La pandemia transforma a la universidad

La pandemia transforma

La pandemia provoca que las universidades se alejen de la educación presencial y se trasladen a la educación vía remota. Pero, la mayor parte de ellas no estaba preparada por lo que se generalizó la conferencia magistral por medio de las plataformas. La tecnología provoca que las instituciones reconsideren cómo y qué enseñar.

La encuesta intercensal 2015 registra 47 mil jóvenes entre los 18 y 19 años, y 117 mil 38, entre 20 a 24 años. Esto determina que 164 mil 484 jóvenes están en edad de cursar estudios universitarios.

En ciclo escolar 2018-2019, la SEP contabiliza 36 mil 18 estudiantes inscritos en las instituciones de educación superior de Tlaxcala. Esto representa el 22 por ciento del grupo de 18 a 24 años. Lo que confirma que los estudiantes de educación superior son un grupo privilegiado.


Sin embargo, por las condiciones socioeconómicas que prevalecen en la entidad, muchos de los estudiantes no cuentan con las herramientas para continuar con los estudios. INEGI informa que solo el 32 por ciento de los hogares cuenta con servicio de internet.

Los estudiantes de educación superior expresan el deseo de regresar a las clases presenciales, por dos razones fundamentales. Porque la universidad carece de infraestructura para el trabajo a distancia. Y, las cargas de trabajo se amplían, ya que la mayor parte de profesores los acumulan de tareas.

La pandemia provoca que afloren los problemas que ya traían las universidades. Por lo que se verán obligadas a revisar su modelo educativo. Para no quedar fuera de la revolución 4.0 y adaptarlo a la realidad local. La pandemia les demanda un nuevo compromiso cívico y responsabilidad social.

Nuevas escuelas de pensamiento

Qatar Foundation y The Economist publican un informe que resulta del trabajo de 50 especialistas en educación superior del mundo. Se publica con el título de: “Nuevas escuelas de pensamiento: Modelos innovadores para impartir educación superior”, bajo el sello de The Economist Intelligence Unit Limited 2020.

En el resumen ejecutivo se señala que: “La educación superior ha jugado durante mucho tiempo un papel fundamental en el desarrollo social y económico, prometiendo a los graduados mejores oportunidades laborales. Así como oportunidades para crecer en autonomía y conciencia de sí mismos…”

Apuntan que “los modelos tradicionales de educación superior deberán evolucionar” porque “las tecnologías avanzadas amenazan con automatizar más y más trabajos”. Lo que se agudizó con la pandemia del covid-19. Ya que no podrán dejar la educación en línea y deberán crear nuevos modelos para cumplir con las funciones sustantivas.

Los efectos de la pandemia serán permanentes, sobre todo porque muchos padres de familia no contarán con los recursos económicos para mantener a sus hijos en la Universidad y no existen suficientes programas de apoyo para evitar la deserción universitaria.

Y es que, aunque gran parte de los integrantes de la comunidad universitaria aspiran, igual que los estudiantes, a regresar al trabajo presencial, el mundo ha cambiado y ello obliga a revisar y transformar los modelos educativos. El informe de Qatar Fundation y The Economist, propone 5 modelos que ya existen y que pueden servir de referencia.

En las líneas que siguen se transcriben, en una traducción literal, los modelos que presenta el informe.

Los modelos de universidad abierta, clúster y experiencial

El modelo de universidad abierta. Explotan Internet para ofrecer educación superior “en cualquier momento, en cualquier lugar, a cualquier persona”. Aprovechan un creciente deseo de modos de aprendizaje más flexibles y prometen aumentar drásticamente el acceso para los grupos marginados durante mucho tiempo. Sin embargo, la última década también ha traído consigo una revisión de la realidad muy necesaria sobre los desafíos del aprendizaje en línea. Las principales universidades en línea de la actualidad reconocen que los cursos exitosos requieren una inversión sustancial y materiales personalizados, así como un compromiso continuo con el aprendizaje “híbrido” para ciertos estudiantes.

El modelo de clúster elimina la naturaleza tradicional de los campus universitarios al fusionar varias instituciones. Los servicios e instalaciones compartidos ayudan a las economías de escala, reducen los costos generales y ofrecen a los estudiantes una mayor variedad de opciones de cursos. Sin embargo, las prioridades comunes no siempre existen entre las instituciones o incluso dentro de ellas, lo que puede dificultar la colaboración. También pueden surgir complicaciones si existe una demanda desproporcionada de ofertas académicas, administrativas o sociales de una, pero no de todas, las instituciones del clúster.

El modelo experiencial lleva la enseñanza fuera del aula, con el aprendizaje impulsado por diversas experiencias, como pasantías o proyectos prácticos. Estas instituciones podrían ayudar a los estudiantes a desarrollar conjuntos de habilidades prioritarias que los empleadores de hoy esperan, como la colaboración, el liderazgo y la comunicación de orden superior. Sin embargo, el modelo experiencial también es nuevo y enfrenta varios desafíos, incluida la búsqueda de formas de alinear proyectos más flexibles y de más largo plazo con las limitaciones de la evaluación semestral. El aprendizaje experiencial también requiere un cuerpo docente altamente capacitado que sea capaz (y esté dispuesto) a alejarse de las conferencias tradicionales.

Los modelos de asociación y de artes liberales

En el modelo de asociación, las instituciones establecen relaciones con socios externos a fin de asegurar financiamiento a largo plazo y mejorar las perspectivas laborales de los graduados. Las empresas y organizaciones se asocian con una universidad para permitir que sus empleados estudien allí a una tarifa con descuento, y los empleadores a menudo asumen parte o la totalidad de los costos. Los cursos se centran en la mejora y la recapacitación y se adaptan a trabajos particulares o brechas de habilidades que enfrentan los socios. Sin embargo, los bajos requisitos de nivel de entrada han llevado a la crítica de que algunas instituciones están proporcionando calificaciones deficientes a los estudiantes que tendrían dificultades para completar cursos en instituciones más tradicionales.

El modelo de artes liberales son instituciones pequeñas que tienen como objetivo brindar una experiencia universitaria altamente personalizada con una menor proporción de profesores por alumno. Priorizan el desarrollo de la capacidad intelectual sobre las habilidades técnicas o vocacionales específicas. Este modelo ya está implantado en EE. UU. Y empieza a extenderse por Europa y Asia. Sin embargo, los mayores costos de enseñanza e instalaciones significan que el financiamiento sigue siendo un desafío. Las opiniones también son contradictorias con respecto a la utilidad de esta forma de educación; algunos sostienen que las habilidades generalistas son cada vez más necesarias en el mundo empresarial, pero otros sostienen que las instituciones deben centrarse, al menos hasta cierto punto, en habilidades preprofesionales más específicas.

6434 Foto La Jornada