Viernes, julio 19, 2024

Lenguas indígenas en Tlaxcala: ¿qué hacer ante lo que pareciera ser su inminente desaparición? / Parte II

Hay, por supuesto, personas que consideran que la muerte de esas

lenguas [las indígenas] es inevitable y que, además, no hay razón

para dolerse de ello ya que la unificación lingüística es altamente

deseable. En contraste con semejante actitud, hay otros que pensamos

que la desaparición de cualquier lengua empobrece a la humanidad.

Todas las lenguas en las que cualesquiera mujeres y hombres

aprendieron a pensar, amar y rezar, merecen ser respetadas como

parte de sus derechos humanos. Y esto lo aplico a todos los idiomas

amerindios y a todos los que en el mundo se hablan.

Miguel León-Portilla

  1. En la entrega anterior he tratado de aportar algunos elementos para dimensionar las circunstancias desfavorables que atraviesan actualmente las lenguas indígenas de Tlaxcala. De lo que se trata ahora es de exponer algunas ideas o sugerencias que aporten a la construcción de un horizonte alternativo a esta condición adversa, bajo la premisa de que sociedad y gobierno deben actuar de manera urgente y coordinada para evitar el desplazamiento definitivo de las dos lenguas originarias que aún persisten y resisten en nuestro estado: el náhuatl, que según el INALI se habla solo en ocho de los 60 municipios y el yuhmu, que solo se habla en uno, y que como lo señalan múltiples voces, se encuentran en un riesgo grave de desaparición:
  1. Considero importante reconocer que, en los dos últimos años, son alentadoras diversas acciones, proyectos y programas que están impulsando tanto el gobierno federal como el estatal. Entre ellas, la reciente creación de los Semilleros Creativos de Producción Audiovisual y Lengua Yumhu en Ixtenco y el de Creación Literaria en Lengua Náhuatl en San Pablo del Monte, que están siendo apoyados por la Secretaría de Cultura del gobierno federal, en coordinación con el estatal. También es de suma importancia la reciente creación de la Universidad Intercultural de Tlaxcala, que está radicada precisamente en el municipio otomí de Ixtenco y tiene como una de sus misiones fundamentales, contribuir a la revitalización de las lenguas indígenas.

También alentadora es la reciente creación de la primera Universidad de las Lenguas Indígenas de México por parte del gobierno federal, así como la propuesta de Iniciativa de Reforma Constitucional sobre Derechos de los Pueblos Indígenas y Afromexicano que ha elaborado el Gobierno de México, ya que plantea de manera clara la necesidad de hacer un esfuerzo inédito de política pública en el país para preservar las lenguas que están frente a un riesgo muy grave de desaparición.

La propia gobernadora de Tlaxcala refrendó en días pasados su compromiso para realizar acciones orientadas a evitar que mueran las lenguas indígenas en el estado, articulándose con los diferentes niveles de gobierno y con los poderes legislativo y judicial. El propio Secretario de Cultura del estado reconoció recientemente que, si se extinguieran el náhuatl y el otomí, “significaría un fracaso y una tragedia”.

  1. Para las acciones que se emprendan próximamente como parte de las nuevas políticas públicas de revitalización lingüística, es importante ubicarnos en el marco normativo. Además de la Ley General de Derechos Lingüísticos de los Pueblos Indígenas (2003), también contamos con la Ley de protección, fomento y desarrollo a la cultura indígena de Tlaxcala (2006), que contempla diversas disposiciones específicas sobre las lenguas y los derechos lingüísticos de los pueblos indígenas del estado. En diferentes artículos establece que tanto el gobierno estatal como los ayuntamientos deben promover el desarrollo, rescate y conservación de sus lenguas originarias.

También establece que la Dirección de Pueblos Indígenas tiene la responsabilidad de identificar las lenguas que se hablan en el territorio tlaxcalteca y garantizar en el “Programa Estatal de Desarrollo Indígena”, el derecho de los pueblos originarios a recibir educación en su lengua materna, pero también en lo que respecta a la atención médica.

La ley estatal es muy general y ofrece pocas herramientas orientadas a revitalizar y fortalecer lenguas indígenas en grave riesgo de desaparición, además de que varios de sus artículos están rebasados por la realidad. Una tarea inmediata tendría que ser la actualización de este marco normativo.

  1. Como parte de las acciones que se emprendan en un futuro inmediato, es de vital importancia no partir de cero, sino identificar, acompañar y fortalecer las experiencias de revitalización lingüística ya existentes y que desde hace varios años se desarrollan en las comunidades indígenas de Tlaxcala.

Por ejemplo, en relación a la lengua náhuatl, han surgido importantes experiencias comunitarias de preservación y revitalización. En numerosas localidades como San Felipe Cuauhtenco, del municipio de Contla de Juan Cuamatzi, es de reconocer el trabajo de la “Organización Cultural Tlahtoltequitl”, que implementa cursos y talleres para niños y adultos. Los integrantes de esta organización han denunciado públicamente en reiteradas ocasiones que los niños de las comunidades indígenas de Tlaxcala siguen siendo alfabetizados solo en español como lengua franca, desplazando al náhuatl.

Otra importante iniciativa es la del “Grupo Biocultural Yoloaltepetl” en San Pedro Tlalcuapan, del municipio de Chiautempan, que desde 2010 realiza talleres semanales de lengua náhuatl, abiertos a todo el público. También organiza cada año posadas en su lengua materna, así como cursos de totomoxtle, pintura y bordado. Quienes imparten los cursos son personas de la comunidad, buscando de esa manera fortalecer el intercambio de saberes comunitarios y generacionales (Bello, 2017).

Por su parte, la lengua yuhmu, que enfrenta un mayor riesgo de desaparición que el náhuatl, tiene una serie de particularidades que la distinguen de las otras ocho variantes de la agrupación lingüística otomí que están reconocidas en el Catálogo de Lenguas Indígenas Nacionales del INALI. La primera es que, a nivel nacional, se habla solo en un municipio que pertenece a Tlaxcala: San Juan Ixtenco. Además, se encuentra alejada geográficamente de otras variantes y su mayor riesgo de desaparición tiene que ver con que a) se está dejando de hablar aceleradamente y b) aunque el Inegi (2020) identifica 602 hablantes, al interior de la comunidad no se reconocen más de 100 personas que aún se comunican de manera fluida y cotidiana en yuhmu, todas mayores de sesenta años (Francisco Castro, comunicación personal). Aún existen algunas cuantas personas menores de sesenta que aun la entienden, pero ya no la hablan y un hecho altamente preocupante es que al interior de las familias ya no se les está enseñando a los niños el yuhmu como lengua materna.

Rafael Alarcón Montero, investigador de la Dirección de Lingüística del INAH considera que es urgente realizar acciones para salvaguardar, difundir y enseñar esta lengua porque es muy posible que “a más tardar en un par de décadas ya no quedará nadie que se comunique en yuhmu”.

En esta comunidad también se han puesto en marcha desde hace años distintas acciones para evitar que esta lengua desaparezca, como los cursos y talleres que buscan el acercamiento a ella entre los niños a través de actividades artísticas como la música y el teatro. Un caso interesante es el del coro “Voces Yuhmu”, que busca recuperar la lengua originaria de la comunidad a través del canto, así como las acciones del “Comité Municipal de Seguimiento a la Norma de Escritura de la lengua Yuhmu” que está impartiendo cursos a niños y adultos, además de que ha promovido que la lengua materna esté presente en el espacio público, como la señalética comunitaria.

El INAH ha emprendido recientemente algunas acciones y proyectos. Uno de ellos es el que impulsa el Archivo de la Palabra de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), mediante el cual se produjeron materiales audiovisuales con las canciones más representativas del municipio en lengua materna y se desarrolló el proyecto “Registro de la Lengua Yuhmu a través de la memoria colectiva” para el registro de mitos y relatos de la tradición oral. Por su parte, la Dirección de Lingüística del INAH también ha contribuido de manera importante desarrollando un trabajo de descripción de la lengua y creando materiales para difundir, fortalecer y revitalizarla, como el documental “El yuhmu: una lengua en alto peligro de extinción”, los talleres de adecuación de la Norma de la Escritura Hñähñu a las características del otomí de Ixtenco, así como la creación de murales para visibilizar la lengua y hasta una lotería en lengua yuhmu (https://www.youtube.com/watch?v=7D6UoCPzrKw).

Todas estas iniciativas, promovidas y organizadas por colectivos culturales de las comunidades con apoyo de instituciones externas, han mostrado un notable compromiso con la revitalización de las lenguas originarias, generando importantes aprendizajes y logros, además de que acumulan ya una vasta experiencia que se ha desarrollado a través de años de perseverancia.

Es importante también considerar los procesos exitosos de revitalización lingüística que se han producido en diversos países como Nueva Zelanda y Groenlandia, así como buscar el apoyo de organizaciones especializadas en México, como el Grupo de Acompañamiento a las Lenguas Amenazadas (GALA).

  1. Además de reconocer y partir de las experiencias en curso, es importante realizar un diagnóstico sociolinguistico participativo específico en cada una de las comunidades en las que aún existen hablantes, así sean pocos, adoptando como metodología base el documento que estableció el grupo de expertos de la UNESCO en 2003 para identificar los factores principales que permiten evaluar la vitalidad y el riesgo de una lengua: 1) transmisión intergeneracional de la lengua; 2) número absoluto de hablantes; 3) proporción de hablantes en el conjunto de la población; 4) cambios en los ámbitos de utilización de la lengua; 5) respuesta a los nuevos ámbitos y medios de comunicación; 6) disponibilidad de materiales para el aprendizaje y la enseñanza de la lengua; 7) actitudes y políticas de los gobiernos y las instituciones hacia las lenguas, incluidos su estatus de oficialidad y uso y 8) actitudes de los miembros de la comunidad hacia su lengua.

Como parte de ese diagnóstico es fundamental identificar los grados de dominio lingüístico, las percepciones sociales y las creencias que existen sobre cada una de las lenguas que se hablan en Tlaxcala. También es necesario perfilar los grupos etarios que aun entienden, hablan y se comunican en su lengua, los que aun cuando la hablan y la entienden ya no la usan para comunicarse cotidianamente, los que ya no la hablan, pero sí la entienden y los que ya no la hablan y tampoco la entienden. Este diagnóstico es mucho más complejo que el puro dato numérico que nos indica cuántos hablantes hay. Es decir, es necesario pasar de un dato meramente cuantitativo a un perfil cualitativo de la vitalidad que la lengua indígena tiene en cada comunidad. En otras palabras, identificar claramente si es más hablada por hombres, por mujeres, por ciertos grupos sociales como los campesinos o los artesanos, de qué edades, entre muchas otras variables, así como posibles horizontes de revitalización que partan de las necesidades y propuestas de los actores comunitarios y no solo de recetas de escritorio.

  1. No olvidemos que más allá de las celebraciones que cada año se realizan para conmemorar el Día Internacional de la Lengua Materna, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó recientemente el período que va de 2022 a 2032 como el Decenio Internacional de las Lenguas Indígenas del Mundo. Con ello se busca alertar a nivel global sobre la difícil situación de muchas lenguas indígenas del mundo, además de movilizar a las partes interesadas y los recursos necesarios para garantizar su preservación, revitalización y promoción.

Ninguna de estas propuestas pretende ser la única o la verdadera solución. Revertir la situación adversa por la que atraviesan las lenguas indígenas de Tlaxcala implica abrirse a caminos inéditos, pero también transitar por rutas ya andadas, siempre dando la voz principal a las comunidades involucradas. Es posible que aun estemos a tiempo de revertir la historia anunciada de una glotofagia definitiva en Tlaxcala, misma que ha sido sostenida por siglos de racismo, clasismo, etnocentrismo y discriminación, solo que ahora tenemos el tiempo en contra.

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