece el artículo séptimo constitucional, bajo el cual se ampara el ejercicio periodístico, pero ignorado por elementos policiacos, particularmente municipales. Al menos así lo han mostrado algunos de ellos.

Ni hablar de su ineptitud en materia de derechos humanos, tema en el que supuestamente a partir de la implementación del Sistema Penal Acusatorio los elementos de seguridad pública apegarían su actuación. Por el contrario, siguen haciendo uso de la fuerza física y del abuso de autoridad para cometer atropellos contra la sociedad.

El lunes pasado, policías municipales de Zacatelco detuvieron arbitrariamente al director de TV Zacatelco, Ricardo Salazar, sin algún proceso judicial de por medio. Argumentaron que el comunicador presuntamente carece de permiso para operar el sistema de televisión por cable, por lo que fue esposado y subido a una patrulla.


A esos elementos de seguridad no les pareció que Salazar los grabara en el momento en que presuntamente impedían a trabajadores de una empresa de servicio de cable, realizar conexiones en una vivienda vecina al domicilio particular del alcalde Tomás Orea y al cual custodiaban. Este es un ataque más a la libertad de prensa y de expresión, así como al ejercicio periodístico, que se suma a otros cometidos hacia periodistas en el transcurso del año en el estado de Tlaxcala, señalados en otras entregas.

Las agresiones en contra de comunicadores no solo son motivadas por la complicidad entre autoridades, sino por la constante descalificación y estigmatización al trabajo que realizan. A este tipo de situaciones en nada abonan las expresiones del actual presidente de México, quien desde su investidura e influencia en la sociedad, de manera constante diferencia a periodistas y a medios de comunicación que critican acciones de su gobierno, respecto de los que considera afines a su proyecto, al calificarlos de conservadores (o fifís), como lo reiteró el pasado lunes durante su visita a la entidad.